Técnicas para educar a tus hijos de acuerdo a sus propios actos

 
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Aunque este tipo de correcciones disciplinarias puede hacer que los niños colaboren en el corto plazo, las investigaciones han demostrado que no es la mejor manera de enseñar lecciones para toda la vida.

“Los niños no aprenden cuando se sienten amenazados. Tu hijo puede cumplir con tus demandas porque tiene miedo de lo que sucederá si no lo hace pero, él no comprende qué es correcto y qué no”, dice Jane Nelsen, doctora en Educación.

En la actualidad, los expertos nos animan a dejar que nuestros hijos experimenten las consecuencias de sus propios actos.

“Si tu hijo se niega a ponerse la chaqueta, déjalo que pase frío – y probablemente no va a dar batalla la próxima vez”, explica Nelsen.

Sigue estos consejos para obtener un mejor comportamiento ahora y en el futuro.

1. Considera las tres R

Relacione: Una consecuencia es más probable que una lección útil cuando se relaciona, respeta y razona, explica el Dr. Nelsen.

“Si tu hijo derrama su comida, la consecuencia debe ser que limpie la zona que quedó sucia en vez de castigarlo con no usar el iPad.

Respeto: Significa que la consecuencia no implica vergüenza o humillación. Si dices, ‘te lo dije’, o si él siente pena después, reducirás el potencial de aprendizaje porque no se le enseña de la experiencia sino que la situación se centra en la culpa.

Un día, Vander de 7 años quería llevar su máscara favorita de superhéroe a una celebración que había en el centro de la ciudad. Sin embargo, su madrastra Amanda Hanlin sabía que era una mala idea.

“Le recordé que hacía calor y que ni su padre ni yo la sostendríamos. Pero él dijo: “No te preocupes, yo me encargo de ella”. Él la llevó y la perdió. Fue tentador decirle que se lo había dicho pero, pude notar que Vander admitió que había cometido un error y estaba muy decepcionado”, dice Amanda.

Cuando ella y su esposo vieron la reacción de su hijo decidieron llevarlo a la tienda el día despúés para que pudiera usar su ahorro y comprara una nueva máscara. Por mantener la calma, permitieron a Vander aprender una valiosa lección acerca de ser responsable de sus cosas – y sus desiciones.

Razona: Implica que una consecuencia debe ser una tarea que tu hijo pueda manejar – dada su edad y conocimientos técnicos. Esto le ayudará a concentrarse en lo que ha hecho mal.

Si tu hijo de 3 años de edad derrama una caja de leche en el supermercado, no espere que otra persona llegue a trapear el piso. Enséñale ahí mismo a limpiar lo que provocó. Tú le debes ayudar.

2. Lidiar con el gimoteo: El “si no lo haces …”, esta frase hace que suene como una amenaza, por lo que tu hijo va a pensar que el punto es hacerle pagar lo que le pediste. Sin embargo, puedes convertir esta situación en una consecuencia lógica como: “Cuando hayas terminado de clasificar la ropa, entonces podrás ver tu programa favorito”, afirma Swift.

Una regla de nuestra familia es que todos los juguetes deben ser puestos a final del día en el lugar que les corresponde porque si los dejan botados será alimento para el cubo de la basura”, dice Amy Kertesz, una madre de cinco niños de edades entre los 4 meses y 10 años

“Mis hijos saben que si no se hacen responsables de sus cosas, la consecuencia es que pierden el privilegio de contar con ellos”, añade esta mamá.

“Mi hijo de 3 años no puede manejar la responsabilidad de jugar muy bien con sus hermanos , entonces pierde el privilegio de llegar a jugar con ellos. Cuando él no me habla respetuosamente, no va a tener el privilegio de ser escuchado. Sin embargo, en vez de decirle: “¿No te atrevas a hablarme de esa manera!” calmadamente le explico, “yo estaré encantada de discutir esto contigo si eres capaz de hablar de ello con respeto. Me puedes encontrar en mi habitación cuando estés listo.”, explica Amy.

“Otra situación me sucedió con mi niño de 6 años de edad. Le dije que podía jugar con un videojuego por diez minutos porque teníamos que recoger a su hermana de la escuela. Él prometió detenerlo tan pronto tuvieramos que irnos y me dejó en claro que si él cumplía su parte del trato, entonces lo dejara jugar antes de ir a la escuela por su hermana. Para mi sorpresa, cuando llegó el momento de ir él dio pausa al botón de su juego y se puso los zapatos. Ahora se ha convertido en rutina. Él siempre dice: “yo sé que sólo tenemos unos pocos minutos, pero sabes que puedes confiar en mí”, relata.

Texto por: Parents

Foto: iStock 

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