Los científicos confirman que el olor a bebé recién nacido es adictivo

 
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¿Alguna vez te preguntaste por qué las nuevas mamás no pueden dejar de oler a sus bebés recién nacidos? Para ellas ese delicioso aroma es lo que una rebanada de cheesecake es para un amante del azúcar: dulce, embriagador y un poco adictivo.

Ahora una investigación ha confirmado que el “olor a bebé” es algo real y existe una razón científica por la que no nos cansamos de oler a nuestros pequeños. Y es que el olor de un recién nacido estimula el centro de placer y recompensa del cerebro. Es lo mismo que sucede cuando te estás “muriendo” de hambre y finalmente obtienes tu hamburguesa con queso. También es lo que les sucede a los drogadictos cuando finalmente logran consumir la sustancia de su elección.

¿Cómo se hizo el estudio?
Investigadores de la Universidad de Montreal observaron las diferentes formas en que el olor afecta nuestro cerebro. El estudio se realizó utilizando pijamas que usaba un bebé durante unos días y luego se congelaba para retener el olor.

En el estudio participaron 15 mujeres sin hijos y 15 que habían sido madres recientemente. A todas se les dio a oler el pijama de bebés recién nacidos y se examinó la reacción que se producía en su cerebro. La exploración reveló que en todas se activaba el “sistema dopaminérgico”, un circuito neurobiológico que está relacionado con la obtención de recompensas y con los comportamientos adictivos. Cabe destacar que la respuesta de las mujeres que habían tenido hijos fue mucho más fuerte que las que aún no eran mamás.

Los investigadores creen que la forma en que el olor activa nuestros centros de recompensa indica por qué la nueva maternidad puede hacer que las mamás estén tan delirantemente felices. Esto explica en gran medida por qué, a pesar del sueño mínimo, los pezones que se parecen a las frambuesas trituradas y la incapacidad para sentarse durante más de cinco minutos, seguimos intoxicadas por nuestros recién nacidos. Estamos literalmente adictas a ellos.

Lamentablemente, los hombres no fueron incluidos en el estudio, por lo que no se sabe si los bebés tienen el mismo efecto sobre ellos o si este fenómeno es exclusivo de las mujeres. Los investigadores tampoco saben si el hecho de que las madres tengan una reacción elevada se aprende al pasar tiempo con sus bebés o si es solo una química natural.

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