5 formas de educar a tu hijo sin machismo

 
 
 

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En pleno siglo 21 desafortunadamente aún vivimos en una sociedad donde los niños están creciendo encerrados con viejos grilletes masculinos y sufriendo la represión de su ser, sus sentimientos y sus deseos reales.

Enhorabuena, hacer frente al machismo no es algo imposible, pero sí requiere conciencia sobre la crianza de los hijos, siempre teniendo en cuenta que es una tarea compartida. 

Aquí hay algunas ideas para romper con ciertos roles impuestos e ideas machistas conscientes e inconscientes, evitando que contaminen el imaginario de tu pequeño.

  1. Deja la idea de que “los niños serán niños”

Lo que estamos diciendo con la frase “los niños serán niños” es que esperamos ciertos comportamientos de los niños y les permitiremos continuar con ese actuar. También decimos que está en la naturaleza masculina ser violento, promiscuo, sexista, etc., por lo que no vale la pena hacer nada al respecto. No aceptes ese estereotipo y enséñale a tu niño a rechazarlo también.

2. Cuida tu lenguaje

Frases como “los hombres no lloran” o “ponte fuerte” no deben ser arrojadas. Lo que dices o las frases que usas impactan el comportamiento de tu hijo mucho más que lo que le enseñas verbalmente. Si tu niño hace un comentario sobre una niña que tu sientes que no está bien, tómate un momento para corregirlo.

3. Sin cumplidos por hacer las tareas del hogar

¿Te enorgulleces si tu hijo contribuye con las tareas del hogar y lo elogias incesantemente por lo mismo? Tal vez sea hora de que dejes de hacer “una gran celebración” cuando tu niño intervenga para ayudar en las tareas que se consideran esencialmente responsabilidad de una mujer.

Desde cocinar, limpiar e incluso cuidar a los hermanos pequeños, tu hijo también puede ser parte de las tareas del hogar y no necesita de elogios ni cumplidos por hacer el trabajo doméstico que se considera femenino.

4. Estimula el valor de la empatía

Enséñale a “ponerse en el zapato de los demás”. Ayúdalo a entender la importancia de traducir la situación para comprender los sentimientos de la otra persona y lo clave que es actuar desde la solidaridad y no desde el egoísmo.

5. Rodéalo con buenos modelos a seguir

Hay que redefinir la masculinidad saludable para nuestros niños para incluir empatía, emoción, cuidado y compasión. Y hay que modelarlo, desafiando las normas dominantes no saludables en la cultura y la vida diaria. Por esto, dale a tu hijo ejemplos de hombres que viven esta definición, ya sean en su vida o héroes a los que pueda admirar en la sociedad y en las obras de ficción. Cuantos más ejemplos, mejor.

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