¡Test! Entérate si tus niños comen realmente saludable

 
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Por Hannah Wallace

Descubre en qué nivel se encuentra tu propia familia y de qué manera puedes arreglar, a través de consejos muy simples, esas pequeñas mañas que casi todos los chicos hacen cuando están frente a un plato de comida.

Haz nuestro quiz

1. En una típica merienda en tu casa, tus hijos comen…
a) Frutas o vegetales
b) Algo crujiente, como galletas, pretzels o una barra de granola
c) Queso o yogur

2 . ¿Con qué frecuencia toman jugos tus niños?
a) Varias veces al día… ¡Al fin y al cabo es fruta!
b) De vez en cuando, usualmente cuando lo sirven en fiestecitas o en otra casa.
c) Solo un vaso grande en el desayuno, o una cajita de jugo en el almuerzo de la escuela.

3. ¿Cuál es tu principal estrategia a la hora de intentar que tus hijos consuman vegetales?
a) Te aseguras de darle una porción de vegetales en la cena, así sea servido con queso o salsas, y le pides a tu niño que al menos le dé una mordida.
b) Escondes los vegetales en ponqués o pizzas y no te molestas si no se come aquellos que sirves en su plato.
c) No te preocupas en lo absoluto. ¡Eso hace que las comidas sean aún más estresantes!

4. Los dulces en la vida de tus niños se resumen a…
a) Un premio 2 o 3 veces a la semana. Mientras que tu niño coma saludable y variado, no hay ningún problema.
b) Lo limitas a ocasiones especiales.
c) Eres más tranquila con el tema de los dulces. Si tú no te privas, ¿por qué hacerles eso a tus hijos?

5 ¿Con qué frecuencia sirves nuevos platillos o aquellos alimentos que a tus niños no les han gustado en el pasado?
a) Un par de veces a la semana
b) Ocasionalmente, ¡pero es un lío!
c) Casi todo el tiempo

6. Si tú vas a comer salmón a la plancha, papas horneadas y judías o ejotes verdes hervidos, ¿qué comida sueles servirle a tu hijo?
a) Eso mismo
b) ¡Algo que no falla! Macarrones con queso o perros calientes.
c) Parte de lo que ya has cocinado y quizás le cambias algún contorno.

7. Digamos que dejas un plato con frutas en el mesón. ¿Qué pasaría?
a) Tu hijo se las come
b) Pediría otra clase de merienda, pero se comería las frutas si se las ofreces.
c) Exigiría una merienda diferente y no aceptaría ningún tipo de frutas.

8. ¿Con qué frecuencia tu niño consume granos enteros?
a) Nunca o casi nunca.
b) Consume primordialmente granos enteros —rara vez come harinas, arroz o pan blanco en casa—.
c) Varias veces y es más que todo pan, arroz integral o avena.

9. Compara el almuerzo que tuvo  tu hijo hoy, con el que le serviste la semana pasada…
a) Es igual, ¡pero al menos es saludable!
b) Superdiferente, aunque sigue siendo balanceado.
c) ¿Vale cuando se cambia de mermelada?

10.  ¿Cómo describirías el rango de color de todas las comidas que tu niño consumió ayer? (No hagas trampa: ¡Los dulces no cuentan!)
a)Más que todo en la familia del beige, con bastantes matices de blanco y marrón.
b)Un toque de color aquí y allá pero sin ningún tipo de verde.
c) Un rango variado de colores, incluyendo verde oscuro.

Suma los puntos obtenidos en cada respuesta.

1. a) 4 b) 1 c) 3
2. a) 1 b) 3 c) 2
3. a) 3 b) 2 c) 0
4. a) 2 b) 4 c) 0
5. a) 2 b) 1 c) 3
6. a) 4 b) 0 c) 2
7. a) 3 b) 2 c) 0
8. a) 1 b) 3 c) 2
9. a) 2 b) 3 c) 1
10. a) 1 b) 2 c) 4

Conoce tus resultados

24-34 puntos –  ¡Sus hábitos alimenticios no podrían ser mejores! 

Felicitaciones. Le estás enseñando a tu hijo a medir porciones, tener variedad y moderación en su dieta. Tal vez otros padres lo ven como un modelo a seguir porque tu niño consume frutas y vegetales, no le molesta probar nuevos sabores y el agua es esencial en su día a día. Los dulces no están fuera de su alcance, pero sabes cómo y cuándo ofrecerlos. Lo mejor de todo es que has creado un hábito alimenticio saludable, demostrando, por ejemplo, que una dieta balanceada consiste mayormente en vegetales y frutas frescas. Solo un consejo: “A veces podemos ser más flexibles de lo que pensamos sin caer en daños futuros”, dice Dina Rose, M.D., autora de It’s Not About the Broccoli: Three Habits to Teach Your Kids for a Lifetime of Healthy Eating. Mamás, papás: permítanse romper sus casi perfectas reglas de vez en cuando.

18-23 puntos – Tu niño está comiendo lo suficientemente saludable

¡Buen trabajo! Has logrado que tu hijo consuma una gran variedad de alimentos balanceados. Para superar el suficientemente saludable, solo tienes que hacer pequeños cambios. Primero, quizás debas limitar los jugos. La Academia Americana de Pediatría permite de 4 a 6 onzas de jugos al día (al 100 por ciento y no concentrados) en niños de 1 a 6 años de edad. Pero, a diferencia de las frutas enteras, estos no tienen ningún beneficio nutricional. Intenta servir más granos completos, como la quinua mezclada con avena o waffles, o pasta de farro con guisantes y queso parmesano. Compra meriendas más sanas (que, a la larga, también beneficiarán tu peso) como frutas secas, barras de granola o salsa de manzana sin azúcar, y deja que él elija dentro de esa variedad. Los niños que toman sus propias decisiones durante el día, son menos propensos a pelear a la hora de la cena, agrega la doctora Rose.

17 puntos o menos – La alimentación de tus hijos necesita mejorar

Quieres que tu niño esté tranquilo durante las comidas, y eso es entendible. Pero debes recordar que tú eres el padre y que tu objetivo a largo plazo es tener un niño feliz y saludable. En otras palabras, necesitas ser más firme en cuanto a su alimentación. Es probable que tú salgas corriendo a complacer cualquier capricho o antojo por comida chatarra o incluso llegues a prepararle algo diferente que sabes que ella o él va a comer con seguridad. Limita el dulce y presta atención a la variedad de colores que sirves en sus platos. Sabemos que es distinto, y especialmente complejo, cuando tienes que alimentar a un niño con alergias o condiciones celíacas.

No es una novedad, pero mientras más frutas, vegetales, granos y pescados ofrezcas, tu niño terminará probándolos. Mantén a la vista platones con frutas, para que él o ella pueda verlos. Tampoco subestimes el poder de las frutas o vegetales congelados, enlatados o secos —en algunos casos, resultan incluso más beneficiosos que ciertos alimentos frescos— (por ejemplo, ¿sabías que la salsa de tomate natural contiene más antioxidantes que un simple tomate?).

Seguro has escuchado muchas veces eso de envolver a tus niños en la preparación de comidas… ¡Y es cierto! “Está demostrando que los pequeños comen aquello que ellos mismos prepararon o se sirvieron”, comenta Michelle Ratcliffe, M.D., especialista
de Portland, Oregón. También funciona cambiarles el nombre a los alimentos. En una escuela elemental de Portland donde el chef preparó pollo marroquí con cuscús, los estudiantes bautizaron al platillo como More Rockin’ Chicken. De inmediato se convirtió en una de las comidas más populares de la cafetería.

Sea lo que sea, mantén la dieta de tus niños siempre en mente. “Tu hijo no va a vivir en un mundo sin comida chatarra”, señala la doctora Rose. “Si no le enseñas a balancear porciones ahora, lo estarás enviando al mundo sin las habilidades necesarias para mantenerse feliz y saludable”.

Foto por Sasha Gulish

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