La ciencia de ser papá

 
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Estaba muy ansioso por conversar contigo y por eso, no pude esperar a llegar a casa y empecé ahora mismo. Mientras escucho las máquinas del dentista en boca de mi hija, te voy contando que te quiero invitar a que juntos conversemos, intercambiemos ideas y tratemos de encontrar soluciones a todos los desafíos que se presentan al asumir posiblemente, la misión más importante que un ser humano puede experimentar: la de guiar a nuestros hijos en esta apasionante aventura que es la vida… La misión de ser padres.

 

Te cuento un poco de mí. Muchos me conocen por algunos programas de televisión que tuve la suerte de conducir, como “Escándalo TV”, junto a mi querida amiga Charytín Goyco, -que de paso te comento, es una mamá ejemplar, de las mejores que he visto-. Aprendí mucho de ella. La televisión siempre me ha apasionado mucho. Pero hay una cosa que me apasiona aún más y es ser papá.

 

Soy el mayor de seis hermanos. Somos cuatro hombres y dos mujeres. Tuve la fortuna de vivir mi infancia en una familia muy unida. Mi mamá era trabajadora social y tenía su propia fundación para ayudar a la gente y mi padre, es un destacado hombre de negocios en el área inmobiliaria. Ambos respetaron siempre nuestras inquietudes y la mejor prueba de eso, es que entre mis hermanos tengo un economista, un científico, un sacerdote, una fotógrafa, una filántropa y yo, animador de televisión. Todos crecimos en la misma casa y ¡comimos lo mismo! Con esto se comprueba lo variadas que pueden ser las inquietudes de los hijos, ¡es increíble!

 

Por mi parte, tengo a mi hija mayor, Celeste, de 15 años, en plena adolescencia (ya hablaremos mucho de eso), Almendra, de 14 años y como si esto no fuera suficiente, junto a Paula, mi esposa, somos foster parents de 3 niños: unos mellizos de cinco años, Trevor y Nevaeh y la pequeña Analisse, de cuatro. Ellos viven con nosotros desde hace más de dos años. Sí, ¡contaste bien! ¡Tenemos cinco niños en casa! Más el perro llamado Tarzán, que de paso es un Yorkie miniatura.

Un día mi hija me preguntó: “Papá, ¿por qué le pusiste el nombre Tarzán a un perrito tan pequeño?”. Le respondí: “mi amor, porque la grandeza no siempre está en el tamaño, sino en la actitud frente a la vida y siempre te terminas convirtiendo en quien te hacen creer que eres”. Y eso representa en cierta forma mi filosofía para educar a mis hijos. Reforzarles y darles valor a cada una de sus habilidades para que crezcan con confianza, con seguridad y con un escudo afectivo inquebrantable. Humildemente, pienso que ahí está la clave del éxito.

 

Los invito a trabajar juntos en la “ciencia” que requiere más “paciencia”: la ciencia de ser papá. ¡Bienvenidos a “Papaciencia”!

 

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