Cómo corregir a los niños mentirosos

 
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Un niño mentiroso tiende a distorsionar la realidad. Muchas veces la exageración hiperbólica o la negación de un hecho resulta en la mentira. No nos debemos olvidar que ocultar una verdad también es una manera de mentir, algunos especialistas afirman que los niños mienten  para compensar sus sentimientos de desigualdad, algunos chicos lo hacen para salir de problemas y evitar tener que cumplir con obligaciones como tareas escolares o tareas del hogar.
Otros, mienten por el placer de poner en problemas a sus hermanos o amigos, en ocasiones intentando salir de un regaño por faltas cometidas.

De pequeños, las mentiras suelen estar más relacionadas con la fantasía e imaginación, sin pretender nada más. Sin embargo es importante hacerles entender la diferencia entre realidad y ficción, entre comportamientos dañinos y positivos y corregirles para evitar que se convierta en una herramienta que utilicen con frecuencia, siempre es preferible detener este comportamiento de manera temprana, que enfrentar la alternativa de lidiar con un adolescente mentiroso.

¿Qué hacer?

• Debes ser un ejemplo para ellos y no recurrir ni siquiera a “mentiritas blancas”.  Si ellos escuchan a sus padres mintiendo -por inofensivo que ello suene- se está gestando un mal ejemplo y un precedente para que los chicos mientan: si papi y mami lo hacen, debe estar bien.
• Hacerle ver al niño los efectos en cadena de las mentiras y como pueden tener repercusiones devastadoras. Puedes usar ejemplos o “role playing” dramatizar con ellos una escena que ilustre lo que puede ocurrir tras una mentira.
• Demostrarle a los niños que son valorados y queridos en todo momento y que no es necesario exagerar o mentir para ser amados. Algunos niños exageran con frases como “Mi maestro es más alto que el edificio” o “Fui el mejor de toda la clase, de toda la escuela y de todo el mundo” como una manera de llamar la atención y así lograr aprobación.
• Siempre hacerles sentir  que pese a sus errores y travesuras, son amados y que aunque reciban un castigo por sus actos, el afecto no cambia.
• Ser firme y demostrarles que mentir es inaceptable. No se les puede dejar pasar ni una mentira porque al justificar una, estás enviando mensajes adversos al niño. Es casi como si le estuvieras dando permiso para hacerlo.
• Darle una recompensa por decir la verdad o admitir una falta. Un niño que con valentía admite su culpa es digno de admirar. A lo mejor puedes hacerle saber que su castigo será menos severo por reconocer su error.
• Enfatizar en que siempre hay consecuencias de sus actos: recordarle  que estás molesta por sus acciones y que te ha decepcionado.
• Enseñarle el valor de la verdad: a veces una mentira puede causar mucho daño, en cambio decir la verdad se premia. La desconfianza tras las mentiras implica que en algún momento nadie crea en sus palabras, la fábula del pastorcito mentiroso es una buena manera de enseñarles lo perjudicial de no ser honestos.

 

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