10 maneras de parar de gritar a tus hijos

 
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1. Pondera las posibilidades. ¿Te pone de los nervios que tu hijo tire comida al suelo? Entonces quizás te conviene evitar peligros como, por ejemplo, dejar la caja de los cereales a su alcance. Es más que probable que acaben esparcidos por todo el suelo si tu pequeño los agarra. Conocer y prevenir ‘riesgos’ es la mejor manera de evitar que pierdas los nervios y grites a tus niños.

2. Conócete a ti misma. Date cuenta de los momentos en los que tienes más probabilidades de perder los nervios y soluciónalo. ¿Es a primera hora de la mañana cuando te estás tomando el café? Entonces dile a tu marido que juegue con ellos al principio de cada día cuando estés saboreándolo.

3. Baja tus expectativas. Si te das cuenta de que gritas a tus pequeños todo el tiempo, puede ser que esperes demasiado de ellos. Sé consciente de lo que es o no apropiado que tu hijo o bebé haga en términos de desarrollo acorde a su edad, y adapta tus reacciones a esos estándares. Por ejemplo, hacer que el tiempo en el supermercado se reduzca a una hora cada varios días en lugar de llevar a tu bebé de 3 meses al supermercado cada día para hacer unas pequeñas compras.

4. Susurra. Sabemos que suena raro. Pero si tu hijo tiene que hacer un esfuerzo para escucharte, es mucho menos probable que se comporte de una manera que te enerve. Además, es prácticamente imposible sonar enfadado (y dar miedo) cuando uno susurra.

5. Sé estratégico. Busca la mejor manera de acometer tareas más estresantes sin que tus hijos estén contigo. Si, por ejemplo, eres de las que pierdes los nervios al ir de compras, adquiere la ropa de bebé online cuando tus niños se vayan a la cama.

6. Busca tu mantra. Busca una palabra o frase que te distraiga de gritar y te recuerde que tu hijo no intenta volverte loco, es solo un niño al fin y al cabo. “Tiene solo 1 año, tiene tan solo 1 año” es un ejemplo.  Repítetelo varias veces internamente cuando creas que te vas a enfadar. Así como hay frases de disciplina que utilizas para hablar con tu pequeño, utiliza un mantra para ‘hablar’ contigo misma.

7. Apretar bolas anti-estrés. Artilugios mullidos anti-estrés, como bolas y muñecas, están especialmente diseñados para que los ejecutivos de alto nivel sientan que tienen todo bajo control y transmitan vibraciones de tranquilidad a sus trabajadores. ¡No hay ningún motivo para que n funcionen también con las mamás!

8. Haz ejercicio físico. Para algunos, gritar a los demás ofrece alivio físico. Correr o ponerte a dar saltos puede darte la misma retribución que gritar. Truco: vate a la habitación y cuando no te vea pega varios saltos. ¡Quién sabe! Lo mismo hasta pierdes un par de libras.

9. Pide ayuda. Cuidar de tus pequeños puede ser, como poco, agotador. Y gritar es definitivamente un síntoma de estrés y fatiga, lo que significa que necesitas (y mereces) un descanso. Pídele a tu marido o a una niñera que se encargue de tu hijo, tómate un día libre. De esa manera podrás recargar las pilas.

10. Vence a tu temperamento. Aunque a todos nos gustaría ser como la Madre Teresa de Calcuta, a veces no podemos evitar perder el control. ¡Pasa en las mejores familias! Si sabes que vas a perder los nervios en 3 segundos, utilízalos para poner a tu bebé o pequeño en un lugar confortable y pon distancias por unos minutos. Por ejemplo, vete a tu dormitorio y empieza a hacer ejercicios de respiración hasta que te calmes.

Publicado originalmente en American Baby. 

Fotos: Getty Images

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