Cesárea vs. ‘parto natural’: ¿cuál es la diferencia?

 
 
 

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Si te preguntabas las ventajas y desventajas de estos métodos, aquí puedes aprender más acerca de las diferencias entre las cesáreas y los partos vaginales.

Texto: Suzane Schlosberg y Nicole Harris 

Traducido por Ana Cristina González I Foto: Getty Images

Pregúntale a un grupo de mamás por sus experiencias al dar a luz, y lo más probable es que al menos una haya tenido una cesárea. De hecho, cerca de un tercio de todos los bebés nacen por cesárea hoy en día. Algunas cirugías son planeadas (electivas) mientras que otras se dan luego de que el parto ya ha iniciado (emergencias). 

Cesáreas planeadas o electivas: Los doctores podrían agendar una cesárea si lo consideran más seguro que un parto vaginal por motivos de salud—por ejemplo, un embarazo de múltiples bebés, o un bebé de gran tamaño, presentación pelviana (el bebé tiene los pies apuntando hacia afuera en lugar de la cabeza), una cesárea previa, o asuntos médicos de la madre como hipertensión, problemas cardíacos, o diabetes. 

Cesáreas de emergencia: Algo podría ocurrir durante el parto que haga necesaria una intervención por cesárea. En la mayoría de los casos, una cesárea no planificada ocurre si el parto no ha sido normal, hay sufrimiento fetal, o hay otros problemas preocupantes como abrupción placentaria o prolapso del cordón umbilical. Una cesárea de emergencia puede salvar las vidas de la madre y de su bebé. 

Muchas mujeres intentan comparar la cesárea comparada con el parto vaginal (lo cual algunas veces se conoce como “parto natural,” aunque este término es anticuado y un poco engañoso, ya que todos los métodos de parto son procesos naturales). Sin embargo, a fin de cuentas, no hay una manera mejor que otra para experimentar el nacimiento de un bebé. Como dice Sherri Bayles, una instructora certificada de la técnica Lamaze de la Ciudad de New York, consultora de lactancia y enfermera registrada: “Lo más importante es tener un bebé sano—sin importar cómo llegue al mundo.” Aquí está la diferencia entre cesáreas y partos vaginales, para que las futuras mamás se puedan preparar para cada posibilidad. 

El procedimiento: cesárea vs. “parto natural”

En un parto vaginal, la madre experimentará la entrega a medida que su cuello uterino se dilata. Las contracciones uterinas, que se sienten como calambres menstruales más fuertes, mueven la cabeza del bebé hacia la apertura vaginal, donde este emerge al pujar. Algunas mujeres eligen analgésicos como la epidural, mientras que otras lo hacen sin medicamentos. El parto y nacimiento pueden durar de 12 a 14 horas para primerizas, y se hace cada vez más rápido en partos subsecuentes. 

Una cirugía de cesárea, por otro lado, normalmente toma 45 minutos desde que empieza hasta que termina (el bebé nace en los primeros 10 o 15 minutos). La mayoría de las cesáreas se realizan mientras la mama está despierta, y ella usualmente recibe, ya sea una anestesia epidural o intradural para dormir la parte inferior de su cuerpo. La cirugía en sí no duele nada gracias a la anestesia—aunque quizás sientas presión en plena cesárea y una sensación de tirones cuando el bebé esté siendo removido.

Dentro del quirófano, el médico realiza una incisión por encima de tu área del bikini y hacia la superficie del abdomen. Se hace otra incisión en la superficie del útero, a través de la cual el bebé es extraído. Luego, los doctores cortan el cordón umbilical, remueven la placenta, y cierran la incisión. Ellos colocan una cortina para que no puedas ver la acción de la cirugía, pero si no hay ninguna complicación podrás escuchar a tu bebé en cuanto nace y cargarlo momentos después.

Recuperación y sanación: cesárea vs. “parto natural”

El tiempo de recuperación es difícil de predecir porque mamás diferentes presentan distintos niveles de malestar postoperatorio. Entre los efectos secundarios postparto, se tienen el sangrado vaginal, calambres, inflamación, malestar, y más. Las mamás nuevas deben tomar reposo por al menos una semana después de un parto vaginal

Si recibes una cesárea, los efectos secundarios tienden a ser más severos. Posiblemente sientas nauseas el primer día; toser, estornudar, y reírte quizás te cause dolor. Después de aproximadamente un día, serás invitada a ponerte de pie y empezar a moverte, ya que es importante para evitar la acumulación de fluidos en tus pulmones, mejorar tu circulación, e impulsar la digestión. Lo más seguro es que te puedas ir a casa en 3-4 días, luego de que el doctor te quite los puntos (las suturas se disolverán por sí solas) y coloque Steri-Strips sobre tu herida. Te va a dar una prescripción para analgésicos, y debes pasar los siguientes días enfocada en descansar y en cuidar tu herida. Aunque el dolor va a persistir por un tiempo, lo más probable es que ya hayas vuelto a la normalidad tras un mes o seis semanas.

Complicaciones: cesárea vs. “parto natural”

En un “parto natural”, la mujer podría sufrir desgarro perineal, o quizás necesite una episiotomía—un corte que se hace para alargar la apertura vaginal. A menudo estas complicaciones necesitan suturas, y pueden causar dolor importante. También es posible que se desarrollen problemas en el control de la vejiga tras el parto, así como el prolapso de órganos pélvicos (Sin embargo, algo positivo del parto vaginal es que los bebés que se exponen a bacterias en el canal de parto tienen sistemas inmunes fortalecidos. Además, las mamás pueden sostener y alimentar antes a su bebé cuando tienen un parto vaginal, lo cual mejora la relación temprana entre madre e hijo).

Al referirnos a los riesgos en una cesárea, las potenciales complicaciones a la madre incluyen infecciones al revestimiento uterino y a la incisión en el útero; sangrado excesivo o hemorragias; lesiones a la vejiga o intestinos durante la cirugía; reacciones negativas a la anestesia; y formación de coágulos de sangre como trombosis venosa profunda (TVP) y tromboembolismo pulmonar. Las mujeres que han tenido cirugías previas también podrían correr el riesgo de rotura uterina (su incisión previa por cesárea se abre), lo cual puede causar sangrado potencialmente letal. La placenta previa (en la cual la placenta cubre al cuello uterino de forma parcial o total) y la placenta accreta (en la cual la placenta se implanta al músculo uterino y no al revestimiento) también son comunes al haber reincidencia de cesáreas, dice David Colombo, M.D., Director de Medicina Fetal Materna en Spectrum Health. Sin embargo, ten en cuenta que las complicaciones durante cesáreas son poco comunes, y que esta cirugía se considera generalmente segura.

Si bien los riesgos al bebé en una cesárea son mínimos, a veces desarrollan problemas respiratorios, sobre todo si nacen después de las 39 semanas de gestación. El trabajo de parto les ayuda a expulsar fluido de sus pulmones; en vista de que muchas madres que tienen cesáreas nunca entran en trabajo de parto, los bebés no tienen los mismos beneficios. En casos raros, los bebés que nacen por cesárea pueden ser heridos durante la cirugía, y a veces tienen, de forma temporal, puntuaciones de Apgar bajas.

Este artículo fue originalmente publicado en Parents.com

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