¡Pelea limpio!

 
Las peleas son inevitables, pero eso no significa que debes permitir (o contribuir) a que tus relaciones se conviertan en un completo campo de batalla. Te contamos qué tener en cuenta para aprender a pelear limpio.
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pelea“Cada vez que Javier y yo peleamos, es como si en nuestra sala estallara la tercera guerra mundial”, dice Wanda, de 32 años. La joven dentista puertorriqueña admite que, aunque ama a su esposo, en el calor de la pelea se dicen cosas “tan y tan horribles… Temo que, a la larga, lleguen a destruir nuestra relación”.

A Amarilys, una administradora de oficina venezonala de 39 años, le ocurre todo lo contrario. Ella cree que callar lo que realmente siente ante su jefa, por miedo de iniciar una pelea, está destruyendo el respeto y el afecto que sentía por ella. “Siento que cada día me lleno más de rencor, al punto que a veces se me hace difícil mirarla a los ojos”.

Tanto Wanda como Amarilys expresan sus sentimientos de una manera que, lejos de mejorar la situación y fortalecer la relación, va debilitándola poco a poco. Y es que si estallar sin medir las consecuencias puede acabar con el respeto y los buenos sentimientos, callar lo que realmente sentimos puede dar paso al rencor, e igualmente destruir la relación.

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