¡Un virus estomacal! Seis errores frecuentes con los problemas de estómago

 
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Child suffering from stomach-ache

Por Leslie Gariso Pfaff, de Parents Magazine

Soy mamá de tres niños, así que cuando un horrible virus estomacal arrasaba con mi familia, yo creía saber con exactitud qué hacer. Pero cuando mi hijo mayor no dejaba de vomitar, me sentí mortificada cuando el pediatra me preguntó: “¿Cuánta agua le has ofrecido?”. Resultó que había cometido un error clásico: por temor de que Jacob, de 8, se deshidratara, lo dejaba beber un vaso entero cada vez que vomitaba, lo que lo hacía enfermarse aún más.

Esos errores tontos son frecuentes cuando se trata de una enfermedad gastrointestinal, producida en general por un virus o, con menor frecuencia, por una infección bacteriana. “Es escalofriante cuando tu hijo vomita. Revives un momento de El Exorcista y harías cualquier cosa para que se detenga”, compara Tanya Remer Altmann, MD, pediatra y autora de Mommy Calls.

Necesitas de verdad vigilar de cerca a tu hijo, porque un virus estomacal puede ser grave. Conforme a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, se calcula que los norovirus hacen que cada año deban hospitalizarse unos 18.500 niños menores de 5 años. Y, a pesar de la vacuna reciente, que redujo en un 80 % los casos de rotavirus, la infección gastrointestinal aún envía a unos 15.000 pequeños al hospital. Sin embargo, lo más probable es que el estómago en problemas de tu hijo se recupere en algunos días o una semana. Tu única tarea es hacerlo sentir lo más cómodo posible, dejar que la enfermedad siga su curso y evitar los siguientes errores.

1.- Le das un vaso de agua después de vomitar

Mal movimiento Apenas vomita, el niño pide algo de beber, así que le das un vaso de agua.

Mejor jugada Como es probable que su estómago esté inflamado por el vómito, espera de 15 a 30 minutos antes de darle algo para beber. “De otro modo, puede volver a subir”, avisa Vipul Singla, MD, pediatra del Centro Médico Masón Advocate de Illinois, en Chicago. Comienza con una sola cucharadita de agua o una bebida con electrolitos (como “Pedialyte”, que contiene sal para ayudar a rehidratar el intestino) cada 15 minutos. Si el niño deja de vomitar y retiene el líquido durante una hora, puedes aumentar la frecuencia a cada diez minutos, y continuar así. Después de dos o tres horas, puedes intentar darle una paleta de helado, gelatina o puré de manzana, ya que el sabor dulce puede resultarle atractivo. No supongas que está recuperado solo porque dejó de vomitar. Con la mayoría de los virus estomacales, la diarrea puede persistir hasta una semana, junto con una fiebre baja (de 100 a 101 °F), dolores de cabeza, escalofríos y dolores corporales. Llama a tu pediatra si los síntomas no ceden en un día o dos.

2.- Le das medicamentos de venta libre para la diarrea

Mal movimiento Tu hijo sigue con diarrea, así que le das un remedio de venta sin receta para aliviarle el estómago.

Mejor jugada Nunca le des a tu hijo medicamentos para el estómago, a menos que tu médico lo apruebe. “A veces, los padres usan cualquier cosa que tengan en el botiquín”, se lamenta Jennifer Shu, MD, asesora de Parents y editora de Salud del Bebé y el Niño de la Academia Americana de Pediatría. “Pero esos fármacos pueden tener efectos secundarios en los niños y empeorar la enfermedad”. En particular, los antidiarreicos como el Kaopectate y Pepto-Bismol original contienen una sustancia tipo aspirina llamada salicilato, que puede provocar el síndrome de Reye, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente fatal en niños menores de 18 años. Si bien la loperamida (el ingrediente principal de Imodium, Kaopectate I-D y otros medicamentos) está aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para niños de 6 años o más, la Dra. Shu recomienda no usarla porque desacelera la digestión y mantiene el virus en los intestinos durante más tiempo.  Consulta a tu médico antes de darle a tu hijo comprimidos masticables de Pepto infantil, que no contienen salicilato. Con frecuencia, la mejor estrategia es solo mantener al niño hidratado y esperar hasta que pase el problema.

3.- Intentas bajarle la fiebre con demasiada rapidez

Mal movimiento Tu pequeño tiene un poco de fiebre, así que le das algo para que baje.

Mejor jugada Considerar ventajas y desventajas. Una temperatura elevada es señal de que el sistema inmunitario de tu hijo está luchando contra la infección, entonces, ¿por qué no dejas que su cuerpo haga solo el trabajo? Pero si la temperatura supera los 101 °F y el niño se siente muy mal, refrescarlo podría hacerlo más receptivo a beber líquidos. Es preferible el acetaminofeno, ya que el ibuprofeno puede irritar más el estómago. Si está vomitando, la Dra. Altmann sugiere comenzar con la mitad de la dosis de acetaminofeno recomendada para la edad de tu hijo: dale la otra mitad alrededor de una hora después (si la retiene).  Si tiene la edad suficiente, también puedes intentar darle comprimidos de acetaminofeno (se disuelven en la boca con facilidad). Si no retiene el medicamento en el estómago, otra opción posible (aunque no es la favorita de los niños) es usar un supositorio de acetaminofeno.

4.- Le permites tomar un vaso de jugo o leche

Mal movimiento Tu hijo retiene los líquidos, entonces le das una tacita con popote llena de jugo o leche.

Mejor jugada Evita los líquidos azucarados, como el jugo de frutas, que pueden agravar sus síntomas estomacales. Si pide algo de beber que no sea agua, intenta darle una bebida con electrolitos, como Gatorade o Propel. La leche puede ser beneficiosa, pero comienza con pequeñas cantidades y cerciórate de que la diarrea no empeore después de que la beba. “Aproximadamente en un 20 % de los casos, un virus estomacal causa intolerancia temporal a la lactosa, lo que ocasiona dolor abdominal, hinchazón y calambres”, advierte el Dr. Singla.  Si eso le ocurre a tu hijo, cambia a leche sin lactosa hasta que sus heces vuelvan a ser normales. También puedes intentar darle alimentos probióticos o yogur con cultivos vivos y activos, que ayudan a restablecer las bacterias buenas en los intestinos. Amamantar está aprobado, ya que la leche materna contiene anticuerpos y nutrientes que ayudan a que sane el vientre.

5.- Sigues la dieta BRAT cuando tu hijo está mejor

Mal movimiento Tu hijo vuelve a comer, así que durante los siguientes días le das la dieta BRAT (iniciales en inglés de banana, arroz, puré de manzana y tostadas).

Mejor jugada Los médicos ahora dicen que los niños deberían retomar su régimen alimentario habitual tan pronto como parezcan sentirse mejor. “Más de un día de dieta BRAT es demasiado”, afirma la Dra. Shu.  En verdad, estos alimentos ayudan a restablecer la digestión normal pero carecen de las proteínas y otros nutrientes que necesita el niño para recuperarse. De todos modos, evita los alimentos con alto contenido de grasa (como nuggets de pollo, papas fritas y pizza) durante varios días y asegúrate de que beba mucho líquido hasta que los síntomas desaparezcan por completo.

6.- Olvidas estar alerta sobre la higiene

Mal movimiento Te descuidas y olvidas el lavado y la desinfección de manos una vez que el niño mejora.

Mejor jugada Mantente alerta y conserva la higiene. El virus puede permanecer en el intestino de tu hijo (y salir en sus heces) durante varias semanas después de que los síntomas hayan desaparecido. Haz que cante dos veces el “Feliz cumpleaños” cuando se lava las manos para asegurarse de que hace un trabajo exhaustivo después de cada visita al baño. Si aún usa pañales, restriega tus manos después de cada cambio. No compartas toallas, bebidas ni alimentos con tu hijo. Y como los gérmenes pueden vivir en lugares como picaportes y juguetes durante varias horas o incluso días, límpialos o desinféctalos regularmente.

Seis razones para consultar al médico

Es probable que el estómago de tu hijo mejore solo, pero consulta a tu pediatra de inmediato si observas alguno de los siguientes síntomas:

  1. Tu recién nacido está vomitando.
  2. Tu hijo no puede retener siquiera cantidades ínfimas de líquido.
  3. Tiene síntomas de deshidratación. No hace pis o su orina es muy oscura, sus ojos parecen hundidos y su rostro está pálido, tiene los labios o la boca seca, y no produce lágrimas cuando llora. El punto blando en la parte superior de la cabeza del bebé (mollera o fontanela) también puede parecer hundido.
  4. Ves partículas de color marrón oscuro en su vómito (que podrían ser sangre) o notas una sustancia gelatinosa y rojiza en sus heces (que podría indicar un bloqueo intestinal grave).
  5. Tu hijo tiene diarrea más de una vez por hora.
  6. Tu recién nacido tiene una temperatura de 100.4 °F o superior, o tu hijo de 6 meses o más tiene una fiebre que supera los 103 °F.

Publicado originalmente en el número de diciembre de 2011 de la revista Parents.

 

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