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¿Estamos malcriando a los niños?

 
La respuesta es afirmativa y las consecuencias pueden repercutir en la adultez, según el artículo reciente “Spoiled Rotten”, de The New Yorker. El artículo resume...
 
¿Estamos malcriando a los niños? La respuesta es afirmativa y las consecuencias pueden repercutir en la adultez, según el artículo reciente "Spoiled Rotten", de The New Yorker. El artículo resume los hallazgos de las
              
 

La respuesta es afirmativa y las consecuencias pueden repercutir en la adultez, según el artículo reciente “Spoiled Rotten”, de The New Yorker.

El artículo resume los hallazgos de las antropólogas Carolina Izquierdo y Elinor Ochos de la University of California en Los Ángeles, quienes realizaron un estudio etnográfico de familias de clase media en esta ciudad. Grabaron sus vidas y descubrieron que muchos niños se portan como pequeños reyes y que los padres se ven relegados a servirlos y satisfacer cada uno de sus caprichos.

Por ejemplo, un niño le exige a su padre que le ate los cordones de los zapatos, aunque el niño es completemante capaz de hacerlo. En otro episodio, una niña de 8 años se queja porque no hay cubiertos en la mesa y en vez de levantarse a buscarlos, sus padres se los traen. Otro chico de la misma edad se rehúsa a bañarse a pesar de las múltiples plegarias de su padre. Al final, el pequeño gana la batalla y se pone a jugar videojuegos en vez de obedecer. Sobra decir que estos niños no ofrecen su ayuda con los quehaceres de la casa.

Desafortunadamente este problema no es una fase que se desaparece con la madurez. Muchos padres que se esforzaron tanto para eliminar todos los obstáculos de la vida de sus hijos, facilitándoles cada paso y gastando cientos de miles de dólares en universidades prestigiosas, ahora tienen a hijos veinteañeros desempleados y viviendo de nuevo con ellos, despertándose al mediodía y bebiendo toda su cerveza. Desde luego que la crisis económica tiene parte de la culpa, pero la otra parte corresponde, sin lugar a dudas, a estos chicos malcriados y a sus padres que los malcriaron.

El problema de estos hijos que no pueden (o no quieren) valerse por sí mismos ha inspirado varios libros nuevos incluyendo Slouching Toward Adulthood: Observations from the Not-So Empty Nest, The Price of Privilege y A Nation of Wimps, entre otros. Es un fenómeno tan común en Estados Unidos que se ha acuñado el término adultescent en inglés. Los diccionarios lo definen como un adulto joven o de mediana edad que tiene las mismas características que ususalmente se asocian con los adolescentes.

La autora del artículo, Elizabeth Kolbert, resume las graves repercusiones del surgimiento de los adultescents en su conclusión: “La adultesence [puede ser] otro indicio de un retroceso generalizado. Ser permisivo puede ser la opción más fácil en la crianza de los chicos, así como en los bancos, la educación pública y la protección del medio ambiente. Una falta de disciplina es aparente en casi todos los aspectos de la sociedad americana”.

Foto: Thinkstock/Pixland

 

 

 
 
 
 
 

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