La técnica de la tortuga para manejar la frustración de tu hijo

 
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¡Qué difícil es manera a un niño (a) cuando está frustrado! Por su misma inmadurez son incapaces de controlarse. Según los especialistas, si intentas complacer en todo a tu hijo y evitar que sienta frustración ante cualquier situación no es un buen camino para su desarrollo integral como persona, ya que cuando sea adulto deberá asumir circunstancias tanto de éxito como de fracaso. Por eso, hoy mismo te enseñaremos la técnica de la tortuga Manolita para que la apliques y le sea más fácil a tu pequeño manejar ese sentimiento.

Antes de conocerla, es importante que estés al tanto de algunas razones por las que los niños protagonizan toda esa “escena” de frustración. Justamente en tu responsabilidad por enseñar disciplina positiva y educar en valores los niños experimentan situaciones que no logran controlar, es decir crean frustración. Estas son causadas por necesidades o impulsos no satisfechos y forman parte del crecimiento de los niños. Sin embargo, la clave para que aprendan a manejarlas se las das tú como mamá o papá.

En una publicación de la fundación Eroski Consumer mencionan algunos pasos que todo padre debe seguir para enseñar a su pequeño a manejar este sentimiento. El mismo hace referencia a: no darle todo lo que pide, no ceder ante sus berrinches, marcarle objetivos razonables, educarlo para que se esfuerce por lo que quiere, así como convertir la frustración en aprendizaje.

Ahora bien, además de seguir todos esos pasos, es recomendable que aprendas la técnica de la tortuga Manolita y la pongas a trabajar justamente en el momento que necesitas que tu hijo (a) tenga autocontrol. Por ejmplo, si vas al supermercado y él reacciona con tirarse al piso, llorar o gritar porque no logró que le compraras un juguete o helado, aplicarás esta técnica.

Aunque te parezca difícil creerlo, conseguirás que el niño acepte una respuesta negativa, y aunque se enfade, no actuará como el ejemplo anterior.

Hazlo como toda una profesional y comienza a relatar la historia de la tortuga Manolita para trabajar el autocontrol de los niños.

Apréndete el siguiente relato:

Vamos a hablar de una pequeña tortuguita llamada Manolita que se mete en muchos problemas. Cuando está en el colegio y los ejercicios no le salen bien, los rompe.

Cuando la profesora la riñe, se enfada. Si en el patio la empujan sin querer, le da patadas al culpable.

Cuando Manolita se comporta así no se siente bien. Después de romper los deberes o darle patadas a otra pequeña tortuga se siente muy mal, muy triste.

 Piensa que podría haber hecho algo mejor pero, en el momento, la rabia no la dejó pensar mucho.

Un día, Manolita que estaba triste por las consecuencias de lo que había hecho –su profesora no la dejó salir al recreo por portarse mal–, se encontró con una tortuga con mucho más años que ella, muy sabia.

Esta le dijo:

—Manolita, ¿no te das cuenta de que la solución a tus problemas se encuentra en tu caparazón? Cuando sientas que te enfadas mucho, métete en tu caparazón y cuenta hasta diez.

La pequeña Manolita pensó en esto y decidió ponerlo en práctica la próxima vez que le ocurriese algo.

Cuando en el recreo la empujaban sin querer, se metía dentro de su caparazón, contaba hasta diez y cuando salía ya no sentía ganas de responderle con patadas a nadie.

¡Era fantástico!

La profesora se puso muy contenta. Manolita ya no rompía sus deberes y parecía que la relación con sus compañeros había mejorado.

Si tu niño se engancha más con lo visual, te dejamos este video para que puedas mostrárselo.

¿Cuáles son los efectos?

Al poner en práctica tu paciencia con disciplina con amor, le permites a tu pequeño que se sienta identificado con la pequeña tortuga. No obstante, además de poner en práctica el tener autocontrol, también se benefician de muchas maneras, por ejemplo: tu hijo aprenderá a reconocer sus propios límites, aquello que los hace explotar y son capaces de evaluar las consecuencias. También descubren que comenten errores pero que pueden encontrarles una solución así como experimentar sentimientos más maduros porque querrán manejar sus emociones.

 

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