Haz que amamantar sea un momento mágico con tu bebé

 
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Dar el pecho es una de las principales recomendaciones de los pediatras dado que la leche materna es el mejor alimento para el bebé durante los primeros meses de vida. Sin embargo, para algunas mamás puede ser un momento tenso y difícil ya sea porque experimentan muchas molestias o porque sienten que su bebé no quiere tomar la teta.

Si estás pasando por alguna de estas situaciones, no debes preocuparte. Amamantar puede siempre ser un momento único y mágico con tu bebé siguiendo algunas sencillas recomendaciones. En esta nota, te contamos las claves que brinda el Comité de la Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría.

¿Por qué el bebé no quiere amamantar?

A veces el bebé rechaza los pechos de la mamá, y esto puede deberse a distintos motivos como la postura, la forma y el tamaño de los pezones (es plano o demasiado grande para la boca del niño), el hecho de que el bebé tenga alguna molestia o dolor o alguna situación que cambie el sabor de la leche (cuando la madre tiene mastitis, está embarazada o tiene la regla).

Un cambio en el olor de la madre por un perfume nuevo y un movimiento brusco o un ruido fuerte mientras se está amamantando pueden también generar un rechazo. Y hay aún más causas posibles: que el bebé haya tenido alguna mala experiencia (sondajes o aspiración) o que haya habido un cambio en las rutinas (obras en la casa, la vuelta de la madre al trabajo, mudanzas, inicio de la guardería…).

La mamá puede probar cambiando la posición y haciendo mucho contacto piel con piel. La clave es armarse de paciencia, intentar dar con la causa, y buscar retomar el hábito con mucho amor. Siempre recuerda que tu bebé naturalmente sabe cómo engancharse y tu cómo ayudarlo.

“Falsos rechazos”. Puede ocurrir cuando el bebé recién nacido duerme durante 8 y 10 horas, está adormilado y no quiere tomar la teta. En ese caso, sólo se lo debe despertar con suaves caricias y ponerlo en contacto con la piel, con el pecho a su alcance. El bebé puede también haberse saciado luego de mamar el primer pecho entonces “rechaza” el segundo.

¿Cómo deben colocarse el bebé y la mamá?

No hay una postura única que sea válida para todas las mamás. Lo más importante es que encuentres las posiciones que les resulten cómodas a ti y a tu bebé. Estos son algunos tips para facilitar la salida de la leche:

– Recuéstate ligeramente hacia atrás.
– La nariz y el mentón de tu bebé deben estar en contacto con tu pecho, y su cuerpo muy cerca, en contacto con el tuyo.
– Su cabeza y su cuello deben estar alineados.
– La cabeza debe estar frente al pecho con el pezón a la altura de su labio superior-nariz. Si necesitas acomodarte, es mejor que muevas a tu bebé en lugar de acercar el pezón a su boca.

Por último, prueba con el afianzamiento o agarre espontáneo. Coloca a tu bebé sobre ti con el pezón a la altura de su nariz y su mentón apoyado en el pecho. Notarás que mueve la cabeza hacia atrás y abre la boca buscando el pezón. Es normal que necesite varios intentos. Dale tiempo y no te precipites a llevar el pezón a su boca. Puedes ayudarlo suavemente si es necesario.

Encontrarás más información sobre el agarre dirigido y distintas posiciones (como la llamada “crianza biológica” o la “cuna”) en esta completa Guía para las madres que amamantan.

¿Qué hacer en caso de dolor o inflamación?

El dolor y a inflamación en los pechos pueden deberse a los siguientes motivos:

Ingurgitación. Cuando el pecho produce más leche de la que tu bebé está tomando. Es más frecuente al comienzo de la lactancia y con el primer hijo, y cuando el bebé es amamantado pocas horas al día. El tratamiento: extraer la leche (amantando o con el sacaleches) y calmar el dolor. El calor local, como una ducha con agua caliente, puede facilitar la salida de la leche. Para tratar el dolor la mamá puede aplicarse compresas de gel frío o bolsas de hielo o tomar un medicamento como paracetamol e ibuprofeno.

Obstrucción de un conducto lácteo. Ocurre cuando el vaciado del lóbulo mamario es defectuoso, ante una técnica de lactancia no buena o el uso de un sujetador no adecuado (no elástico, que provoca excesiva presión). En muy raros casos puede deberse a una malformación o quiste. Se identifica ante la presencia de un bulto doloroso y enrojecimiento de la piel. Tratamiento: aumentar la frecuencia con que se da el pecho al bebé y aplicar calor local antes. Si hay dolor, es mejor ofrecer primero el lado sano al bebé (las primeras succiones son más vigorosas). Entre otras recomendaciones, también se puede hacer un masaje suave durante la toma en la zona afectada para facilitar el drenaje.

Mastitis. Ocurre cuando hay una inflamación en uno o varios lóbulos de la mama. La no infecciosa responde a una retención de leche no resuelta. Puede derivar en una infección. Genera dolor intenso y signos de inflamación, y a veces síntomas como de un estado gripal. La leche del pecho afectado no es perjudicial para el bebé y no se debe suspender la lactancia. Tratamiento: debe iniciarse precozmente, en las primeras 24 horas siguiendo los consejos médicos.

Fotografía: iStock-NikolayK

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