El año por delante: el 1er año

 
 
 

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Por Linda Diproperzio 

Traducido por Ana Cristina González I Foto: Getty Images

¡Qué diferencia hace un año! Conoce lo que te espera a medida que tu hijo cumple su primer año.

Desarrollo físico

“El desarrollo físico consiste en el desarrollo de la motricidad gruesa (MG) y de la motricidad fina (MF)”, dice la doctora Cheryl Wu, de LaGuardia Place Pediatrics, situada en la ciudad de Nueva York. “Y aunque cada niño se desarrolla a su propio ritmo, hay ciertos hitos que preveo que la mayoría de mis pacientes (entre el 90 y el 95%) alcanzan al cumplir el primer año”.

A los 12 meses, los niños son muy buenos gateando y/o se desplazan con facilidad utilizando los muebles como apoyo, dice la Dra. Wu. También es posible que caminen o den pasitos tambaleándose bastante bien. Puedes fomentar el gateo y la caminata dejando que tu hijo se mueva sin ayuda, así que asegúrate de preparar tu casa a prueba de niños cuanto antes. Intenta no alzarlo ni llevarlo en brazos con demasiada frecuencia. Aunque le cueste un poco más ir de una habitación a otra, debes darle la mayor cantidad de oportunidades para que se mueva libremente en un entorno seguro. También puedes colocar los muebles de forma que le resulte más fácil agarrarse y moverse de un sitio a otro mientras pasea.

Desarrollo físico (continuación)

A los 12 meses, el niño ya tiene el agarre de pinza desarrollado y puede sujetar objetos tan pequeños como una pasa entre el índice y el pulgar. La mayoría de los niños caminan entre los 16 y los 17 meses y, a los 18 meses, pueden lanzar una pelota por encima de la cabeza e intentar atraparla. Pueden patear una pelota, subirse a una silla de adultos o a un sofá, caminar y correr bastante bien. Son capaces de construir una torre de dos o tres bloques o de intentar colocar la tapa de una botella de agua o de un bolígrafo. Pueden empezar a hacer garabatos con un bolígrafo e intentar alimentarse con una cuchara o un tenedor.

Comportamiento

La ansiedad por separación es típica a esta edad. Puede empezar entre los 8 y los 14 meses. “El momento y la intensidad de la ansiedad por separación pueden ser diferentes en cada niño”, dice la doctora Jessica Mercer Young, investigadora del Education Development Center de Newton, MA. “Un poco de ansiedad por la ausencia de mamá es totalmente normal. Los padres pueden ayudar a su hijo durante las separaciones, por ejemplo, teniendo una rutina de despedida cuando lo dejan en la guardería. Cree esta rutina y cúmplala. Intente no prolongar la separación, ya que esto puede intensificar la ansiedad del niño”.

Un gran error es intentar irse cuando el niño no está mirando, o escabullirse sin despedirse cuando el niño está ocupado con alguna actividad. “El niño puede ponerse repentinamente nervioso o enfadarse por no haber tenido la oportunidad de saludarte o de darte un beso de despedida”, explica la Dra. Young. “Aunque el niño se altere y llore, debería dejar de llorar poco después de que los padres se vayan. Más de una vez me quedé en la puerta de la guardería esperando a que mi hijo dejara de llorar. Siempre lo hace, ¡y muy rápidamente! Tener un cuidador habitual también es importante para que los niños puedan desarrollar un sentimiento de confianza.”

Comportamiento (continuación)

Otros comportamientos destacables son la obsesión de tu pequeño por tirar todo lo que encuentra a su paso. No te preocupes— no lo hace sólo para molestarte o para ser destructivo. Los niños de un año son curiosos por naturaleza, así que probablemente esté pensando algo como “me pregunto qué pasará si dejo caer esta taza de la silla de comer” que en “¡vamos a ver si realmente puedo volver loca a mamá!”.

Como tu hijo también se está dando cuenta de que es una entidad independiente de ti, no te sorprendas si intenta ejercer cierta independencia de vez en cuando. Esto puede significar que luche por subirse a la silla del coche o al cochecito, por bañarse o por cambiarse el pañal. “Los padres tienen que dejar que sus hijos pasen por este proceso de intentar ser más independientes”, dice el doctor Carl Sheperis, director de los programas de doctorado de la Escuela de Asesoramiento y Servicio Social de la Universidad Walden. “Sólo hay que captarlos cuando están ejerciendo esa independencia de forma positiva y felicitarlos por ello”. En los momentos en los que necesites que cumpla y sea innegociable (como sentarse en la silla del coche), mantente firme e intenta evitar cualquier crisis con una distracción, como dejarle coger su juguete favorito o cantarle alguna canción mientras le pones el cinturón.

Lenguaje

Como puedes imaginar, un niño de 1 año tiene un vocabulario bastante limitado. Es probable que haya algunas palabras aquí y allá —por ejemplo, mamá, papá, baba—, pero la mayor parte es simplemente tu hijo vocalizando. “En este momento, se trata más de balbucear que de hablar“, dice Lauren Krause, jefa de Patología del Habla y el Lenguaje del Hospital Infantil La Rabida de Chicago (Illinois). De hecho, lo más importante ahora es que tu hijo responda al habla de los demás. ¿Reconoce las voces de su madre y su padre? ¿Responde a su nombre? ¿Levanta los brazos cuando le dices “arriba”? ¿Reacciona a los ruidos, como el encendido de la aspiradora o el claxon de un coche? ¿Se ríe cuando otros se ríen o reacciona cuando la gente le sonríe? Si no es así, deberías consultar a tu pediatra.

A lo largo de este año, notarás que tu hijo empieza a decir palabras sueltas por sí mismo. También empezará a ser capaz de seguir instrucciones sencillas (por ejemplo, “¿Dónde está tu nariz?”). “La forma más importante de desarrollar el lenguaje de tu hijo es hablándole”, dice Krause. “De hecho, el 90% de los niños aprenden palabras repitiendo e imitando a sus padres y a otras personas de su entorno”. Léele a tu hijo, pero también participa en algunas “conversaciones” con él. “Puede ser algo tan sencillo como ‘¿Qué es eso? ¡Un perro! ¿Qué está haciendo el perro? Está corriendo'”, explica Krause. “Hay que involucrarlos lo máximo posible y exponerlos a una variedad de palabras”.

Salud

Durante la visita de control del primer año de tu hijo, hablarás de varios temas con el pediatra. Una de las más importantes: ¿Su hijo ya camina? “La mayoría de los bebés caminan entre los 12 y los 17 meses”, explica Nora Carrillo, especialista del modelo médico de desarrollo infantil del Phoenix Children’s Hospital de Phoenix (AZ). “Pero, como mínimo, el médico querrá saber si su hijo gatea, se pone de pie y empieza a desplazarse por sí mismo”.

El médico pesará y medirá a tu hijo para asegurarse de que está creciendo a un ritmo saludable, además de hablar contigo sobre (y posiblemente administrar) la siguiente ronda de vacunas. Dependiendo del calendario que hayan acordado usted y su médico, algunas de las vacunas más comunes que deben administrarse en esta época son la varicela, la Hib, la neumocócica, la polio (la tercera dosis), la triple viral y la hepatitis A.

Salud (continuación)

Otras cuestiones que su médico querrá conocer son:

  • Los hábitos de sueño de su hijo: ¿Cuánto duerme por la noche y cuanto en las siestas?
  • ¿Qué tipo de alimentos sólidos come su hijo? ¿Empieza a alimentarse solo (con las manos, no con utensilios)? Hablarás con tu médico sobre el cambio de la leche materna o de la leche de fórmula a la leche de vaca (hay más información al respecto en la sección Nutrición).
  • ¿Hace contacto visual, responde a su nombre y señala los objetos?
  • La vista: ¿Has notado que entrecierra los ojos con frecuencia, que se frota los ojos o que tiende a acercarse los juguetes y los libros a la cara?
  • La audición: ¿Su hijo se voltea frente a los sonidos?
  • El habla: ¿Su hijo imita sonidos, balbucea o dice alguna palabra?

Otra cita que debe programar: la primera visita de su hijo al dentista. La Academia Americana de Odontología Pediátrica (AAPD), la Asociación Dental Americana (ADA) y la Academia Americana de Pediatría (AAP) recomiendan una visita al dentista al año. ¿Por qué? Los dientes de leche son vulnerables a la caries desde su primera aparición.
“Nos sorprendió que sólo un tercio de las madres considerara la salud bucodental como una preocupación para sus bebés“, dice el presidente de la AAPD, William C. Berlocher, D.D.S. “A los padres les sorprenderá saber que llevar a los niños a visitar a un dentista pediátrico antes de su primer cumpleaños realmente ahorra dinero. Los estudios demuestran que los costos dentales de los niños que tienen su primera visita al dentista antes del año son un 40 por ciento más bajos en los primeros cinco años que los de aquellos que no ven a un dentista antes de su primer cumpleaños.”

Nutrición

El gran cambio para el bebé al año: la introducción de la leche entera a su dieta. “Si te preocupa que tu hijo haga la transición, puedes empezar mezclando la leche entera con la leche de fórmula o la leche materna para que le adquiera el gusto gradualmente”, recomienda Amy Marlow, dietista titulada y nutricionista certificada con sede en Nueva York que trabaja como asesora de Hapy Family, el principal fabricante de alimentos orgánicos para bebés y niños pequeños del país. Sugiere que le sirvas la leche directamente en un vaso para sorber, ya que estás a punto de quitarle el biberón y no quieres mezclar las dos transiciones.

Tu bebé debe tomar entre 500 y 700 ml de leche al día— más que eso puede interferir con la absorción de hierro y afectar su capacidad de comer otros alimentos, ya que se llenará de leche, dice Marlow. Y aunque el queso y el yogur son buenas fuentes de vitamina D y de calcio, no son tan nutritivos como la leche entera.

Nutrición (continuación)

Este es también un momento importante para formar las preferencias alimentarias de tu hijo, introduciendo muchas frutas y verduras frescas, junto con otros alimentos nutritivos de diferentes texturas (para evitar que se atragante, asegúrate de que sean trozos blandos y del tamaño de un bocado). No te desanimes si tu hijo se niega a probar un nuevo alimento— sigue poniéndoselo delante y acabará cediendo. “También es un buen momento para hacer que tu bebé participe en las comidas familiares”, dice Marlow. “Es importante que vea a su mamá y a su papá comiendo alimentos saludables y probando cosas nuevas. Además, es conveniente establecer horarios de comidas y bocadillos para evitar la sobrealimentación”. 

Asegúrate de limitar los dulces, incluidos los jugos. “Un niño de un año debería consumir sólo media taza de jugo al día”, dice Marlow. “Puedes espaciarlo si lo diluyes”.

Por último, ¿no estás seguro de qué alimentos debes comprar orgánicos? Marlow recomienda elegir productos lácteos y carnes orgánicas, junto con la “docena sucia”, que se actualiza anualmente (puedes encontrar la lista en línea).

El sueño

Los patrones de sueño de tu bebé cambiarán un poco en el transcurso del próximo año. Seguirá necesitando un promedio de 11 horas y cuarto de sueño ininterrumpido durante la noche, pero entre los 15 y los 18 meses es cuando el bebé suele abandonar la siesta matutina y dormir una larga siesta en mitad del día (durante unas dos horas y cuarto). “Se trata de una etapa complicada porque suele haber un punto en el que una siesta no es suficiente y dos son demasiado”, dice Kim West, LCSW-C, también conocida como La Dama del Sueño. “El resultado es un niño demasiado cansado que no duerme bien por la noche”. 

West dice que sabrás que tu hijo está preparado para este hito cuando consiga dormir de forma constante entre 10 y 11 horas ininterrumpidas por la noche, tarde cada vez más en dormirse para la siesta de la mañana, haga siestas matutinas cada vez más cortas o duerma demasiado tiempo por la mañana y luego rechace la siesta de la tarde. Una vez que veas que el patrón está surgiendo durante unas dos semanas, puedes hacer la transición a una siesta al día. Pero mantente abierta a un día ocasional de dos siestas. “Si, durante la transición, tu hijo parece demasiado cansado, no pasa nada por dejarle dormir dos veces la siesta, pero limita la siesta de la mañana a 45 minutos”, explica West.

Sáquele el mayor provecho posible

Los padres a menudo se preocupan por si su hijo cumple sus objetivos a tiempo. Y aunque eso es sin duda una preocupación, hay que tener en cuenta que también es un momento mágico en la vida de tu hijo. “El mejor consejo que puedo dar es que te diviertas con tu hijo”, dice la Dra. Wu. “Los niños despiertan nuestra imaginación, hacen que nuestras vidas sean más imprevisibles (sólo hay que verlo como algo bueno, y lo será) y nos hacen hacer cosas que ni en un millón de años pensamos que haríamos. Así que más vale que lo disfrutemos, porque la mayoría de las veces no podemos controlarlo… ¡cruza los dedos y espera lo mejor!”

Este artículo fue originalmente publicado en Parents.com

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