7 Derechos que tienes en la sala de parto

 
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En enero de 2019, México aprobó una ley que, casi al instante, causó controversia: en los hospitales públicos, el padre biológico de una criatura puede estar presente en el parto, si así lo desea, aunque no tenga ningún tipo de relación con la madre. Aparentemente, la razón detrás de todo es que la embarazada no se sienta sola y tenga un apoyo en medio de la labor de parto.

Sin embargo, en los Estados Unidos, la presencia del padre queda a merced de la futura mamá. Cuando quedamos embarazadas, la ruta de los chequeos mensuales, las decenas de exámenes y, por supuesto, las costosas facturas médicas, pasan a ser nuestra religión. Pero pocas mujeres realmente se dan a la tarea de preguntar los derechos que tienen en el delivery room y en las horas siguientes al parto.

Así como dejar tu salud y la de tu bebé en manos de tu doctor es imprescindible, también es necesario que conozcas lo que puedes o no puedes decidir en esos momentos cruciales. De más está decir que, aunque es información general, lo más correcto es consultar con tu médico de antemano. ¡Sigue leyendo!

  • Tienes el derecho a tener un parto privado. Es simple: tú decides quién está presente ahí, acompañándote. Si hay mucho ruido, personas, o situaciones que no estás dispuesta a tolerar, comunícalo a tus enfermeras.
  • Tienes el derecho de conocer la experiencia de tu médico. En los nueve meses previos a dar a luz, en teoría has entablado una relación con tu doctor. Pero, en este país, a veces no es posible contar con tu médico de cabecera (sobre todo por los costos o la demanda de trabajo). Si en el día de parto te cambian al doctor, es válido que preguntes su background. Por ejemplo, ¿quieres un parto vaginal pero el 80% de sus pacientes termina en cesárea? Averigua la razón y considera los criterios.
  • Tienes el derecho a elegir diferentes opciones si no soportas el dolor, así como el mejor momento para administrarlas. Hablando de la típica epidural, es esencial que conozcas hasta cuándo tienes chance de colocarla. Muchos hospitales tienen un límite de tiempo (por ejemplo, si estás bastante dilatada). Evalúa eso de antemano y no descartes la posibilidad de tener un anestesiólogo on-call.
  • Tienes el derecho a saber cuándo y cómo el parto puede ser inducido. A pesar de planear todo con anterioridad, hay bebés que, simplemente, no quieren salir de la pancita. Si su vida y la tuya están en riesgo, es posible que los doctores te induzcan el parto vaginal. Claro, esto viene con riesgos. Asegúrate de preguntar sobre el procedimiento y cuándo y cómo se hará (para propósitos del seguro médico, la inducción tiene un costo adicional usualmente alto).
  • Tienes el derecho a saber los procedimientos médicos a tu disposición en caso de complicaciones. El trabajo de parto es incierto y, literalmente, en un minuto las cosas cambian. Es por ello que necesitas saber qué procedimientos estarán a tu disposición si no logras dar a luz como lo habías planeado. ¿Cesárea? Si es así, ¿en qué momento? ¿El uso de una “aspiradora” para ayudar en el parto vaginal? ¿Transfusiones de sangre? Recuerda que tienes que aprobar los posibles escenarios antes de estar en ese momento crítico.
  • Tienes el derecho de decidir entre lactancia o fórmula. Lo ideal es amamantar a tu criatura apenas nazca. Pero, seamos realistas, la lactancia es difícil, sobre todo si eres mamá primeriza. Una vez que tengas a tu hijo en brazos (siempre y cuando no haya algún riesgo médico) sólo tú puedes decidir cómo alimentarlo, bien sea dar pecho exclusivo, complementar con fórmula o apostar por biberones de fórmula sin lactancia materna. No te sientas presionada ni aceptes algo que no vaya con tus creencias.
  • Tienes el derecho a un contacto directo con tu bebé, a menos que haya una situación extrema. Al parir o concluir la cesárea, es esencial que la criaturita te sienta “piel a piel”. Es tu derecho. Eres su madre y lo único que necesita, literalmente, para sobrevivir. Si tu bebé no nace con complicaciones (es decir, que tengan que llevarlo a cirugía o incubadoras de inmediato), tienes el derecho de cargarlo y sentirlo desde el primer segundo de vida.

Foto vía Pixabay

 

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