5 maneras de tratar con amigos que tienen estilos de crianza diferentes

 
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Por Rachel Bertsche de Parents Magazine

Si bien los amigos no necesitan estar de acuerdo todo el tiempo, las diferentes filosofías de crianza pueden hacer que parezca que están hablando idiomas completamente distintos. “Si te llevas bien con alguien pero su estilo de crianza difiere mucho, puede aparecer una brecha”, anuncia Andrea Bonior, Ph.D., sicóloga en Washington, D.C. y autora de The Friendship Fix: The Complete Guide to Choosing, Losing, and Keeping Up With Your Friends. “Es posible que ambos empiecen a pensar ‘¿De qué vamos a hablar si no es sobre cómo criamos a nuestros hijos?’”

Esto sin mencionar el hecho de que cada vez que una amiga no esté de acuerdo con tus elecciones de crianza, eso puede parecerte una crítica. “Cuando tu amiga te cuenta cómo hace algo —y todos conocemos a personas que creen que su manera es la mejor—, podrías sentirte a la defensiva o dudar de ti misma”, advierte Susan Newman, Ph.D., sicóloga social de Nueva Jersey. “Pareciera que cuestionaran lo que estás haciendo y eso perturba”. Los debates sobre descansos o leche materna versus biberón no son una novedad, pero las quejas en Facebook sobre la crianza y las fotografías en Instagram profundizan las diferencias.

Por supuesto, eso no significa que tengas que deshacerte de tus amigos. Manejar tus relaciones solo requiere sutileza.

 1. No saques conclusiones apresuradas

Cuando una amiga levanta una ceja porque tu hija de 1 año llora y la llenas con buñuelos para calmarla, es natural que te sientas ofendida. La idea es no tomar todas las diferencias como algo personal. “Puede sonar o parecer como una crítica, pero si empiezas a pensar: ‘Me está atacando como persona’, eso afectará tu amistad”, dice la Dra. Bonior. “Tienes que ser capaz de dejar pasar algunas cosas”.

También recuerda que cuando una amiga te pregunta sobre tu manera de hacer las cosas, a menudo es realmente por curiosidad. Atravesar la paternidad, en especial por primera vez, se parece a una persona que no tiene idea guiando a otra que está en la misma situación. Una madre agotada, por ejemplo, podría repensar una estrategia que no le funciona. Cuando la amiga que estaba horrorizada por mis experiencias de llantos comenzó a preguntar cómo había logrado una rutina para la hora de la siesta que parecía funcionar, pensé que estaba reuniendo más argumentos para desaprobarme, hasta que me confesó que quería intentarlo.

2. Presta el oído, no des consejos

Es posible que, cuando tu amiga enfrenta una crisis a la hora de la siesta, quieras gritarle “¡Colócalo en la cuna y déjalo!” Pero un comentario juzgador como ese no hará ningún bien. Amy McCready, fundadora de Positive Parenting Solutions, que brinda capacitación en línea para padres de niños y adolescentes, recomienda que si en general tú y tu amiga no están de acuerdo en cuestiones de crianza, no deberías ofrecerle consejos, a menos que te lo pida. “Un consejo no pedido solo generará más conflicto o tensión”, destaca. “Si tu amiga pide un consejo, compártelo totalmente. Pero sé cuidadosa con el modo en que lo ofreces. Intenta con: ‘es posible que no te sientas cómoda con esto… ya sabes que hacemos muchas cosas de manera diferente, pero a nosotros nos funcionó’”.

La mayoría de las veces, las madres cuyos hijos no comen o no duermen la siesta (o cualquiera que fuera el problema del día) no buscan consejos, más bien que alguien las escuche. “Siendo abierta y diciendo: ‘estoy aquí si quieres hablar’, podrás lograr mucho”, aconseja McCready.

3. Habla sobre otras cosas

Cuando comparar experiencias se vuelve una conversación difícil, es una buena idea cambiar de tema. Claro que es más fácil decirlo que hacerlo en el mundo actual de la hiperpaternidad, pero el esfuerzo de tomar distancia puede ser un respiro mental que nos renueve. “Hay una vida más allá de que tus hijos duerman, coman y hagan caca, y a veces es importante decirte a ti misma: ‘está bien, tal vez ella sea la amiga con la que a veces vaya al cine o que me visite para beber una copa de vino cuando los niños se acuestan, así hablamos sobre las celebridades’”, dice la Dra. Bonior.

Después de todo, eres más que una madre. “Ser madre no es tu único rol”, recuerda McCready. En lugar de hablar acerca de los niños, puede ser energizante y liberador conversar sobre tu trabajo, libros que deseas leer o planes para las vacaciones”.

4. Toma un descanso

Si no puedes evitar la conversación de madres y tus perspectivas opuestas generan discordia, tal vez sea el momento de programar menos citas para jugar o para hablar menos, por un tiempo. Dice la Dra. Bonior: “Lo bueno es que, si tenías una amistad de años, puedas relajarte sabiendo que esta etapa pasará. Nadie sigue hablando de amamantar cuando los niños están por comenzar el jardín de infantes”.

En caso de que las cosas empeoren, recuerda por qué tú y tu amiga generaron una relación tan cercana. “Los viejos amigos conocen tu historia y, a medida que creces, confías en ellos para hablar sobre recuerdos de tu infancia. Esas relaciones tienen un valor, más allá de ser solo madres amigas”, informa la Dra. Newman. “No puedes arruinar una amistad porque tú duermas con tu bebé en la cama y el bebé de tu amiga duerma en una cuna… tu bebé no estará en tu cama por siempre”.

5. Recuerda que no hay forma “correcta” de criar a tus hijos

La investigación refuerza la idea de que estilos de crianza contrarios pueden funcionar. Un estudio de Stanford de 2014 descubrió que incluso cuando se trataba de “madres tigresas” versus “método occidental” (superestrictas versus más permisivas), ambas pueden ser igualmente efectivas. Si eres capaz de ver más allá de las comparaciones y el ‘yo’ versus ‘tú’ de todo, descubrirás que el contraste de estilos realmente ofrece cierta comodidad. “Este es un excelente recordatorio: ‘¡Vaya! Todos hacemos cosas de manera muy distinta, pero los hijos de todos están bastante bien’”, exclama la Dra. Bonior. “Es un buen baldazo de realidad”.

No importa lo drásticamente divergentes que sean sus métodos, recuerda que tú y tu amiga tienen la misma intención. “Al fin y al cabo, todas solo intentamos hacer el mejor trabajo posible para nuestros hijos”, resume McCready. “Ella puede pensar que estás loca porque usas pañales desechables y tú puedes pensar que su estilo es extraño, pero ambas tratan de ser buenas madres”.

Además, a la larga, ¿ver las cosas de manera diferente no es mejor que dejar de verse como amigas?

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Foto: iStock 

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