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¿Eres un padre o una madre agobiada o precavida?

 
No ahogues a tu niño en tus preocupaciones.
 
¿Eres un padre o una madre agobiada o precavida? La seguridad de los chicos es una preocupación natural, pero hay madres y padres que protegen tanto a sus hijos que casi ni les dejan respirar pues encuentran peligro al acecho hasta en
              
 

La seguridad de los chicos es una preocupación natural, pero hay madres y padres que protegen tanto a sus hijos que casi ni les dejan respirar pues encuentran peligro al acecho hasta en el
aire.

Esta semana en Tips from the Parenting Toy Box, Caroline S. Clauss-Ehlers, psicóloga y colaboradora de Ser Padres, nos aconseja sobre cómo balancear los actos de precaución con las actitudes
de preocupación que pueden ser perjudiciales para tus hijos. Estos son algunos de sus consejos:

  • Ten cuidado de no reflejar  la historia de tus miedos en tus hijos. Cuando eras chico un ganso te persiguió y te asustó, pero a tu hijo le encanta darle comida a los patos en el lago. No olvides que los contextos son distintos y tu preocupación no tiene porque convertirse en parte de la historia de vida de tus hijos.
  • Fija unas pautas de seguridad. Algunas veces al tener una regla o unos pautas que delimitan los límites de seguridad podemos prevenir la ansiedad sobre los peligros que acechan a nuestros niños. Pasar la calle, manejar un carro, evitar hablar con extraños, organizar este tipo de parámetros te puede ayudar a ti como padre para que puedas establecer una guía clara.
  • Trabaja con tu hijo para ayudarlo a desarrollar sus propias pautas. Conviértete en un socio de tu hijo en los todos los temas de seguridad. Por ejemplo, si le regalas un casco protector para que monte en su bicicleta o scooter, este es un acto que desmuestra colaboración mutua. No sólo están discutiendo el asunto en conjunto, si no que además el uso del casco desde una edad temprana es la formación de un hábito para años por venir.
  • ¿Seguridad o agobio? hazte esta pregunta en esos momentos y eso te ayudará a identificar qué es lo que te preocupa realmente. También puedes hablar con tu hijo sobre cómo jugar de una manera libre y segura.

Foto: D. Anschutz

 


 
 
 
 

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