Cómo socializar a niños hiperconectados

 
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Screen Shot 2017-06-07 at 3.43.06 PM  Por Vicki Glembocki 

Niños embelesados mirando, cual zombies, una tableta; monitoreando a cada minuto su teléfono celular, o pasando horas enteras jugando frente a la pantalla de la televisión. Hoy en día, los niños latinos y afroamericanos de 0 a 8 años dedican más tiempo frente a las pantallas móviles, incluyendo televisión, videojuegos y computadoras, que sus compañeros de raza blanca, arrojó un estudio publicado por Common Sense Media. Como resultado, “muchos niños pequeños luchan con las habilidades básicas de comunicación que en otras épocas habríamos dado por sentadas, como el contacto visual y tener charlas cara a cara con amigos y familiares”, dice Gary W. Smalls, M.D., profesor de psiquiatría y ciencias bioconductuales en UCLA. Debido a esto, los pequeños tienen menores oportunidades de aprender a reconocer el lenguaje del cuerpo y los tonos de voz de otras personas. Para revertir esta situación, tú puedes buscar el modo de que la presencia de la tecnología en tu hogar no interfiera en el desarrollo social de tus hijos. Aquí, algunos aspectos a tomar en cuenta:

Mírate en el espejo

Resulta fácil culpar a los niños por su adicción digital; pero en realidad los padres son la principal causa de dicho problema, afirma Cris Rowan, terapeuta pediátrica ocupacional en Sechelt, Columbia Británica. Los pequeños aprenden a interactuar solo con observar a sus padres. Si te ven usando una tableta en la mesa durante la cena o metiendo la mano en el bolsillo para buscar tu teléfono y leer textos mientras hablas con tu vecino, ellos se imaginan que la interacción con los aparatos es tan importante —si no más— de la que tienen con las personas. Para moldear apropiadamente sus habilidades sociales, intenta dejar tu celular en otro cuarto cuando tus hijos están cerca, evita el ruido del televisor como fondo, y espera hasta que vayan a dormirse para revisar tu correo electrónico. Rowan también sugiere establecer ciertos límites para el uso de dispositivos: todo el mundo debe desconectarse aunque sea una hora al día (buenos momentos para ello podrían ser la preparación de la cena, en la comida y mientras limpian); un día a la semana, y una semana al año (como en las vacaciones familiares).


Haz un concurso de miradas con tus hijosScreen Shot 2017-06-07 at 3.45.17 PM

La idea es ver por cuánto tiempo ellos pueden mantener contacto visual con un miembro de la familia. Este ejercicio hace que los niños se sientan cómodos al mirar a otra persona por un largo período de tiempo. Además, a ellos les encanta. “Hacer contacto visual es un reto para muchos niños”, cuenta Faye de Muyshondt, autora de socialsklz :-) for Success: How to Give Children the Skills They Need to Thrive in the Modern World. Sin embargo, es la forma en la que aprenden a expresar sus sentimientos e identificar las emociones de otras personas. En sus talleres, De Muyshondt les pide a sus estudiantes que le pregunten algo. La primera vez que responde, lo hace mientras mira al suelo. La segunda vez, los mira directamente a los ojos. “Cuando les pregunto cuál de las dos les gusta más, todos votan por el contacto visual”, añade.

Motívalos a descifrar lo que dice el cuerpo 

Ayuda a tu hijo a aprender a reconocer las señales no verbales. Por ejemplo, cuando esté viendo televisión, puedes bajarle el volumen y solicitarle que describa lo que sienten los personajes. Si él dice: “Bob Esponja se ve asustado”, pregunta “¿Qué es lo que hace que lo veas asustado?”. Si se le dificulta explicarte, dale pistas (“¿Es porque sus ojos están abiertos y sus manos están temblando?”). Ayudarle a tu niño a interpretar los gestos de las personas le muestra cómo hacerlo por él mismo, explica De Muyshondt. Luego, haz que trabaje en su propio lenguaje corporal, gestos y modales. Comienza con lo básico, como la manera de entrar en una habitación. Ve a la calle, toca el timbre y entra de nuevo a tu casa encorvado y mirando al suelo. Luego vuelve a hacerlo con la cabeza en alto, los hombros hacia atrás, con las manos cómodamente a los lados y sonriendo. Pregúntale cuál de los dos escenarios se nota más amigable y con confianza. Intenta que tu hijo copie tu segundo enfoque.

 

Coman juScreen Shot 2017-06-07 at 3.49.35 PMntos 

A menudo los niños esperan que la comunicación sea como en la tecnología: rápida y breve. Pero el objetivo de las conversaciones reales es calmar el ritmo de la situación, escuchar lo que la otra persona tiene que decir, pensar en ello y luego responder. No hay mejor lugar para practicar estas habilidades que en la mesa del comedor. Después de sentarse, todo el mundo puede intervenir por turnos y compartir alguna cosa buena de su día, o pedir ayudar para resolver sus problemas de último minuto. “Aprender a ser curioso, escuchar activamente, practicar la empatía y ofrecer consejos sabios son herramientas críticas de la comunicación”, dice Catherine Steiner-Adair, doctora en educación y psicóloga clínica. En mi casa seguimos la conversación utilizando el “bastón de la palabra”. La persona que sostiene un micrófono (real o representado por otro objeto) le pregunta a otra: “Papá, si pudieras ser un animal, ¿cuál serías?”. Después, ella pasa el micrófono para que contesten y ese alguien puede seguir hablando. Para una interacción más sólida, no se permiten respuestas de una sola palabra.

Deja que hablen por ellos mismos

Tu hijo necesita oportunidades para practicar sus aptitudes sociales. Con demasiada frecuencia, los padres actuamos como portavoces de los pequeños. Llamamos a otras madres para planear citas de juego o playdates, ordenamos la comida por ellos en los restaurantes, le preguntamos a la bibliotecaria dónde encontramos el libro que quieren leer… ¿Por qué? Sencillamente porque es más rápido. En lugar de ello, reduce la velocidad de tus acciones y permite que tu hijo maneje la interacción. Si tu niña, por ejemplo, se siente nerviosa al hablar con extraños, ve poco a poco hasta construir su confianza. Comienza pidiéndole que diga “disculpe” al empleado de la tienda de juguetes, y después tú puedes seguir, preguntando dónde están los juegos de mesa. Cuando ella quiera invitar a un amigo de su vecindario a ir al parque, toquen a la puerta de su casa juntos. Entrénala para que haga la solicitud con amabilidad: “Hola, ¿Lorena puede salir a jugar conmigo?”.

Los niños más tímidos en edad preescolar tal vez no estén preparados para ese paso. Llegado el caso, trabaja las habilidades sociales de tu hijo en casa, animándolo a actuar como el anfitrión. Escriban un libreto donde simulen invitar a un amiguito. Cuando el invitado “llegue”, déjalo abrir la puerta: “Hola, Clara, ¡anda, pasa!”, haz que presente su compañero a la familia: “Recuerdas a mi mamá, ¿verdad?”, pide que le ofrezca algo de tomar: “¿Te gustaría un vaso de limonada fría?”, y así sucesivamente. “Si desarrollas estas aptitudes cuando tu hijo está pequeñito, se convertirán en un estilo de vida para él”, dice De Muyshondt. Y, ¿quién sabe? Tal vez tu niño deje de pedirte prestado el teléfono la próxima vez que salgan a comer y —¡sorpresa!— te pregunte sobre cómo fue tu día.

Este artículo pertenece a la revista Ser Padres, edición junio/julio 2017

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Fotos por Thayer Allyson Gowdy

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