Muchos padres piensan que el riesgo de acoso escolar cibernético comienza durante la adolescencia. Sin embargo, una encuesta realizada por la organización Fight Crime: Invest in Kids (Lucha contra el delito: invierta en los niños), reveló que uno de cada seis preadolescentes es víctima del acoso escolar cibernético. Cada vez más niños en edad escolar tienen acceso a computadoras y teléfonos celulares, lo cual podría significar un aumento del bullying a través de estos medios electrónicos.
Los insultos, sean reales o virtuales, pueden tener graves consecuencias emocionales en los niños. No siempre es fácil saber cómo y cuándo intervenir en calidad de padres. Para empezar, nuestros hijos tienden a utilizar la tecnología de una forma diferente a la nuestra. En la actualidad, cada vez son más pequeños los niños que aprenden a jugar juegos virtuales y a enviarse mensajes de texto (SMS) con sus móviles. Muchos de ellos tienen acceso a la Internet en sus computadoras y están conectados a las redes sociales.
Afortunadamente, la creciente conciencia sobre el acoso escolar cibernético o “ciberacoso escolar” ha contribuido a encontrar formas para prevenirlo. A veces este tipo de acoso es fácil de detectar mediante la lectura de mensajes de texto o mensajes en las redes sociales. Sin embargo, los expertos señalan que existen formas de crear cuentas, páginas web, o nombres de usuario falsos con la única intención de acosar y acechar a supuestas víctimas.
El ciberacoso escolar también puede ocurrir de forma completamente accidental. El carácter impersonal de los mensajes de texto, los mensajes instantáneos (IM) y los correos electrónicos puede dificultar la identificación del tono de quien los escribe: un chiste para una persona puede ser un insulto para otra. De todos modos, cuando se detecta un patrón repetido en una serie de correos electrónicos, mensajes de texto o comentarios publicados en Internet es muy raro que se trate de algo accidental.
Según la encuesta, muchos niños que son víctimas del acoso cibernético se resisten a decírselo a sus maestros o padres, a menudo porque se avergüenzan del estigma social que conlleva o porque temen que les retiren el privilegio de utilizar la computadora o el celular. Si tu hijo o hija ha sido víctima de acoso cibernético, comunícaselo a las autoridades escolares para sentar un precedente. Este tipo de bullying ya no es tolerado en las escuelas y los responsables serán disciplinados. Pero lo más importante es hablar con sus hijos del tema y enseñarles a reconocer las señales de este tipo de acoso, subrayándoles que no deben sufrir en silencio.
Foto: Creatas
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