Sarpullidos comunes de los niños en el verano y cómo tratarlos

 
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El verano es una de las estaciones preferidas de los más chicos: tienen tiempo libre para disfrutar con sus familiares y amigos. Seguro que tu pequeño ama los chapuzones, los días soleados y largos y los juegos al aire libre que vienen con el calorcito. Sin embargo, a veces los picazones y las irritaciones de la piel pueden amargar algún que otro momento.

Para que nada detenga la diversión, te contamos cómo prevenir, identificar y tratar algunos de los típicos sarpullidos del verano, en base a la información de la Asociación Americana de Pediatría (AAP). A tomar nota.

1. Los que vienen con el calor
Los bebés y niños pequeños pueden sufrir el llamado sarpullido Hipo calor (o sudamina o miliaria) en aquellas partes del cuerpo donde los poros de la piel quedan tapados y la transpiración no puede salir. Ocurre en general en lugares donde la piel tiende a plegarse, pero también puede darse en otras partes cubiertas. Notarás en su piel como parches de pequeños bultitos o ampollas rosadas o rojas.

Para evitarlo se recomienda: mantener a los niños frescos (vestirlos con ropa adecuada y tener los ambientes ventilados), lavar con agua fresca las partes del cuerpo que están usualmente húmedas y secarlas con pequeños toques, y dejar las áreas afectadas al aire libre, sin ropa y sin aplicar lociones o ungüentos.

2. Causados por plantas
La hiedra venenosa, el roble venenoso y otras plantas pueden causar irritación al contacto con la piel, ya que contienen un aceite llamado urushiol. La reacción es enrojecimiento, hinchazón y ampollas. Hay más plantas que tienen químicos que hacen que la piel se vuelva hipersensible al sol, lo cual causa un sarpullido, como la chirivía o pasticana silvestre, el perejil gigante y los cítricos. El principal consejo es evitar el contacto, enseñando a los niños la apariencia de estas plantas. También se recomienda inspeccionar los lugares habituales de juego y quitar las plantas que puedan causar problemas.

Si el niño ya ha tocado una de ellas, lava bien la piel con agua y jabón por al menos 10 minutos. También, lava su ropa y zapatos. Corta bien las uñas de tu hijo para evitar que se lastime al rascarse. También puedes aplicar bálsamos calmantes, como la loción de calamina si la reacción es leve. Se deben evitar los ungüentos que tienen anestesia o antihistamínicos. Una buena opción para la inflamación: crema de hidrocortisona 1%.

Siempre habla con tu pediatra si el sarpullido es grave, si está en la zona de la cara o la ingle, si hay signos de infección o si tu niño no se siente bien.

3. Eccema por sequedad
Si bien el eccema (dermatitis atópica o DA) es más común en los meses de invierno, puede ocurrir en el verano por la sequedad en los ambientes acondicionados, y el sobrecalentamiento, transpiración y cloro de las piscinas. Se forman parches de piel seca, escamada y roja. Lo que puedes hacer es: humectar la zona con crema o ungüentos sin fragancia al menos una vez al día; vestirlo con telas suaves que permitan que la piel respire, como algodón; evitar que se rasque (mantener las uñas cortadas); y siempre hablar con el pediatra ante una posible alergia.

4. Picaduras de abejas, mosquitos, hormigas y otros insectos
La mayoría de las picaduras de insectos suelen ser solo un poco molestas y requieren un poco de paciencia, pero hay casos más riesgosos a los que debes estar atenta. Algunos niños pueden tener una reacción alérgica grave llamada anafilaxia, con un sarpullido y síntomas mortales como hinchazón en las vías respiratorias (para alergias, revisa este Plan de Atención de Emergencias). Además, algunos insectos trasmiten enfermedades como la enfermedad de Lyme y el Zika.

Para evitar las picaduras, algunas de las recomendaciones son no vestir a los niños con ropas perfumadas y de colores brillantes (¡los atraen!), alejarlos de las zonas donde los insectos anidan (como agua estancada) y colocarles repelentes de insectos. Las ropas de colores claros ayudan a detectar más fácilmente las garrapatas. Si hay un aguijón o garrapata, quítala (cómo hacerlo), limpia la piel y trata la hinchazón con frio.

5. Impétigo: infección bacteriana
Cuando el clima es caluroso y húmedo, es más común que se de la infección bacteriana llamada impétigo. Genera un sarpullido que puede tener ampollas o puede ser supurante y estar cubierto de costras amarillas. Es más probable que ocurra cuando hay una grieta en la piel.

Los especialistas recomiendan limpiar el área con agua y jabón y cubrirla luego para evitar el contagio (con una venda no muy apretada para que pueda pasar el aire) y evitar que el niño se rasque. Los casos leves se pueden tratar con medicamentos de venta libre, pero el médico puede hacer una prueba para determinar qué bacteria está causando el sarpullido.

6. En los pequeños nadadores
La picazón del nadador (dermatitis por cercanía o esquistosomiásica) puede ocurrir luego de que tu hijo ha jugado en el agua. La causan parásitos que suelen estar en la playa, cerca de la orilla. Las picaduras se ven como pequeños puntitos rojizos y abultados de la piel no cubierta por el traje de baño, y también pueden generar ronchas y ampollas.

Recomendaciones: no nadar en zonas pantanosas donde hay caracoles o atraer aves a donde está la familia porque pueden propagar los parásitos; duchar al niño y secarlo después de estar en el agua; nuevamente, evitar que se rasque; y ayudar a alivianar las molestias con compresas frías, baños de avena o pasta de bicarbonato de sodio –opciones caseras. El médico puede aconsejar sobre otras lociones y cremas para una reacción muy fuerte.

Más reacciones a las que se debe prestar atención
Hay más reacciones en la piel a las que debes estar atenta como la larva migrans cutánea (o también llamada dermatitis serpiginosa, por su forma de erupción reptante), causada por gusanos que suelen estar en arenas contaminadas con heces de mascotas o animales; y la foliculitis o sarpullido de jacuzzi/piscina causado por bacterias que viven en estos espacios con agua cuando están sucios. En ambos casos, se deben evitar lugares contaminados o sucios, y consultar con el pediatra ante una reacción.

El verano también suele traer consigo al virus del molusco, el síndrome del calcetín transpirado, la tiña o dermatofitosis (causada por un hongo) y la enfermedad de mano, pie y boca. Aquí puedes ver más información en detalle sobre cada uno.

Recuerda siempre consultar con tu médico de cabecera tanto si tu hijo tiene un sarpullido molesto, como así también si no sabes la causa o si la reacción no pasa rápidamente, hay signos de infección o dificultad para respirar.

Fotografía: iStock / Max Topchij

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