¿Se ha ido para siempre la época del niño sobresaturado de actividades?

 
 
 

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Tras un año de cierre, cuando las actividades para los niños se cancelaron, muchos padres y madres aprendieron a arreglárselas con una vida más simple en casa. No estoy ansiosa por regresar a la carrera de locos de las actividades extracurriculares conforme la vida regresa a la normalidad; he aquí el por qué.

Por: Rachel Spalding

Traducido por Ana Cristina González I Foto: Getty Images

El año pasado ha sido una montaña rusa de emociones y cansancio físico con el estridente Zoom en mi casa 24/7 y pilas de platos del desayuno, la comida y la cena que se acumulan de tres niños y un marido injustamente asignados solo a mí. En algún momento durante ese tiempo, conocí a una mamá del vecindario con una hija más o menos de la misma edad que mi hija más pequeña. Sadie* tiene una hija de un grado abajo que mi hija Grace de 9 años y solían ir a clases de ballet en el mismo estudio.  

Como su oficina cerró de repente, Sadie ya no tenía que transportarse, así que ella, su hija, Grace y yo formamos un cuarteto para ir al parque por las tardes. Conforme pasaban las estaciones, me di cuenta de algo: los factores estresantes de la pandemia no incluían el estrés de si las clases de perfeccionamiento matemático podrían o no hacer una diferencia en la vida de mi hija algún día. Sadie estuvo de acuerdo. COVID era un enorme factor estresante conforme la gente se enfermaba por todo el país pero, extrañamente, nuestros horarios diarios de mamás no eran nada complicados. Con el tiempo, conforme el número de contagios empezó a descender, el estudio de ballet reabrió. La escuela regresó medio tiempo, seguida por el programa de codificación que yo, emocionada, quería que Grace probara. ¿Debíamos inscribirnos? ¿Y qué tal si ella estaba atrasada luego de un año de aprendizaje en línea? ¿Era demasiado costosa una compañía educativa como Kumon?

Sí, la posibilidad de tener una niña sobresaturada de actividades que desapareció por un año debido a los cierres, que son solo una elección para quienes tienen los medios para pagar actividades de perfeccionamiento, había regresado. Si hay algo que la pandemia nos enseñó sobre crear una existencia con un propósito, ¿no sería de esperarse que los padres y madres tal vez no quisieran regresar a la carrera de locos que era criar a los niños y niñas estadounidenses antes de marzo del 2020?

Dudo que yo sea la única madre que solía preguntarse si valía la pena ese caos por la sobresaturación de actividades, mientras corría como loca entre las actividades para cada uno de mis hijos. Siempre estaba preocupada por el costo, pero no pensé que hubiera otra opción, especialmente cuando los retoños de todos los demás ya tenían un “talento” a la edad de 12 años.

Aunque a mis niños les gusta estar ocupados, en la antigua vida no había equilibrio. Pienso en las familias cuyos niños y niñas practicaban varios deportes antes, en 2019, o en la mamá o papá que, en la época pre-pandemia alentaba la actuación en su hija y, por tanto, ella tenía audiciones durante las horas de más tráfico. O mi hermana. En la “época de antes”, el amor de su hijo por las competencias de robótica le exigía que asistiera a prácticas los domingos, el único día que mi hermana descansaba. En retrospectiva, parece ridículo y sé que no soy la única que piensa así. “Yo, personalmente, no extraño nada de eso, las continuas fiestas de cumpleaños, las clases”, dice Pam Moore, mamá de dos hijas de 6 y 9 años, de Boulder, Colorado. Moore dice que los nuevos rituales (películas los viernes y noche de vino con su esposo los sábados) ayudaron a la familia a sobrellevar el año pasado. “En la pandemia, mis hijas tenían tiempo para su imaginación, como aquella noche en que hicieron su propia galería de arte para exhibir sus dibujos y nos dieron a mí y a mi marido recorridos como si fueran maestras. Ahora, decidimos en qué queremos ocupar nuestro tiempo para asegurarnos de que estas nuevas tradiciones no se pierdan”. 

¿Cómo será la vida posCOVID?

Mientras que los padres y madres tratan de descubrir cómo navegar por las aguas de la maternidad/paternidad posCOVID, los investigadores están tomando notas de una manera frenética. “Habrá un efecto duradero sobre cómo las personas ven todo, desde el matrimonio hasta el divorcio, hasta la fertilidad”, comenta Wendy Wang, doctora en filosofía del Institute for Family Studies, en Charlottesville, Virginia.

El trabajo de la Dra. Wang es investigar los cambios sociales, pero ella también se vio a sí misma haciendo malabares con el año de kínder de su niño en Zoom. Ella dice que más de un año de cierre global dejará una marca gigante en la conducta parental, incluyendo la suya. Eso es común cuando volteamos a ver los grandes sucesos del pasado como La Gran Depresión y la Recesión de 2008, que cambiaron las dinámicas y tendencias familiares. Aunque no está claro exactamente qué sucederá después de que termine la pandemia, dice la Dra. Wang, “Todos bajaremos el ritmo, espero”.

No obstante, hay algo en torno a la idea de un niño con “logros” extraescolares a lo que los padres y madres clase media obsesionados con la universidad, como yo, no pueden simplemente renunciar, y esto me lleva a la conclusión de que algunas personas no dejarán de sobresaturar sus iCalendars con visitas sociales y prácticas para sus niños.

“Estoy viendo extremos”, dice Amanda Zelechoski, doctora en derecho, doctora en filosofía y profesora adjunta de psicología en la Valparaiso University, quien creó la organización sin fines de lucro Pandemic Parenting, junto con la psicóloga y doctora en filosofía Lindsay Malloy, para rastrear el futuro de la vida familiar y apoyar a madres y padres agobiados por la COVID. “Algunos padres y madres pueden no estar preocupados, pero otros definitivamente sienten que sus niños se perdieron un año de actividades y que ellos, como padres, tienen que compensar este tiempo perdido. Así que los niños y niñas tendrán montones de clases y escuela de verano”.

En una encuesta, el Pew Research Center halló que incluso cuando la pandemia estaba en su punto más alto en octubre pasado, los padres y madres de niños en el nivel K-12 reportaron estar más preocupados por el acceso a actividades extracurriculares que antes de la COVID-19. Juliana Horowitz, doctora en filosofía, directora adjunta de investigación en el Pew Research Center, dice que el 60 por ciento de quienes respondieron la encuesta especificaron que las conexiones sociales de los niños era su mayor preocupación. La Dra. Zelechoski admite que ella enviará a sus tres hijos de vuelta, cada uno, a un deporte que disfruten, aunque esto enloquezca un poco su horario. Después de todo, los niños se benefician de las amistades y la autoestima que se crean en los deportes y otras actividades extracurriculares.

Algo positivo es que la pandemia sí creó una emergencia de crianza, especialmente cuando no hay un servicio nacional de guarderías implementado. La Dra. Zelechoski señala que este es el momento para que tanto las familias como el gobierno vuelvan a revisar qué tan bien funcionan nuestros sistemas. “En algún punto, la palabra ‘progenitor’ pasó de ser un sustantivo a ser un verbo, pues estoy haciendo todas estas cosas por mi hijo”, dice la Dra. Zelechoski, “cuando las investigaciones muestran que lo más importante es que un niño simplemente se sienta seguro y querido”.

Recientemente, volví a ver a Sadie y a su hija. Desde que volvieron las actividades, no las hemos visto tanto como antes. Relajándonos en su jardín, de pronto caí en cuenta: si Sadie no se hubiera visto obligada a separarse de su vida corporativa en su rascacielos, jamás nos hubiéramos conocido, aunque vive a unas cuadras. Mientras tanto, ella quiere llevarse algo de este año sin precedentes para su siguiente capítulo, criar a su hija apreciando las cosas simples, igual que yo con mi propia tribu. Pero ella también imagina a su hija de regreso en las producciones de teatro y además está planeando un paseo de verano repleto de experiencias. “Siempre digo que no voy a programar tantas cosas”, dice Sadie riéndose, “pero siempre acabo haciéndolo, de todas maneras”.

*Hemos cambiado el nombre por respeto a la privacidad. 

Este artículo fue originalmente publicado en Parents.com

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