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Las ventajas del niño deportista

 
Motiva tus niños a practicar deportes.
 
Las ventajas del niño deportista Empecé a escribir este post en la cabeza una tarde reciente, mientras hacía ejercicio en uno de mis lugares favoritos: frente al océano Pacífico, en una de las esquinas del divino Malecón
              
 

Empecé a escribir este post en la cabeza una tarde reciente, mientras hacía ejercicio en uno de mis lugares favoritos: frente al océano Pacífico, en una de las esquinas del divino Malecón Cisneros, aquí en Lima, la ciudad peruana donde nací y crecí.

Caía la típica garúa del invierno y mientras yo hacía sentadillas, a pocos metros de mí, Emilie tomaba una muy buena y divertida clase de tenis en un centro que promueve este deporte entre los niños. La circunstancia, madre e hija haciendo ejercicios al mismo tiempo, me pareció hermosa. Mientras yo respiraba aire puro, movía el cuerpo y le daba a mi organismo una buena dosis de salud, mi hija estaba haciendo exactamente lo mismo y lo hacía además en grupo. Es decir, ella no sólo estaba aprendiendo un nuevo deporte y ejercitando el cuerpo sino que además, mientras le daba a la pelota con la raqueta, estaba desarrollando habilidades cómo escuchar al profesor, esperar turnos, seguir instrucciones, ayudar a recoger todas las bolas en la cancha (cooperación), practicar una y otra vez las técnicas del juego (perseverancia) y, cómo no, aprender a ganar y a perder y hacerlo con respeto por los otros compañeros de deporte.

Agrego un beneficio más para Emi, que a sus 6 años crece en un hogar bilingüe: las clases de tenis en Lima, donde ahora pasamos vacaciones, resultan una estupenda oportunidad para que ella fortalezca su español. El deporte, pues, no sólo puede ser fuente de salud física para tu hijo sino que además, en muchos casos, puede convertirse en una excelente aula de aprendizaje para ejercitar valores y habilidades que mejoran la socialización y la calidad de vida, en general, del pequeño.

Hace poco, leí a una psicóloga que decía que el deporte puede, por ejemplo, para aquellos niños extremadamente activos, ofrecer una propicia oportunidad de expansión motora. En el caso de niños con tendencia a la agresividad, el deporte puede entrenar su capacidad de autocontrol. Al niño que manifiesta dificultades emocionales puede ayudarle a liberar tensiones; al temeroso o tímido le puede ayudar a ganar seguridad en sí mismo y a perder la inhibición.

La clave, me parece, es encontrar un deporte que al niño le provoque interés, le guste y se adecúe bien a su rutina: recuerda que demasiadas actividades en horarios que no favorecen el sueño ni el estudio, por ejemplo, no ayudan sino que más bien son contraproducentes. Todos quisiéramos tener un futbolista, un basquetbolista o un tenista estrella en la familia, pero lo importante es observar cómo se siente el niño practicando un deporte específico; si le agrada o no.

Pero volvamos al Malecón Cisneros, uno de los “gimnasios” abiertos más bonitos del mundo (y esto no lo digo sólo porque soy limeña). Mientras yo trataba de quemar algunas calorías extras fruto de las papas a la huancaína que en el Perú como con pasión, pensé una vez más en que no hay mejor modo de fomentar el deporte en los hijos, que hacerlo con el ejemplo. En familia. Con una sonrisa en la cara mientras tú misma corres, caminas, haces abdominales o sentadillas, respiras aire puro y, para decirlo con una frase, le demuestras a tu pequeño que el deporte hace de tu vida una vida saludable. Una vida mejor.

Foto: iStockphoto

Paola Cairo es una periodista que nació y creció en el Perú. Actualmente vive en Texas con su familia. Para conocerla más visita su blog Con Ojos de Mamá.

 
 
 
 
 

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