Cómo manejar una rabieta infantil

 
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rabietaTu hija no para de quejarse en el supermercado porque quiere que le compres golosina. Le dices: “No”. Se tira al piso y se comporta tan mal que provoca que la gente que está alrededor se miren entre sí y comenten que la escena es inaceptable.

Te vuelves la atracción del supermercado. “Te sientes ansiosa e incómoda y no quieres sentirte así”, explica la doctora McGonigal. Por ende, te rindes, le compras las golosinas, tu hija deja de llorar. El problema, por supuesto, es que ya incentivaste el comportamiento para que la próxima vez sea hasta más difícil de superar.
* La solución: debes sopesar el costo del beneficio a corto plazo entre darle lo que quiere (terminando así la rabieta y poder realizar tus compras en paz) contra el costo a largo plazo de rendirte (que significa rabietas futuras más mortificantes). Debes respirar profundo, así se activa la corteza prefrontal —ésta es la zona de autocontrol de tu cerebro— y te resultará más fácil poder tomar una mejor decisión, dice la doctora. Con ímpetu renovado podrás optar por dejar tus compras y llevar a tu hija al coche. O puedes decidir dejarla en el piso gritando hasta que termine su rabieta. Yo intenté esto último cuando Karina comenzó a tener una rabieta en la playa el otro día.

Me senté en un banquito mientras ella gritaba y lloraba adelante mío. Sí, la gente me miraba, pero nadie llamó a la policía y eventualmente mi hija dejó de gritar.

 

Foto: iStock 

Texto: Alisa Bowman

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