Cuatro maneras de lograr que la lectura sea divertida

 
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Por Leslie Gariso Pfaff de Parents Magazine

Como la hija de Anita Lavine, Faye, había sido una ávida lectora precoz, esta mamá de Seattle supuso que su hijo de 5 años, Owen, iba a ser igual. Fue un lector precoz, pero no ávido. “No le interesaban los libros de su nivel de lectura”, rememora Lavine. Así que pensó en formas creativas de ayudarlo a practicar sus nuevas habilidades, como leer la parte de atrás de la caja de su cereal favorito, aprender los nombres de las aves comunes en una guía de la naturaleza del noroeste del Pacífico, y buscar recetas interesantes en los libros de cocina familiares.

“El jardín de infancia y el primer grado sientan las bases de la sensación que tendrán los niños con respecto a los libros a lo largo de su educación”, enfatiza Annemarie B. Jay, Ph.D., directora de programas de grado y doctorados sobre lectura de la Widener University, en Chester, Pensilvania. “No solo es importante que aprendan a leer, sino que les guste hacerlo”. ¿Cómo puedes hacer que las letras, los sonidos y las palabras parezcan tan divertidos como construir con piezas Lego? La Dra. Jay y otros expertos ofrecen ideas fáciles e interesantes que están relacionadas con las habilidades fundamentales de alfabetización. ¡Lee sobre ellas!

1.- Practica los sonidos

Los lectores precoces aún están procesando la noción de que las letras son símbolos que representan sonidos. Una buena forma de reforzar la idea es comenzar con la palabra más familiar de todas: el nombre de tu hijo. “Desafía a tu hijo a encontrar cosas alrededor de la casa que comiencen con la misma letra que su nombre”, propone la Dra. Jay. Para familiarizarlo con los sonidos finales, lean juntos poemas, rimas infantiles y libros con rimas (como Huevos verdes con jamón del Dr. Seuss). Para un reconocimiento general de los sonidos, Rachel Payne, coordinadora de los servicios de primera infancia de la Brooklyn Public Library, recomienda el juego “Beginning, Middle, or End” (Principio, Medio o Final): esconde una uva pasa en uno de tres vasos, y pregúntale a tu hijo dónde está cierta letra en una palabra en particular, como la “m” en “camello”. El objetivo es mirar en el vaso correcto (en este caso, el del medio) y luego comer la pasa que está adentro.

2.- Sigue la trama

Si tu hijo no comprende de qué se trata el cuento, es probable que la lectura se convierta en un trabajo. Al interesarlo en el libro cuando leen un cuento juntos, puedes ayudarlo a seguir la trama y encontrar el significado. Antes de comenzar a leer un libro con su hijo Isaac, de 6 años, Sarah Lendt, de Sleepy Eye, Minnesota, le dice que mire las ilustraciones y le hace preguntas para que se entusiasme: “¿De qué piensas que se trata el cuento?”, “¿qué crees que hará el personaje?”. “Las preguntas de este tipo ayudan a los niños a anticipar el cuento, mientras que las ilustraciones generalmente les dan pistas sobre las palabras que les cuesta vocalizar”, explica Kathy Barclay, Ed.D., especialista literaria de la Western Illinois University, en Macomb. ¿Aun así tu hijo no puede seguir la trama? ¿O no le presta atención? La Dra. Barclay sugiere leer libros de no ficción que reflejen las pasiones de tu hijo, como camiones de bomberos, dinosaurios o piratas.

3.- Usa las palabras

La construcción de un vocabulario amplio es esencial para la comprensión lectora ahora, y más adelante en la escuela. Una manera de ampliar el vocabulario de tu hijo es leerle en voz alta, y elegir libros que sean para niños un poco más grandes. “Adquirirá un banco de conocimientos de palabras valiosas y, cuando eventualmente se encuentre con esas palabras por su cuenta, no serán 100 % nuevas”, predice la Dra. Barclay. Busca libros que puedan ofrecer palabras únicas. “Hay mucho vocabulario en la poesía, los cuentos de hadas clásicos y la no ficción”, informa Payne. “Detente cada tanto, si te encuentras con una palabra particularmente inusual, pero no hables mucho de las palabras individuales como para interrumpir el flujo del cuento”, aconseja Jill Allor, Ph.D., de la cátedra de enseñanza y aprendizaje en Simmons School de la Southern Methodist University, en Dallas. En lugar de ello, vuelve a revisar las palabras una vez que hayan terminado de leer el libro.

4.- En voz alta

Para realmente disfrutar de la lectura, esta debe convertirse en algo natural. “Los niños deberían leer tanto en silencio como en voz alta”, recomienda Judy Cheatham, Ph.D., vicepresidente de servicios de alfabetización en la organización sin fines de lucro Reading is Fundamental. “Ahí se nota la fluidez del niño, la capacidad de leer sin problemas y de manera expresiva”, advierte la Dra. Cheatham. Como los niños obtienen esa fluidez practicando textos familiares, no te preocupes si tu hijo elige el mismo libro una y otra vez. Si a tu hijo lo pone ansioso leerte en voz alta, déjalo leer para sí mismo o grabarse y luego escucharse, o hacer que lo escuche un hermano más pequeño. O anímalo a entretener a un oyente aún más indulgente. Un estudio de la Universidad de California en Davis mostró que los niños de segundo grado que leyeron en voz alta al perro de la familia mejoraron sus habilidades de lectura un 12 % durante un período de diez semanas. Otra ayuda sorprendente: los audiolibros, que refuerzan el flujo de las palabras. Natalie Wahl, de Las Vegas, comenzó a comprarlos hace unos años para su hijo Benjamin, que ahora tiene 8. Según Wahl: “Después de un par de meses de escuchar los libros, noté una gran mejora en la capacidad de Ben para leer en voz alta”.

Publicado originalmente en el número de enero de 2013 de la revista Parents.

Foto: iStock  

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