Decodificar los ruiditos y soniditos graciosos de tu bebé

 
 
 

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Texto: Tamekia Reece

Traducido por Ana Cristina González I Foto: Getty Images

Escucha con atención

Los bebés lloran. Lloran mucho. Después de todo, es la mejor manera que tienen para comunicarse contigo. Pero entre gemidos, probablemente has notado que tu bebé prueba con otros sonidos. De hecho, tu bebé creará una variedad de sonidos en su primer año—desde sonidos agradables hasta los que son bastante extraños.

“Los bebés son muy sociables”, dice Prachi Shah, M.D., pediatra especialista en desarrollo del Hospital de Niños de Texas en Houston. “Hacer diferentes sonidos es su forma de establecer un vínculo contigo y comunicarte lo que quiere y necesita”. Esos sonidos que a veces son extravagantes también son una señal de que tu bebé está desarrollando las habilidades que necesita para estar listo para hablar. ¿Pero qué significan sus sonidos? Nuestra hoja de trucos le ayudará a decodificar su comunicación.

Chillidos

Estos sonidos agudos llamarán tu atención todo el tiempo. Los chillidos generalmente significan que tu pequeño está encantado (como en el juego de Cucu Trás), pero también puede indicar que no está emocionado (ten en cuenta, por ejemplo, el chillido que desata cuando le corta las uñas). Así que si el chillido no se detiene, asegúrate de que no esté incómodo.

Para estimular la recién descubierta habilidad de tu bebé, no tiene que chillar. Es más útil responder a lo que inspira su entusiasmo: “¡Vaya! Te gusta cuando mamá sopla burbujas”. Tu bebé todavía no entiende por completo lo que dices pero puede captar tu tono y notar tus expresiones faciales. Este tipo de emisión y respuesta es una de las mejores maneras de impulsar el desarrollo del lenguaje de tu bebé, dice el Dr. Shah. Utilizar el vocabulario para describir lo que está sintiendo tu bebé lo ayudará a captar palabras, entender sus sensaciones y aprender los ritmos de la conversación.

Gruñidos

Probablemente, al inicio, escuches este ruido gutural cuando tu bebé está defecando, pero también puede hacerlo en otros momentos para aliviar la tensión o para expresar frustración o aburrimiento. A medida que tu bebé crece, sus gruñidos pueden convertirse en exigencias. “Al final del primer año, tu bebé emitirá gruñidos, señalando o no, para indicar que quiere algo para lo que todavía no tiene palabras”, dice Roberta Golinkoff, Ph.D., profesora de Educación, Psicología y Lingüística de la Universidad de Delaware en Newark. Presta mucha atención cuando sospeches que tu bebé no se está desahogando. Si ve que respondes a sus solicitudes, comprenderá que el lenguaje puede equivaler a acciones.

Rugidos

Aunque este ruido gutural no es tan común como otros sonidos de bebés, en los primeros seis meses muchos bebés gruñen—y no significa que estén desatando su animal interior. Al principio, es solo un reflejo, como llorar o gorgotear. Pero quizás tu pequeño comience a hacer sonidos rugiendo (grrr) a propósito porque le gusta la sensación que eso produce en la garganta, dice Diane Paul, Ph.D., directora de patología del habla y el lenguaje Asociación Americana del Habla, Lenguaje y Audición.

A medida que tu bebé crece, es posible que haga rugidos para expresar disgusto, como cuando no quiere que la Tía Gretchen lo bese o cuando está molesto porque no le das la comida lo suficientemente rápido. Si le gruñes en respuesta, será un indicativo de que lo entendiste—y es divertido.

Risitas

Cuando tenga alrededor de cuatro meses, tu pequeño puede que te sorprenda con unas pequeñas risitas o incluso con una plena carcajada. Al principio, las risitas y carcajadas son una respuesta física a algo que estás haciendo, como hacerle cosquillas en las rodillas o soplar aire en su estómago. Más tarde, cuando tu bebé se ríe de algo externo— por ejemplo, la expresión de tu cara cuando arroja toda su comida al suelo—significa que está comenzando a desarrollar su sentido del humor y sin duda, te encuentra divertida. Estimular su nueva vena humorística es fácil: Solo continúa haciendo cosas graciosas.

Suspiros

Tu hijo comenzará a suspirar de forma natural cuando tenga pocas semanas de nacido porque es una buena sensación y le gusta tu reacción. De hecho, es posible que suspirar sea en realidad útil: Puede ser la forma en la que tu bebé se relaje y te comunique que está contento. Así que prueba respondiendo de la misma manera usando diferentes longitudes y tonos y dándole tiempo para que te imite.

Balbuceo

No te sorprendas si escuchas a tu bebé concentrado en un monólogo completo, en su propio idioma. Los bebés comienzan a balbucear aproximadamente entre los cuatro y seis meses, produciendo un flujo constante de diferentes sonidos de vocales y consonantes que parece que podrían ser palabras, pero que en realidad no lo son del todo. Tu hijo comenzará a producir los sonidos más fáciles, como “p”, “b” y “m”, según Diane Paul de ASHA. Al principio, escucharás un montón de “pu pupus” o “bububus”.

Luego de que tu bebé haya tenido más práctica, escucharás otras variaciones y puede producir grupos de sonidos como “tata, baba, bee bee”. Estos son los precursores del habla, así que “mumu” puede convertirse en “mamá” y “tata” puede convertirse en “tetero”.

Puedes hacer muchas cosas: Cuando haga una pausa, balbucea en respuesta. Prueba nuevos sonidos y tonos para ver si intenta imitarlo e inventa balbuceos. Ser receptivo te ayudará a enseñarle los patrones del habla y la conversación.

Este artículo fue originalmente publicado en Parents.com

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