La diferencia entre cuidar y consentir a tu hijo

 
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Una de las mayores preocupaciones que tienen todas las mamás es criar niños mimados y malcriados. No obstante, eso no debería limitarnos para darles el cuidado que queremos. A veces nos contenemos para no consentirlos demasiado y otras nos excedemos demasiado porque creemos que no les estamos dando lo suficiente como madres.

Es mejor dar menos, que de más. Está comprobado que los excesos nunca han sido buenos para educar a un hijo. A los niños debemos de limitarlos desde el principio. No cambiar la educación a la mitad de su crecimiento. Si alguna vez les hemos consentido según qué cosas, no tendrá sentido si dejamos de hacerlo de golpe. Es una lucha larga y diaria pero el resultado es brillante.

No debemos darles de todo, tienen que experimentar sentimientos como la rabia, la frustración, la pérdida, el fracaso… De lo contrario, podrías estar malcriando a un niño consentido que lo ha tenido todo siempre. Del mismo modo que al revés, darles ese sentimiento de gloria, de satisfacción, de victoria… Si tu hijo ha hecho algo bien, algo de lo que estás orgullosa, no dudes ni un segundo en premiarle. Es tan sencillo como darles a entender lo que está bien y lo que está mal. Premiar a tu hijo no es mimarlo, es valorarlo y apreciar las cosas buenas que hace.

Tienes que querer y cuidar a tu pequeño teniendo siempre en mente los parámetros que dividen cuidar y mimar. Muchas veces accedemos a sus peticiones y caprichos por pena, porque al fin y al cabo es nuestro hijo y su dolor nos duele casi más a nosotros. Y por miedo a lastimarlos o por evitar un espectáculo en público, cedemos. Hay que aprender a decir que NO.

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Por qué es importante aprender a decirle "NO" a los niños

Ni tú eres una mala madre ni él un mal hijo. La educación se construye con la unión de los dos. No hagas que sus rabietas, lloros y espectáculos lo destruyan. Quiérelo y cuídalo siempre, sin dejar que sea él mismo quien se consienta. Porque así te relacionará con todo lo bueno que le pase, y te mirará con respeto y admiración. Del mismo modo que tú a él cuando le premias por sus logros.

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