Guía completa sobre el sexo durante el embarazo

 
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Por Norine Dworkin-McDaniel de American Baby

¿Se puede tener sexo durante el embarazo?

Lo intentaron una y otra vez y… por fin aparecieron esas dos diminutas líneas de color rosa en la prueba de embarazo. Después de interrogar al nuevo obstetra si tu bebé se está desarrollando como se espera, es probable que aún te quede una pregunta: ahora que está hecho, ¿podemos… eh… seguir teniendo sexo?

Los obstetras responden que sí, por supuesto. Si tu embarazo no tiene complicaciones y te sientes con ganas, puedes bailar entre las sábanas hasta que rompas fuente. “Por lo general, los hombres se sienten un poco ignorados porque todo se centra en el bebé, y por eso alentamos a las parejas a tener sexo, ya que ayuda a que se mantengan unidos”, explica Terry Hoffman, M.D., una ginecóloga y obstetra del Centro Médico Mercy de Baltimore.

En realidad, el sexo puede ser más divertido durante el embarazo precisamente porque ya no hay presión. Si las relaciones íntimas se habían vuelto una tarea porque trabajaban tiempo extra para el embarazo, ahora todo es diversión y juegos. Y si has dedicado la mayor parte de tus años reproductivos a intentar no quedar embarazada, bueno… ya estás fuera de peligro. Michele, de San Francisco, mamá de Kai, de 8 meses, afirma: “Fue liberador realmente”. Se han omitido los apellidos en todo el texto para conservar la privacidad.“Mi esposo solía salirse o detenerse para colocarse un preservativo. Una vez que quedé embarazada, ya no tuvimos ese estrés adicional”.

¿En qué se diferencia el sexo durante el embarazo?

A medida que cambia tu cuerpo, el sexo también será diferente. Durante el embarazo, el volumen de sangre aumenta alrededor de un 40 por ciento. Eso no solo hará que tus senos se hinchen al tamaño de los de las coristas de Las Vegas, sino que también aumentará la sensibilidad de todas tus zonas erógenas. Y eso puede significar orgasmos más intensos e incluso, múltiples.

Es probable que descubras que tu deseo sexual oscila a lo largo del embarazo: se evapora durante el primer trimestre, cuando te sientes cansada y con náuseas, luego se vuelve más animado en el segundo trimestre, cuando tus elevados niveles de hormonas pueden llevar a tu libido a la estratósfera, y va disminuyendo a medida que se acerca tu fecha de parto, y te sientes dolorida, es difícil manejarte e incluso tal vez estés nerviosa por la maternidad inminente. “A las siete semanas, me sentía horrible y no quería hacer nada de eso”, recuerda Jennifer, de Downey, California, que tiene una hija llamada Megan, de 2 años. “Pero para el segundo semestre, nos comportábamos como cuando nos conocimos. En verdad quería tener relaciones, lo que era extraño para mí. Creo que tuvimos relaciones sexuales seis veces por semana”.

Y luego están los sueños. Robyn, de Windermere, Florida, está embarazada de su segundo hijo, y tiene tales sueños eróticos que muchas veces despierta a su esposo para terminar el asunto. “A las 32 semanas y enorme como estoy, los sueños sexuales hacen que valga la pena”, revela con intensidad.

¿El embarazo puede reducir el deseo sexual?

Los cambios que sufre el cuerpo durante el embarazo convierten una zona familiar en territorio desconocido. Carla, de Milwaukee, cuenta que cuando estaba embarazada de su hija Jesse, que ahora tiene 2 años, “era como tener relaciones sexuales con alguien diferente. Pasaba el momento y, en realidad, no se sentía tan bien, así que dejamos de hacerlo”. La experiencia fue lo suficientemente estrafalaria como para que Carla prometiera abandonar las relaciones sexuales durante el resto de su embarazo, algo que no es poco frecuente. En un estudio canadiense, el 58 por ciento de las mujeres informó que su deseo mermó durante el embarazo. Los papás embarazados también pueden verse afectados, no solo porque te ven y te sienten diferente sino porque, a medida que avanza el embarazo, él verá y sentirá que el niño se mueve. Mientras enfrenta la inminente realidad de ser padre, la preocupación de que el bebé de alguna manera lo “observe” podría hacerle perder el entusiasmo.

“La mayor parte de lo que provoca un cambio en el deseo sexual es mental y emocional, más que fisiológico”, explica Bruce Rosenzweig, MD, director de uroginecología en el Centro Médico de la Universidad Rush, de Chicago.

Según Wendy Wilcox, MD, MPH, profesora asistente de obstetricia y ginecología en el Centro Médico Montefiore de la ciudad de Nueva York, el mayor aguafiestas es sin dudas el temor a lastimar al bebé. De hecho, la investigación demuestra que a un gran grupo de mujeres (entre el 50 y el 80 por ciento) les preocupa ese tema. Y a los papás, también. Por eso, terminemos ya mismo con esa inquietud: el sexo no provoca abortos. Aun cuando tu pareja esté excepcionalmente bien dotada, su pene nunca llegará al bebé porque tu bebé no está en la vagina. Está resguardado en su propia bóveda, pequeña e impenetrable, dentro de los fuertes muros de tu útero, detrás de la cérvix y bien amortiguado por el líquido amniótico. Si el niño “notara” algo, sería tal vez solo un movimiento mecedor y reconfortante que hasta podría hacerlo dormir. De todos modos, conviene ser prudentes. “No es momento de tener las relaciones sexuales más vigorosas, porque no quieres causar un traumatismo en la vagina o el cuello del útero”, subraya el Dr. Rosenzweig.

¿Qué es seguro en el sexo durante el embarazo?

Tal vez debas experimentar un poco para descubrir qué funciona. Pero la Dra. Hoffman afirma que el uso de lubricantes o juguetes, como consoladores o vibradores, es perfectamente seguro. Solo hay que evitar empujar algo demasiado profundamente o con demasiada intensidad en la vagina, y es necesario mantener los juguetes limpios para evitar infecciones.

El sexo oral también está aprobado. Pero ten en cuenta lo siguiente: a medida que se acerca el día señalado, las hormonas del embarazo y el adelgazamiento del moco cervical pueden complicar mucho las cosas, expone la Dra. Hoffman. Si no le molesta a tu compañero, inténtalo. Lo único que tienes que evitar es que sople dentro de la vagina porque eso puede causar una embolia de aire fatal. Con franqueza, no sabemos de nadie que haga esto, pero es un consejo estándar que siempre se da. Caben aquí un par de advertencias: no deberías recibir sexo oral si tu obstetra te ha puesto en “reposo pélvico”, porque los orgasmos pueden desencadenar contracciones uterinas. Lo mismo vale si tu pareja tiene un herpes labial o siente que le está por brotar uno. Y si tu compañero ha tenido alguna vez herpes en los labios, el sexo oral queda excluido por completo en el tercer trimestre. Aunque no tenga síntomas, puedes infectarte y necesitarías una cesárea para evitar infectar al bebé. La Dra. Hoffman afirma que si la mujer es la que “da”, y su compañero no tiene enfermedades de transmisión sexual, es perfectamente seguro tragar.

¿Cuáles son las mejores posiciones?

En lo que respecta al coito en sí, los médicos y las embarazadas en general promocionan los estilos de la mujer arriba, de lado y el “perrito” (en cuatro patas o apoyada sobre la cama). En algunas de esas posiciones, tu vientre queda apoyado, y en otras puedes controlar la profundidad de la penetración, ya que tal vez no te sientas bien si es muy profunda, a medida que avanza el embarazo. Para el tercer trimestre, elegirás evitar la posición del misionero, no solo porque tu vientre estará de por medio, sino también porque los médicos no querrán que te acuestes sobre tu espalda. El Dr. Rosenzweig explica: “Cuando te recuestas sobre la espalda, el útero puede presionar la aorta y la vena cava (la gran vena por la que regresa la sangre al corazón), lo que puede elevar la presión sanguínea y reducir la cantidad de sangre que llega al corazón y la que le llega al bebé”.

¿Qué hacer si tienes cólicos después del sexo?

Si comienzas a tener cólicos después del sexo, no te desesperes. Una hora o dos de cólicos leves no es inusual, ya que tanto el orgasmo como las prostaglandinas del semen pueden ocasionar contracciones uterinas. “Eleva los pies y bebe tres vasos grandes de agua”, aconseja la Dra. Hoffman. “Si los cólicos empeoran, llama a tu obstetra”. Lo mismo se aplica a las pérdidas de sangre. El aumento del flujo de sangre hace más frágiles los vasos sanguíneos en la superficie del cuello del útero, y pueden sangrar un poco si el pene de tu compañero hace fricción contra él. Sin embargo, un sangrado del tipo del período menstrual justifica una llamada inmediata al obstetra porque la placenta podría estar desprendiéndose del útero. Llámalo también si hay secreción de líquido, ya que puedes haber roto fuente o puedes tener una pérdida. Pero no dejes que nada de esto enfríe tu deseo sexual: hay muy pocas probabilidades de que algo de esto suceda.

¿Qué pasa si tu doctor restringe el sexo?

Tu obstetra podría limitar los encuentros sexuales si has tenido un trabajo de parto o nacimiento prematuro en un embarazo anterior, o si estás en riesgo de tener trabajo de parto prematuro en tu embarazo actual. Esto se debe a que cualquier cosa que pueda conducir a contracciones uterinas (como la estimulación de pezones, el orgasmo y las prostaglandinas del semen) también aumenta el riesgo de un trabajo de parto anticipado. Como explica la Dra. Hoffman: “Cuando necesitamos inducir el parto, colocamos prostaglandinas en la vagina. Las relaciones sexuales las ponen allí en forma natural”.

Tu obstetra también te prohibirá tener relaciones si tienes placenta previa (cuando la placenta cubre la abertura del cuello del útero) o desprendimiento prematuro de la placenta (la placenta se separa del útero). La norma de no tener relaciones sexuales también rige si tu cérvix se dilata en forma prematura, ya que el bebé estaría en riesgo de infección por las bacterias que pueden ingresar al útero desde la vagina. Por cierto, cuando rompes fuente es otra ocasión para abstenerte, aunque lo más probable es que las relaciones sexuales sean lo último en tu mente en ese momento.

Si el obstetra recomienda no tener relaciones sexuales, pregúntale si eso implica no tener coitos o no tener orgasmos, y punto. “Mientras la mujer no esté en reposo pélvico por trabajo de parto prematuro o placenta previa, no hay razón por la que no pueda tener orgasmos”, aclara la Dra. Hoffman. “La masturbación y el sexo oral son posibles”.

¿El sexo puede provocar un trabajo de parto?

La idea de que tener relaciones cerca de la fecha de nacimiento desencadenará el trabajo de parto es una creencia antigua que, por desgracia, nunca se ha validado en su totalidad en estudios científicos. Sin embargo, algunos obstetras todavía recomiendan que los padres impacientes pongan manos a la obra para ver si pueden acelerar las cosas. La teoría es la misma que usan algunos profesionales para desalentar a las mujeres en riesgo de parto prematuro: que el orgasmo y las prostaglandinas del semen pueden estimular las contracciones. ¿Funciona? Bueno… si estás lista para parir, un poco de sexo podría dar un empujón al proceso. De todas formas, si el bebé no está preparado para venir al mundo, aun cuando tú y tu pareja se comporten como conejos, no obtendrán ningún resultado. La Dra. Wilcox afirma: “Desde luego que se lo he sugerido a algunas pacientes. Pero hay mujeres que tienen al bebé antes, y otras que tienen relaciones sexuales y aun así se pasan de la fecha de parto”.

  • Si no tienes inconvenientes en el parto, es probable que tu obstetra te autorice a tener relaciones después del chequeo posparto, a las seis semanas. Conviene esperar hasta entonces para evitar infecciones, permitir que tu útero regrese a su tamaño normal y darle a tu episiotomía o cesárea tiempo para sanar.
  • Por supuesto, si en ese momento vas a desear o no tener relaciones sexuales es otro tema. Las investigaciones demuestran que las parejas suelen retomar las relaciones en algún momento entre las siete semanas y los seis meses de nacido el bebé. Pero también hay estudios que sugieren que, mientras que al cuerpo se lo puede persuadir, la libido decae. Y esto no es sorprendente. En primer lugar, existe el temor de que el sexo pueda doler. Y si has tenido un parto difícil, sentirás dolor por algún tiempo. Además, la lactancia reduce los estrógenos, lo que puede secar tu vagina y hacer que las relaciones sexuales sean incómodas (aunque una crema de uso tópico con estrógenos puede ayudar). Por otro lado, también puedes simplemente estar agotada por el estrés y la falta de sueño que acompañan el cuidado de un recién nacido. Un grupo de investigadores suecos que interrogaron a 820 padres y madres primerizos hallaron que en los seis meses posteriores al nacimiento de sus bebés, la mayoría logró reunir la energía para tener relaciones sexuales solo una o dos veces al mes.
  • Sin embargo, si tu libido parece estar en un vacío permanente, coméntalo con tu obstetra porque poco deseo puede ser señal de depresión posparto. Pero si en general te sientes bien, no te inquietes demasiado. Con el tiempo, las relaciones sexuales volverán a resultarte atrayentes. E incluso pueden ser más apasionadas. Jessica, de Highlands Ranch, Colorado, recuerda que el parto reorganizó el interior de su vagina… en un buen sentido. “Ahora mi punto G está más accesible y, en realidad, el sexo es mejor después del bebé”.

Publicado originalmente en el número de agosto de 2008 de la revista American Baby.

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