El secreto para criar a una niña feliz y segura de sí misma

 
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Full length of cheerful little girl in sunglasses looking at camera with smile and holding skateboard while standingagainst grey background

Por Kristyn Kusek Lewis, de Parents Magazine

No hace mucho tiempo, mientras volvíamos caminando a casa desde la escuela, mi hija de primer grado simulaba hablar por teléfono. Le pregunté con quién “hablaba” y cuando me respondió “con mi novio”, tuve de inmediato esa sensación. Fue el mismo nudo de presentimiento que sentí en mis entrañas cuando hace poco le dejé elegir a su hermana, de 4 años, un nuevo libro para colorear y ella (una vez más) eligió el de la brillante “fashion girl” (chica a la moda). Si bien no hay nada esencialmente malo en la conducta de mis hijas, sé con exactitud por qué se dispara mi ansiedad. Tiene su origen en lo que sé como mujer: hechos que parecen inocuos (hablar con un niño, la belleza y la apariencia) tienen el potencial de volverse temas espinosos cuando mis niñas se hagan mayores. Me encanta tener hijas. Sinceramente, siento que nací para tener hijas y por eso nada me molesta más que cuando alguien exclama: “Uh, ¿dos hijas? ¡Ya sabrás lo que es!” Claro, puede parecer como caminar sobre la cuerda floja. Por un lado, me emociona pensar en su futuro. Hoy las mujeres obtienen grados más avanzados que nunca y tienen más modelos femeninos a seguir en casi cualquier esfera pública que se nos ocurra. Las campañas publicitarias que potencian su autonomía, como la serie “Like a girl” de Always, se viralizan en minutos.

Por desgracia, todos esos grandes logros acarrean una desventaja. “Es verdad que a las niñas les va excelente en teoría, pero cuando miramos lo que llamamos el ‘currículo interno’, no vemos la misma historia de éxito”, relata Simone Marean, cofundadora y directora ejecutiva de Girls Leadership, una organización nacional sin fines de lucro que brinda servicio a niñas desde el preescolar hasta 12º grado, y también a sus familias y educadores. Si bien los niveles de logros académicos de las niñas se han elevado al punto en que ahora superan a los niños en forma sistemática, también han aumentado sus índices de estrés, ansiedad y depresión. Un estudio de la Administración de Servicios para Abuso de Sustancias y Salud Mental descubrió que las niñas tienen tres veces más episodios depresivos que los varones, y la proporción de niñas que informaron sentirse deprimidas casi se triplicó en apenas un año. En otras palabras, las niñas están haciendo todo lo posible para desarrollarse al máximo, pero no lo disfrutan. Y esta “brecha de bienestar” debería ser el foco de padres y maestros, apunta Marean. Al igual que tú, yo quiero que mis hijas tengan oportunidades ilimitadas. Pero, más que nada, deseo que sean felices… y una gran parte de ello significa asegurarse que estén preparadas para cualquier desafío que deban enfrentar algún día. Con ese espíritu, hablé con algunos de los principales ejecutores de cambios de nuestro país, personas que procuran asegurarse de que las niñas ingresen a la edad adulta sintiéndose bien con ellas mismas. Quería descubrir qué pueden hacer los padres para ayudar a sus hijas a desarrollarse. Y ahora comparto lo que aprendí.

Antes que nada, conoce cuál es tu impacto

Funny family! Mother and her child daughter girl with a paper accessories. Beauty funny girl holding paper glasses on stick. Beautiful young woman holding paper glasses on stick.Puede ser fácil olvidar que los padres, en particular las madres, son una influencia poderosa. Incluso los adolescentes, a quienes suponemos fácilmente dominados por la presión de los pares, reconocen que su mamá es quien más importa: según una encuesta realizada por Keds and Girls Leadership sobre casi 1,100 niñas de entre 13 y 18 años, el 63 por ciento de las niñas que informan que tienen un modelo a seguir dicen que es su mamá, y un 48 por ciento recurre a su madre en busca de apoyo cuando tiene un problema. Solo un 15 por ciento acude primero a sus amigos para pedir consejos. Las más pequeñas dependen aún más de su mamá: “Las niñas de primaria pueden relacionarse con sus amigas durante el día, pero su mamá es el refugio seguro”, declara Robyn Silverman, Ph.D., experta en crianza del condado de Morris, Nueva Jersey, quien presenta talleres sobre cómo criar hijos seguros de sí mismos. Es muy probable que seas todo para tu hija, incluso su principal modelo a imitar. En muchos informes, se ha descubierto que la forma en que actúa una madre frente a su hija influye en gran medida en la conducta de la niña, y hay formas de modelar una imagen saludable de una misma que beneficie a ambas. Lo primero es observar lo que decimos, especialmente las habladurías.

“La intimidación no se acaba después de la infancia”, indica Stacey Radin, Psy.D., coautora de Brave Girls y Directora Ejecutiva y fundadora de Unleashed, una organización sin fines de lucro para niñas adolescentes de la ciudad de Nueva York.

“Las llamadas ‘chicas malas’ crecen, y la forma en que tú trates a otras personas o hables de ellas es un buen indicador de cómo lo hará tu hija”. Y no solo se trata de lo que dices, sino de cómo lo dices. “Las mujeres muchas veces hablamos en forma de preguntas o comenzamos con una advertencia como: ‘No estoy segura de que sea correcto, pero…’”, señala Rachel Thomas, presidente de LeanIn.org, la organización que creó la campaña Ban Bossy con las Niñas Exploradoras para fomentar el liderazgo. “Habla con convicción y alienta a tu hija a hacer lo mismo. Mi hija de 8 años balbucea como un bebé cuando no está segura de algo, y yo le recuerdo que tiene cosas importantes para decir pero que las personas tal vez no la tomen en serio si usa ese tono. Incluso en LeanIn.org nos desafiamos a cuestionarnos cuando hablamos”. Lo que haces sin decirlo también importa, en particular lo que se relaciona con la imagen corporal, ya que las investigaciones demuestran que la forma en que la madre considera su propia apariencia determina, en gran medida, cómo se siente la hija sobre la suya. En un estudio reciente de Dove a 2,000 mamás en el Reino Unido, se informó que niñas pequeñas, de incluso 7 años, imitaban conductas maternas como meter el estómago o describirse como gordas.

Hay una forma de revertirlo: comienza a moverte. Cuando tu hija te ve salir a correr, bailan juntas en la sala o la ayudas a trepar un muro para escalar en el patio de juegos, le estás enseñando a amar su cuerpo. Por último, así como mamá es importante, no se puede desmerecer la significación de papá o de una figura paterna. La Dra. Meg Meeker, autora de Strong Fathers, Strong Daughters, dice que las niñas siguen el ejemplo de los hombres en sus vidas desde que son pequeñas, y la atención que reciben (o no) influye en todo, desde buscar la aprobación de los varones hasta encontrar su orientación profesional. “En mi experiencia, los niños por lo general creen que el amor de mamá no es negociable y lo dan por sentado”, asegura la Dra. Meeker. “Pero, por alguna razón, el amor de papá no es igual, aun cuando se trate de un papá excelente, y por eso es fundamental que él comunique a su hija que la ama”. Los papás deberían elogiar el carácter de sus hijas en lugar de hacerles cumplidos únicamente por su aspecto. Dice la Dra. Meeker: “Cuando mencionas lo paciente que es con un hermano menor, por ejemplo, eso demuestra que ves quién es ella”. Es esencial que tengan tiempo los dos solos: “Muchos papás, y en particular los que están solos o divorciados, creen que una salida con su hija tiene que ser sensacional. Pero hacer juntos las compras de comestibles, lavar el auto u otras tareas domésticas le demuestran que valoras su compañía en el contexto de tu vida”.

 Ayúdala a sentirse única

A girl strikes a confident pose.Muy bien: prepárate. Entre la escuela primaria y la secundaria, la autoestima de una niña baja 3.5 veces más que la de un niño, según descubrió la Asociación Estadounidense de Mujeres Universitarias, una organización nacional dedicada a mejorar las vidas de las mujeres y sus familias mediante apoyo, educación, filantropía e investigación. ¿Cuál es el antídoto? Estimula la individualidad de tu pequeña hija y sentarás bases que serán su andamiaje emocional mientras ingresa a los años de la preadolescencia y adolescencia, que son más complicados. “Es en la adolescencia cuando las niñas comienzan a entender de verdad su identidad como separada de la de sus padres, y entonces ensayarán distintos tipos, como el ‘payaso de la clase’ o la ‘renegada’”, explica la Dra. Radin. “Pero si ya tienen un fuerte sentido de sí mismas, les será mucho más fácil atravesar la adolescencia”.

Pon en juego múltiples recursos cuando alientes a tu hija a descubrir sus pasiones. Durante una visita a la biblioteca, no la empujes hacia Pinkalicious. Aun cuando tu hija sea muy femenina, ¿quién dice que no le encantaría también un atlas mundial? En lugar de inscribirla en clases de gimnasia porque lo hacen todas, preséntale una variedad de opciones y espera a ver qué elige. Cuando demuestre interés por algo, dale muchas oportunidades para explorarlo. Es clave ayudarla a pulir sus intereses cuando sean diferentes de los del resto de la familia. Según la Dra. Silverman, “Algunas niñas tienen talentos obvios, pero otras necesitan ayuda para destacarse (por ejemplo, esa que nació en una familia de atletas pero que no es tan coordinada)”. “Una vez trabajé con una mamá que jugaba al fútbol. A su hija no le interesaba este deporte pero le encantaba nadar, y se destacó cuando la mamá la anotó en el equipo de natación. Parece obvio, pero puede ser difícil para las mamás cuando no son las mentoras. En lugar de eso, ten en cuenta que a veces serás el puente que conecta a tu hija con los que saben”.

Elogia su imperfección

Te sorprendería saber que una de las mejores formas de fortalecer la confianza de tu hija es dejar que se equivoque. La teoría es que se prepara a las niñas en forma involuntaria para que se vuelvan perfeccionistas cuando se las elogia por su conducta de “buena niña”, por lo que aprenden rápidamente que cometer errores significa “no ser lo suficientemente buena”. Esto se vuelve problemático porque los investigadores han descubierto que es el propio proceso de asumir riesgos y equivocarse lo que genera seguridad, según explica Katty Kay, presentadora principal del programa World News America de la BBC y coautora de The Confidence Code. “Tendemos a facilitar las vidas de nuestros hijos resolviendo cosas por ellos, porque estamos desesperados para que tengan éxito. Pero cuando una le dice a una hija que puede lograr ‘cualquier cosa’, ella no tiene evidencia que apoye esto porque no ha tenido que esforzarse para lograr nada”, advierte Kay. Muéstrale a tu hija que los errores son una parte normal de la vida. Relata (¡con frecuencia!) tus propios tropiezos, aun cuando se trate de algo menor, como dejar caer el teléfono, y dale oportunidades de cometer pequeños errores. Kay las llama tareas como “freír un huevo”: “Haz una lista de las pequeñas cosas que puedas enseñarle a hacer por su cuenta, como freír un huevo. El proceso de aprender mediante prueba y error desarrollará su confianza”. O intenten algo nuevo juntas: experimentar con un pastel diferente, tomar una clase de artes marciales… algo en lo que puedan “hacer lío” juntas solo por diversión.

 Incúlcale confianza social

happy sweet little school girl carrying schoolbag backpack and books smiling in education and back to school concept isolated on white backgroundEn este preciso momento, lo más destacado en la vida social de tu hija es ser la primera de la fila, pero las situaciones sociales difíciles comienzan antes de lo que crees. Una investigación de la Universidad Behrend, en Penn State Erie, demuestra que, en promedio, la mitad de los niños y adolescentes, entre los cuales hay una desproporcionada cantidad de niñas, experimentan “agresión relacional” (es decir, cuando en forma intencional algunos niños excluyen a otro o coaccionan a otros niños para dejar a alguien fuera) al menos una vez al mes desde 5º a 12º grado. Hay algo aún más inquietante: en un estudio de la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo, se demostró que la conducta comienza en pequeños de 2 años y medio. “El conflicto es inevitable en la vida de un niño”, analiza Rosalind Wiseman, autora del libro Queen Bees and Wannabes, un éxito en ventas. “Y por esa misma razón, necesitas enseñarle a tu hija cómo manejarlo”. La primera forma de hacerlo es mostrarle que está bien expresar una gama completa de emociones. Señala Marean: “Como las niñas a menudo demuestran mucha emoción, creemos en forma errónea que son emocionalmente inteligentes”. “Pero las niñas aprenden a muy temprana edad a cuidar primero de las emociones de los otros. Creen que se espera que estén siempre felices y entusiasmadas, y minimizan los llamados ‘malos sentimientos’, como celos, ira o inseguridad”.

La senadora estadounidense Kirsten Gillibrand (demócrata, Nueva York) se explaya sobre esto. “Las emociones son una herramienta de un poder increíble, y necesitamos enseñar a las mamás y a las niñas que cuando se sienten enfadadas o molestas, es una señal de que algo es importante para ellas, y deberían expresarlo”, declara la senadora, quien atribuye a su abuela y a su madre haberle enseñado a hacer que se oiga su voz. En primer lugar, lleva el enojo a un plano normal, contándole a tu hija cosas que te hayan molestado, en una versión apta para su edad. Marean recomienda buscar oportunidades de construir el lenguaje emocional de las más pequeñas: “Cuando lee un libro o juega con las muñecas o animales de peluche, pregúntale ‘¿Por qué X se siente así?’ o ‘¿Crees que X necesita un abrazo?’”Cuando tu hija se enfrente a problemas sociales (por ejemplo, no la invitan a una fiesta de cumpleaños), no lo ignores ni insistas en que no es importante. Eso solo le indica que sus sentimientos no son válidos. Lo mismo se aplica para los varones: “Me molesta cuando los padres le dicen a su hija que un niño la trata mal porque gusta de ella”, confiesa Wiseman. “Establece un precedente sumamente dañino, ya que enseña a la niña que ser maltratada significa que le agrada a la otra persona, y que por lo tanto debería aceptar esa conducta”. En lugar de eso, hablen del tema. Considera hacer que tu hija participe en un grupo, ya sea un equipo deportivo, las niñas exploradoras o amigos que se reúnen para una clase semanal de arte. La Dra. Radin destaca que es probable que especialmente las niñas expresen independencia y orgullo cuando trabajan con otros niños en un objetivo común, aun cuando sea tan simple como armar un collage.

Los deportes en equipo pueden ser particularmente beneficiosos para las niñas, porque ganar y perder enseña resiliencia. De hecho, en una encuesta en línea a 400 ejecutivas de todo el mundo, el 94 por ciento había participado en deportes y el 74 por ciento manifestó que habían influido en su potencial profesional. Por último, aunque pueda sonar trillado, en todos los desafíos que puede enfrentar una niña y todo el esfuerzo que pones en ayudarla a hallar su camino, no hay nada más básico ni poderoso que tu amor incondicional. Afirma la Dra. Meeker: “Más que nada, los niños necesitan saber las respuestas a tres preguntas:

¿Qué opinas de mí? ¿Me entiendes? ¿Cuáles son tus esperanzas para mí?”. Responde a tu hija esas preguntas y su futuro será más brillante que nunca.

 Grupos para niñas que nos encantan

  • Girls Who Code (girlswhocode.com), IGNITE (igniteworldwide.org) y GEMS (gemsclub.org), todos tienen como meta hacer que más niñas se interesen por la informática y STEM (iniciales en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemática).
  • Curious Jane (curiousjanecamp.com) ofrece campamentos de verano, programas extracurriculares y una revista para interesar a las niñas en todo, desde ciencia del espionaje (una mezcla inteligente de química, física y biología) hasta proyectos ultracreativos de manualidades.
  • Girls on the Run (girlsontherun.org) enseña habilidades prácticas a niñas de 3º a 8º grado en su programa para después de la escuela.

Fotos: iStock

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