El acelerado ritmo con el que la humanidad moderniza el mundo hace que cada vez nos alejemos más de lo que es la escénica: la tierra. Entre edificios de apartamentos, calles pavimentadas, aparatos electrónicos y coches es posible que la última vez que tuviste contacto con un bosque haya sido a través de la pantalla de tu televisor. Puede que el tiempo no te permita darte un viaje a una zona más rural, pero hay unos pasos que puedes seguir para fortalecer tu conexión con la madre naturaleza.
Comienza por casa: dependiendo del espacio del que dispongas puedes optar por traer algo de naturaleza a su interior (o exterior). Una mascota (gato, perro, pájaro, pescado, etc.), una planta, o un jardín te resultarán terapéuticos, renovadores y anti estresantes.
Tu entorno: aún en las grandes ciudades existen parques. Sacar un día a la semana para pasar un par de horas en medio de los árboles limpiará tu mente y pulmones. Aprovecha para caminar y dejar de lado las preocupaciones de la vida moderna.
Conéctate: abrazar un árbol por un par de minutos, oír el agua de un riachuelo correr o caminar descalza sobre la hierba son pasos sencillos que te ayudarán a sentirte más en contacto con la tierra y te liberarán de las cargas del día a día.
Investiga: en ocasiones asumimos que simplemente por vivir en una urbe no tenemos acceso fácil a espacios naturales, cuando este no es necesariamente el caso. Parques naturales, reservas, granjas y otro tipo de espacios naturales pueden estar más cerca de lo que creas. Tómate la tarea de averiguar y haz de tu domingo familiar un día con la naturaleza.
Tus raíces: piensa no sólo en ti, sino en tus hijos. No querrás que el día de mañana tus pequeños piensen que el jugo de naranja y la leche provienen del empaque. Saca el tiempo para hablarles del lugar de dónde vienes, tus experiencias de infancia y exponlos lo más posible a ambientes de plena naturaleza.
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