¿Cómo lidiar con las rabietas o berrinches de tu hijo?

 
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Uno de los momentos más frustrantes para cualquier papá o mamá es cuando tiene que enfrentarse con un tremendo berrinche por parte de su hijo. Las pataletas o rabietas son parte de ser de los niños y aunque en algunos son menos frecuentes que en otros, lo más seguro es que si tienes hijos tendrás que lidiar con esta incómoda situación… más de una vez.

Lo más importante es que no pierdas la perspectiva de quién es quién. Recuerda que tú eres el adulto y no permitas que tu hijo te saque de tus casillas o logre que pierdas la compostura. No sólo se trata de entender que “se trata solo de un niño”, sino de que él entienda que quien tiene control sobre las situaciones eres tú. Es tu responsabilidad velar por él y ponerle límites y no permitir que él ande al volante.

Cuando debas “obligar” a que tu hijo haga algo que no le gusta o prohibirle algo que le encanta, no comiences de manera fuerte, sino por el contrario usa palabras suaves y buen tacto. Si notas que tu hijo está frustrado o enojado por algo, permítele que hable y ayúdale (si puedes) a superar la situación que le causa molestia. Si por ejemplo hace frío afuera obviamente tu hijo deberá llevar una chaqueta abrigada, pero tal vez no sea necesario que se la abroche hasta el último botón y además use bufanda. No tiene sentido que lo acorrales a hacer cosas absolutas, menos cuando no son tan importantes.

Si tu hijo está teniendo una rabieta asegúrate dentro de lo posible de que no se haga daño o le haga daño a alguien más. Verse golpeado o notar que ha roto algo es la mejor evidencia para que él comprenda que sus rabietas son incontrolables, negativas y no llevan a ninguna parte.

Si es posible sostén a tu hijo cerca del suelo mientras supera la parte explosiva de la rabieta. Cuando se de cuenta de que el mundo sigue exactamente igual después de su pataleta, seguramente pase de la rabia al llanto de un niño asustado.

No trates de que entre en razón, tal y como sucede con los adultos (y a un nivel mayor) tu hijo no entenderá de razones mientras esté de mal genio.

En la medida de lo posible controla tu propio genio, aunque la rabia es un sentimiento contagioso, gritar a tu hijo sólo empeorará las cosas y probablemente te hará sentir terriblemente culpable después.

Deja que aprenda la lección sin premios ni castigos. Si su furia es porque no le dejas ver televisión por más de una hora al día, no cambies las reglas. No lo amenaces con disminuir el tiempo que podrá ver la tele o en aumentarlo solo para que pare la rabieta. Él deberá entender que sus rabietas no cambiarán la vida.

Evita sentirte mal. Si es bochornoso que tu hijo te haga una rabieta en público pero solo puedes esperar a que se le pase lo más tranquila que puedas. Si dejas de llevarlo a mercar porque siempre te pide dulces o lo tratas de manera especial cuando viene visita a la casa, el notará lo que sucede y es muy probable que comience a tratar de manipularte.

La mejor manera de lidiar con una rabieta es entender que aunque es un evento desagradable no cambiará el curso normal de la vida, cuanta menos importancia le des a las mismas, más rápido dejarán de tener sentido para tu hijo. En la medida en que vaya creciendo él entenderá que los berrinches no son la manera de obtener lo que desea.

Foto: iStockphoto

 

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