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Cómo evitar comer por ansiedad

 
El estrés, el exceso de responsabilidades y las preocupaciones pueden llevarte a comer en exceso como consecuencia de la ansiedad. Te contamos cómo combatir el comer por ansiedad.
 
Cómo evitar comer por ansiedad Según el sitio web salud.es, la ansiedad "es un estado persistente e incontrolable de nerviosismo, estrés y preocupación que se desencadena por la anticipación de futuros eventos, recuerdos de
              
 

comerSegún el sitio web salud.es, la ansiedad “es un estado persistente e incontrolable de nerviosismo, estrés y preocupación que se desencadena por la anticipación de futuros eventos, recuerdos de eventos pasados o reflexiones sobre los acontecimientos del día a día, tanto triviales como importantes, con un temor desproporcionado a consecuencias catastróficas”. Sus raíces pueden ser reales o imaginarias, y en muchos casos puede tener consecuencias muy serias. Muchas personas que sufren de ansiedad terminan, sin darse cuenta, usando la comida como medio de escape. Si has estado bajo tensión o manejando preocupaciones, puede que notes una sensación de “hambre continua” y subsecuente aumento de peso. ¿Cómo puedes dejar de comer como consecuencia de la ansiedad?

La respuesta profunda a erradicar el problema de comer en exceso por ansiedad es descubrir y tratar aquello que te causa nerviosismo. Te recomendamos cinco estrategias para atacar esos “antojos” malsanos cuando te ataquen:

Distracción: cuando las ganas de comer entren en acción (y no sea hora de la comida o hayan pasado varias horas desde la última vez que comiste) busca una distracción. Llama a tu mejor amiga, lee tu novela favorita, sal a caminar al aire libre.

Toma agua: muchas veces confundimos el hambre con sed. Antes de abalanzarte sobre la caja de chocolates, prueba tomando uno o dos vasos de agua lentamente (consejo: no lo hagas en la cocina o enfrente de comida).

Lleva un diario: anota diariamente todo lo que comas, la hora y la cantidad. Esto te servirá para ver qué alimentos y situaciones incrementan tu debilidad y así estar más pendiente de hacer algo al respecto.

Contrólate: aunque sea “más fácil decirlo que hacerlo” tampoco es una labor imposible. Tienes uso de razón y si practicas diariamente, incrementarás tu capacidad de control.

Duerme: dormir mal o menos de las horas que tu cuerpo necesita puede hacer que tu apetito se aumente. Asegúrate de dormir las horas que necesites.

Haz ejercicio: además de contrarrestar el efecto negativo de comer en exceso, hacer ejercicio te ayudará a relajarte y vencer el estrés y la ansiedad.

Foto: iStockphoto

 
 
 
 

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