Una tragedia climática cambió el destino de esta mamá latina

 
 
 

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Columna escrita por Antonieta Cadiz, chilena residente en Texas, es periodista y directora de medios Latinos para la organización Climate Power.

Nada en este mundo podría haberme preparado para ese momento. En medio de esa calle en Katy, Texas, el agua me llegaba hasta la cintura, mientras gritaba: “¡Ayuda!” a todo pulmón, para que el bote de rescate pudiera oírme. Grité una y otra vez hasta que escuché el ruido del motor acercándose. Ese momento se quedó conmigo desde entonces. El huracán Harvey cambió mi vida, mi visión sobre el futuro de mis hijos, de entonces 5 y 3 años, y de la maternidad.

Antes de Harvey, pensaba ilusamente que si cumplía con todas las responsabilidades de una madre, cuidando a mis dos hijos, todo estaría bien. Sin embargo, el 28 de agosto de 2017, cuando mi familia y yo fuimos rescatados de una inundación histórica después del huracán Harvey, mi mundo cambió. Comprendí que el futuro es incierto y que la vida de mis hijos se vería impactada por el clima extremo, de una forma u otra.

Todavía recuerdo ese momento aterrador como si fuera ayer: mojados, desorientados y asustados en ese bote. Forcé una sonrisa en mi rostro y les dije a mis niños que estaríamos bien, pero no pude frenar las lágrimas. Durante mucho tiempo, me pregunté, “¿qué podría haber hecho de otra manera?, ¿cómo podría haber protegido a mis hijos de esa experiencia?”. La respuesta a esas preguntas es difícil de aceptar, pero muy real: no hubiera podido.

El huracán Harvey rompió todos los récords de lluvia en 2017, y ese mismo año el huracán María mató a más de 4.000 personas en Puerto Rico, mientras el huracán Irma arrasó Florida y causó daños por miles de millones de dólares. Desde 2017, la situación en el océano Atlántico ha empeorado progresivamente, especialmente con la temporada de huracanes de 2020 -la más activa jamás registrada, creando 30 tormentas con nombres asignados-.

Mi historia no es única, ni especial. ¿Qué pasa con las mamás que han perdido sus hogares después de incendios climáticos? ¿Qué pasa con aquellas mamás que han experimentado la angustia de ver agonizar a sus hijos después de horas bajo el sol trabajando en el campo? ¿Qué pasa con las mamás que perdieron a sus hijos después de un evento climático extremo?

Todas somos parte de una misma historia. El cambio climático es real y nos afecta a todas. No importa quién seas, la mayoría hemos escuchado o experimentado alguna historia sobre el clima extremo. La diferencia ahora es que estas “tormentas de cien años” están sucediendo cada vez con más frecuencia y con peores resultados.

Sabemos que el reloj climático avanza a una velocidad devastadora. El 63% de los latinos en Estados Unidos cree que hay una crisis climática que amenaza al mundo. Si no mitigamos el cambio climático ahora, será demasiado tarde para tener un futuro seguro. Si las emisiones de gases de efecto invernadero y combustibles fósiles permanecen en los niveles actuales, la calidad del aire disminuirá y el mundo entero se enfrentará a un futuro insalubre.

Más que celebraciones y reconocimientos, el único regalo que me gustaría recibir este Día de la Madre es saber que mis hijos estarán a salvo del clima extremo. Quiero la seguridad de que tendrán un futuro en el que puedan respirar aire limpio y estén a salvo, sin importar dónde se encuentren. Nada me haría más feliz que eso.

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