Cómo entrenar a tu bebé para dormir: 7 consejos para tener éxito

 
 
 

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¿Estás lista para entrenar a tu bebé para que duerma? Estos consejos aprobados por expertos pueden ayudarle a tu pequeña/o a dormitar durante toda la noche.

Por Cara Birnbaum / Foto: Getty Images

El cerebro humano funciona gracias al sueño. La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño recomienda que los infantes de 4 a 12 meses de edad tengan entre 12 y 16 horas de sueño durante cada período de 24 horas (incluyendo siestas) para cosechar los mayores beneficios para su salud. Los niños y niñas de 1 a 2 años de edad necesitan 11 y 14 horas y quienes tienen 3 a 5 años necesitan 10 y 13 horas al día.

El no dormir lo suficiente puede tener numerosas consecuencias para los bebés y los padres y madres. De hecho, la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés), ha relacionado el despertarse frecuentemente por las noches con la depresión posparto en mamás, la obesidad infantil futura, problemas de conducta y otros. Marc Weissbluth, doctor en medicina y autor de Healthy Sleep Habits, Happy Child, agrega que los bebés que no duermen lo suficiente con un sueño REM consolidado tienen lapsos más cortos de atención, así que no aprenden tan bien. Además, ellos liberan más cortisol, la hormona del estrés, y esto los predispone a despertarse con frecuencia por las noches y tener siestas deficientes.

¿Cuál es la clave para combatir estas consecuencias negativas? Empezar un método efectivo de entrenamiento para dormir que le funcione a tu hija/o. De ser necesario, habla con tu pediatra para descartar cualquier padecimiento médico subyacente (como ERGE, apnea del sueño, o alergias) que podrían estar manteniendo a tu niño/a despierto por la noche. Después, asegúrate de que tú y tu pareja estén de acuerdo y sigan estos consejos para entrenar a tu bebé para que duerma.

1. Lleva un registro del sueño

Llevar un registro puede ayudarte a notar patrones en el horario de sueño de tu bebé. Empieza por rastrear los días y las noches durante una semana y luego usa esos datos para descubrir su hora ideal para ir a la cama. Podrías decir, “Ay, ella siempre está de malas a las 7 p.m., probablemente esa es la hora a la que debería acostarla”. Llevar un registro también puede permitirte ver que tu infante no llora tan seguido como pensabas; cinco minutos de quejidos a las 2 a.m. se pueden sentir como 50 minutos.

2. Crea una rutina para la hora de ir a la cama

Cada noche, realiza rituales para ir a la cama que calmen la mente de tu bebé y preparen su cuerpo para dormir. Incluye técnicas calmantes como bañarlo, leerle o cantarle canciones de cuna. Deja fuera cualquier cosa que sea estimulante como hacerle cosquillas, ver la TV o jugar con juguetes electrónicos. Seguir una rutina constante le permite a tu bebé saber que ya es hora de ir a la cama y, además, desarrolla su reloj interno.

3. Elige una fecha de inicio efectiva

No hay un momento perfecto para iniciar el entrenamiento para dormir, pero evita programarlo cerca de eventos importantes en la vida de tu bebé (cambios de horario, une nueva niñera, la dentición, un cambio de cuarto, etc.). La mayoría de los padres empiezan en viernes para aprovechar el fin de semana, algunos otros usan los días de vacaciones para no tener que preocuparse en el trabajo por haber sufrido privación del sueño. Recuerda: siempre tendrás más éxito si tu bebé ha tomado bien sus siestas.

4. Prepara el ambiente del bebé

Cuando se trata de entrenar a tu bebé para dormir, la atmósfera es extremadamente importante. Mantén el cuarto fresco y cómodo, preferiblemente entre 65 y 70 grados Fahrenheit (18 a 21° centígrados). Si al cuarto de tu bebé le entra mucha luz y ella tiene problemas con las siestas y se despierta antes, considera la posibilidad de instalar persianas que oscurezcan el cuarto.

5. Elige una técnica de entrenamiento para dormir

Las tácticas efectivas de entrenamiento para dormir varían dependiendo de cada familia y cada niño. A continuación, te comparto algunas opciones populares a considerar.

Método de disminución lenta: Con este método, los padres ayudan al bebé a quedarse dormido con técnicas calmantes (alimentar, mecer, hablarle, etc.). Con el tiempo, tu bebé, de manera natural, necesitará menos consuelo, así que podrás ir “disminuyendo lenta” y gradualmente su rutina para ir a la cama.

Método FerberLos padres acuden a ver al niño que está llorando pero van aumentando gradualmente los intervalos de tiempo, esto promueve que el bebé aprenda a calmarse solo y a quedarse dormido de manera independiente.

Método de cargar/acostar: Los padres cargan a su bebé siempre que llore o se queje y lo vuelven a acostar una vez que se ha calmado, repitiendo esto hasta que el bebé se quede dormido.

Método de dejar que lloreDespués de su rutina para ir a la cama, se deja a los bebés que lloren hasta que se queden dormidos de manera independiente.

Método de la silla: Mamá o papá se sienta en una silla cerca de la cuna hasta que el bebé se queda dormido, tratando de no calmarlo si se queja. Gradualmente, mueve la silla un poco más lejos de la cuna cada noche, hasta quedar fuera del cuarto y fuera de la vista del bebé.

6. Abandona las muletas para dormir

Sin importar cuál método de entrenamiento para dormir elijas, es importante dejar de usar muletas para dormir (como mecerlo, cantarle o alimentarlo hasta que se duerma) cuando tu infante es mayor de 3 o 4 meses, dice Kim West, autora de Good Night, Sleep Tight: The Sleep Lady’s Gentle Guide to Helping Your Baby Go to Sleep. “Estas no son conductas negativas o malas”, dice West, “pero se vuelven un problema cuando en la mente del bebé están tan íntimamente relacionadas con el sueño que él ya no puede quedarse dormido sin ellas”. Seguir con estas muletas para dormir significará que cada vez que tu bebé se despierte, necesitará que lo mezas, le cantes o lo alimentes, pero tu meta realmente es enseñarle a auto calmarse y volverse a dormir por sí solo.

7. Sé constante

Uno de los errores más grandes que los padres cometen, sin importar cuál método de entrenamiento para dormir usen, es ser inconstantes. En algún punto, tu pequeño va a llorar para llamarte a la mitad de la noche, incluso si crees que ya superaste lo difícil del entrenamiento para dormir. Ve a verlo para asegurarte de que todo esté bien; solo asegúrate de no reiniciar durante esta visita alguna antigua muleta para dormir. Después de eso, trata de consolarlo desde afuera de la puerta, si puedes. Si hay una regresión por enfermedad o viaje, súbete de nuevo al vagón del entrenamiento tan pronto como sea posible. De lo contrario, te arriesgas a sabotear las semanas de arduo trabajo que ya invertiste.

Este artículo fue originalmente publicado en Parents.com

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