4 técnicas para impartir disciplina positiva

 
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La disciplina positiva (PD, por sus siglas en inglés) es una forma de disciplina utilizada ampliamente por padres y escuelas, y que se basa en la premisa de que no hay niños buenos o malos, sino buen y mal comportamiento. Asimismo, esta técnica evita utilizar castigos físicos o verbales.

  1. Encuentra el significado detrás del mal comportamiento. Partimos de que los niños quieren comportarse bien así que si lo hacen de una manera que no debiesen seguro que es por un motivo. Por ejemplo, una amiga tuya vino a visitarte y por eso no prestaste a tus hijos la misma atención que les dedicas habitualmente. Tus pequeños se aburren y empiezan a pelearse entre ellos. Quizás, lo que deberías preguntarte es si hay algo que podrías cambiar tú, que vaya a afectar positivamente la respuesta de tus hijos. Por ejemplo, puedes pedirles que enseñen a tu amiga ese baile que estaban practicando el otro día.  Encuentra el motivo del cambio en su comportamiento y sabrás cómo solucionarlo.
  2. Preocúpate más por controlarte a ti que a tu pequeño.  Es muy difícil mantenerte cool en una situación tensa o cuando tu hijo ha hecho algo que a tus ojos está terriblemente mal. Pero piensa esto: no debes hacer delante de tus hijos aquello que no quieres que ellos hagan después. Prueba a darte un time out a ti misma. Deja el lugar donde está tu pequeño o intenta hacer ejercicios de relajación. Espera a haberte calmado y vuelve a entrar. También es recomendable mantener un diario en el que relates lo que te molestó, cómo reaccionaste en primera instancia y qué hiciste para controlar tu furia. Otra alternativa más imaginativa es cantarle a tu hijo en lugar de chillarle. Dependiendo de cómo es tu hijo, podría funcionar. Inventen y den juntos significado a una canción. Por ejemplo, la canción de “Oh, qué pasó”. Utiliza siempre el mismo estribillo pero cambia el resto en función del problema (“Oh qué pasó, tiraste todo en el recibidor”).
  3. Resalta lo que te gusta más que lo que te disgusta. El mal comportamiento se puede describir como una llamada de atención ‘mal ejecutada’. El hijo entiende que le dedicas más tiempo cuando adopta posturas de este tipo. Dale un giro radical a esta situación elogiando, contando y reviviendo aquellos momentos en los que tu pequeño se portó bien. Asimismo, juega a ignorarle o irte cuando tu hijo se comporte de una manera inaceptable, en lugar de discutir con él. Así aprenderá que hay mejores maneras de comunicarse contigo.
  4. Utiliza el argumento del “cansancio”. Cualquier padre o madre que ha tenido más de una batalla campal con sus hijos sabe lo bien que funciona el tip del cansancio. Las peleas te cansan y tu pequeño lo sabe. ¿Por qué no utilizarlo en tu beneficio? Dile que la discusión o pelea te está causando una fatiga tal que quizás no tengas fuerzas para llevarle a esa actividad que tanto le apetecía. “Uhhh, creo que pelear contigo para que recojas tu habitación me está cansando tanto que no podré llevaros a ti y a Pedro al cine.” ¡Infalible!

Foto: iStock 

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