Por qué enseñarles a tus hijos el nombre preciso de sus partes privadas

 
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“Tontón”, “tontita”, “cosita”, “colita”, “pajarito”, “mariposa”… A la hora de referirse a los los genitales de sus hijos o hijas, muchos padres se ponen “muy creativos”. Pero la realidad es que ya sea por vergüenza, miedo o por pensar que los niños no están preparados, algunos padres se sonrojan ante la idea de enseñarle a sus pequeños que lo que tienen ahí abajo o entre las piernas, se llama pene y vulva. 

Llamar por su nombre a las partes íntimas de los niños tiene una importancia que pocas veces se imagina. A continuación, te contamos por qué es beneficioso.

Los ayuda a sentirse más cómodos al hablar contigo
Si tú, como mamá o papá, nombras las partes del cuerpo correctamente desde la infancia, por ejemplo, mientras cambias un pañal o los ayudas con el baño, estás sentando las bases para una comunicación fluida con tus hijos. Esto permite que las conversaciones con ellos sean más naturales y se sientan menos incómodas ya que han escuchado estas palabras desde antes de poder hablar. 

Los hace sentir a gusto con sus cuerpos
La idea de que los términos precisos para las partes del cuerpo deben reemplazarse con palabras diferentes implica que algo anda mal con esas palabras. Les hace ver a los pequeños que esas palabras son de alguna manera “malas” y es por eso que no deben usarlas. Al contrario, enséñale a tus hijos los nombres siguientes: pezones, pechos, trasero, pene, vagina y ano. Y diles que no son malos y deberían usarlos.

Les brinda una imagen corporal positiva
Cuando les enseñas a tus hijos los nombres correctos de las partes de su cuerpo, les estás dando un sentido de control y propiedad sobre su propio cuerpo. Tener este sentido de propiedad y saber cuáles son las partes del mismo y lo que implican, les da confianza con su cuerpo. Esta confianza es lo que necesitan para tener una imagen corporal sana y positiva.

Los empodera
Cuando tus hijos conocen, comprenden y se sienten confiados con sus cuerpos, no necesitan confiar en la aprobación de los demás. Esto es muy importante cuando se trata de situaciones en las que alguien está tratando de manipularlos. Cuando se sienten empoderados, es menos probable que los manipulen para hacer cosas que no quieren hacer.

Los protege del abuso sexual
Un agresor sexual sabe identificar fácilmente a un niño que conoce su cuerpo. Y es que un niño al que no se le han enseñado acerca de su cuerpo puede confundirse acerca de qué es un toque apropiado y qué es inapropiado. Pero, un niño que tiene confianza en su cuerpo podrá establecer límites seguros y cómodos para él. 

Por ejemplo, si una niña le dice al perpetrador, “¡Detente! ¡No me toques la vagina! “, el abusador potencial sabe que esta niña ha sido instruida con los conocimientos de qué es correcto y qué no lo es respecto a su cuerpo, puede comunicarse abiertamente con sus padres y es más probable que denuncie el abuso sexual. Por ende, esta niña tiene menos probabilidades de ser atacada.

Los prepara para sus cambios corporales
Usar los términos anatómicos correctos ayuda a explicar a los niños los cambios en su cuerpo cuando comienza la pubertad. El tema se puede discutir sin convertirlo en una broma o menospreciando su importancia. Las partes del cuerpo como el pene o la vagina deben ser tan cotidianas para tus hijos como cualquier otra parte del cuerpo, por ejemplo, un codo o nariz.

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