Cómo detectar el dolor abdominal durante el embarazo

 
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Por Kate Rope, de Parents.com

Algunas causas inofensivas de dolor abdominal durante el embarazo

Aquí mencionamos algunos culpables comunes de malestares y dolores abdominales benignos durante el embarazo, desde la constipación hasta el dolor de ligamento redondo del útero. Si el dolor que experimentas continúa o si tienes síntomas como hemorragia o cólicos fuertes, consulta a tu obstetra.

 Tu útero crece

A medida que crece el útero, este desplaza a los intestinos, “lo que puede causar náuseas, sensación de sentirse plena con facilidad o distensión del abdomen”, esclarece Patrick Duff, M.D., profesor de obstetricia y ginecología de la Universidad de Florida en Gainesville. ¿Cuál es la solución? Haga comidas más pequeñas y frecuentes, ejercítese con regularidad, descanse y vacíe la vejiga a menudo.

 Dolor en el ligamento redondo del útero

Explica el Dr. Duff: “A veces, el útero se agranda, estira los ligamentos redondos, dos grandes ligamentos que salen del frente del útero y bajan hasta la ingle”. Esto puede sentirse como un malestar en la zona abdominal inferior que se propaga hasta la ingle: puede ser agudo y punzante cuando cambias de posición, o pesado y doloroso. Por lo general, comienza en el segundo trimestre y se resuelve solo, pero si la incomodidad que sufres es extrema, pregunta a tu obstetra si puedes tomar acetaminofeno.

 Constipación y gases

Por desgracia, estos dos problemas son, muchas veces, parte de lo que viene con el embarazo. La progesterona, una hormona que aumenta durante la gestación, desacelera todo el tracto gastrointestinal y hace que los alimentos viajen con mayor lentitud. Para combatir la constipación, bebe abundante agua y come alimentos con mucho contenido de fibra. Si eso no ayuda a aliviar el problema, tu partera u obstetra pueden recomendar un ablandador de heces o un suplemento de fibra.

 Contracciones de Braxton Hicks

El Dr. Duff manifiesta: “Las contracciones de Braxton Hicks no se asocian con dilatación del cuello del útero. Son molestas, pero absolutamente benignas”. El truco es diferenciar estas “contracciones de práctica” de un trabajo de parto prematuro real. “Las verdaderas tienden a ser cada vez más seguidas”, declara el Dr. Duff. “Si puedes continuar una conversación, ver televisión o leer, entonces las contracciones no se deben a un trabajo de parto verdadero”. La deshidratación puede desencadenar esta molestia, así que asegúrate de beber gran cantidad de líquidos. Si las contracciones persisten, o no estás segura de si son las verdaderas o las de Braxton Hicks, llama a tu obstetra.

¿Cuáles son algunas causas más graves de dolor abdominal durante el embarazo?

Muchas mujeres tienen embarazos saludables, pero pueden desarrollarse complicaciones graves que requieren la atención inmediata de un profesional. Algunas señales de advertencia a tener en cuenta son hemorragia, dolor intenso, fiebre y alteraciones visuales.

 Embarazo ectópico

Los embarazos ectópicos o tubáricos, en los que el óvulo se implanta en algún lugar que no es el útero, con mucha frecuencia en una de las trompas de Falopio, representan 1 de cada 50 embarazos, según la fundación March of Dimes. En el improbable caso de que esto te ocurra, puedes experimentar un dolor intenso y hemorragias entre la 6.ª y la 10.ª semanas de gestación, cuando la trompa se distiende. Las mujeres con un riesgo mayor de tener un embarazo ectópico son las que han tenido uno en el pasado, o han pasado por una cirugía pélvica, abdominal o de las trompas de Falopio, y las que han tenido endometriosis, una ligadura de trompas, un dispositivo intrauterino (DIU) colocado al momento de la concepción, o una infección pélvica. Un útero con una forma anormal y el uso de técnicas reproductivas artificiales también parecen aumentar el riesgo.

Los embarazos ectópicos no pueden continuar y requieren tratamiento inmediato. “Si obtienes un resultado positivo en una prueba de embarazo pero no lo has confirmado con un examen médico, y experimentas dolor abdominal, deberías consultar a tu obstetra de inmediato”, recomienda Linda Chambliss, M.D., jefa de Obstetricia en el Hospital y Centro Médico St. Joseph de Phoenix. Tu obstetra o partera puede realizar un ultrasonido para confirmar si el óvulo está implantado en el útero.

 Aborto espontáneo

Según advierte el Dr. Duff, cuando una mujer experimenta dolor abdominal en el primer trimestre, “siempre debes preocuparte por la posibilidad de un aborto espontáneo”, porque el dato desafortunado es que el 15 o 20 % de los embarazos termina de ese modo. Los síntomas de aborto espontáneo incluyen hemorragias y retorcijones, que pueden ser rítmicos o asemejarse a dolores menstruales.

 Trabajo de parto prematuro

Si experimentas contracciones periódicas antes de las 37 semanas y tienes un dolor de espalda persistente, podrías estar en trabajo de parto prematuro. Este no es momento de esperar a que pase: consulta a tu obstetra de inmediato. Las contracciones pueden estar acompañadas o no de una pérdida de líquido vaginal o sangre, o de una disminución del movimiento fetal. La Dra. Chambliss señala que incluso las madres experimentadas en su tercer embarazo pueden no saber diferenciar las contracciones de Braxton Hicks del trabajo de parto prematuro, por lo que le pide a sus pacientes que la consulten siempre que tengan contracciones. Es probable que te envíen de regreso a casa porque fue una falsa alarma (asegura la doctora que esto ocurre hasta en un 30 % de las mujeres que se presentan en su unidad de triaje), pero es mejor prevenir que lamentar, en particular en este caso.

 Desprendimiento de placenta

La placenta es la fuente de oxígeno y nutrientes para tu bebé. Por lo general, se implanta en lo alto de la pared uterina y no se desprende hasta después del nacimiento. En casos infrecuentes (1 de cada 200 nacimientos), la placenta puede separarse de la pared uterina, que es una complicación peligrosa muy frecuente en el tercer trimestre. El Dr. Duff describe que, en estos casos, se siente “un dolor intenso en la zona baja del vientre, que es constante y empeora en forma progresiva”. Tu útero puede endurecerse como una roca (si presionas tu abdomen, no queda marca) y también puedes tener sangrado rojo oscuro sin coágulos. En algunos casos, una mujer puede entrar en trabajo de parto cuando se desprende la placenta; en este caso, tu obstetra hará una cesárea de emergencia para que nazca el bebé. Si el desprendimiento es leve, el médico puede permitir que continúe el embarazo o puede inducir el parto por vía vaginal. Las mujeres en riesgo de tener este problema son aquellas con un historial de desprendimiento de placenta, o que tienen presión sanguínea elevada, preeclampsia y traumatismo abdominal.

Preeclampsia

Según la Fundación de Preeclampsia de los Estados Unidos, entre el 5 y el 8 % de las embarazadas experimentan este y otros trastornos hipertensivos. La preeclampsia se caracteriza por presión alta y presencia de proteínas en la orina, y puede desarrollarse en cualquier momento después de las 20 semanas de embarazo. Esta es una de las razones por las que el médico te controla la presión sanguínea en cada visita. Como la presión arterial elevada estrecha los vasos del útero que suministran oxígeno y nutrientes al feto, el crecimiento del bebé puede retardarse. Este trastorno también aumenta el riesgo de desprendimiento placentario, en el que la placenta se separa de la pared uterina antes del parto. Cuando la preeclampsia es grave, puede estar acompañada de dolor en la porción superior derecha de tu abdomen, además de náuseas, dolores de cabeza, hinchazón y alteraciones de la visión, como si vieras luces intermitentes. Si sospechas que tienes este trastorno, consulta de inmediato a tu obstetra.

Infección del tracto urinario (ITU)

Hasta un 10 % de las futuras madres contraerá una infección urinaria en algún punto durante el embarazo, según la fundación March of Dimes. Advierte la Dra. Chambliss que, entre los síntomas típicos, se encuentra una necesidad repentina de orinar, dolor o ardor al hacerlo y micción sanguinolenta… pero algunas pacientes con ITU también experimentan dolor abdominal. Y agrega: “La preocupación con las infecciones urinarias durante el embarazo es que pueden avanzar a una infección en los riñones, lo que aumentará el riesgo de un trabajo de parto prematuro”. Es una razón por la que tu obstetra analiza tu orina en cada visita en busca de señales de bacterias que puedan ocasionar una ITU. La buena noticia es que, si se la detecta temprano, será fácil tratarla con antibióticos.

Apendicitis

El Dr. Duff advierte que puede ser difícil diagnosticar una apendicitis durante el embarazo, ya que “como el útero se agranda, el apéndice se estira hacia arriba y puede subir hasta cerca del ombligo o el hígado. Esa presentación atípica puede tomarnos por sorpresa”. Y como el diagnóstico puede demorarse, es una de las razones por las que una mujer tiene mayor riesgo de morir de apendicitis durante la gestación. Aunque el sello distintivo de esta inflamación es el dolor en el cuadrante inferior derecho del abdomen, cuando estás embarazada puedes sentirlo más arriba. Otros síntomas son la falta de apetito, las náuseas y los vómitos.

 Cálculos biliares

Las piedras en la vesícula biliar son más comunes en las mujeres, en especial si tienen sobrepeso, más de 35 años o un historial de cálculos, destaca la Dra. Chambliss. El dolor que causa este problema (también llamado colecistitis) es intenso, y se concentra en el cuadrante derecho superior del vientre. En algunos casos, el dolor también puede propagarse a tu espalda y por debajo de tu omóplato derecho.

¿Cuándo debería consultar a mi obstetra?

No dudes en consultar a tu médico si sientes que algo no está del todo bien. Rebecca Shiffman, M.D., directora de Medicina Materno-Fetal del Hospital Lincoln en el Bronx, Nueva York, aconseja: “Si te preocupa algo, deberías comunicarte con tu obstetra o visitarlo. Para eso estamos: para dar respuestas a las mujeres embarazadas y brindarles cualquier ayuda que necesiten”. Siempre consulta a tu médico de inmediato si tienes alguno de estos síntomas:

  • dolor abdominal con o sin hemorragias antes de las 12 semanas;
  • hemorragias o calambres intensos;
  • más de cuatro contracciones en una hora durante dos horas;
  • dolor abdominal fuerte;
  • alteraciones visuales;
  • dolor de cabeza intenso;
  • hinchazón grave de manos, piernas o rostro;
  • dolor al orinar, dificultad para hacerlo o sangre en la orina.

¿Hay algo que pueda hacer para aliviar el malestar abdominal durante el embarazo?

  • Haz comidas pequeñas y frecuentes.
  • Ejercítate en forma periódica, con moderación.
  • Elije alimentos con alto contenido de fibra (como frutas, vegetales y salvado).
  • Bebe agua en abundancia.
  • Vacía tu vejiga con frecuencia.
  • Descansa tanto como puedas.

Foto: iStock

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