Señales de que tu bebé tiene gases y consejos para aliviarlo

 
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Por: Anita K. Henry de American Baby,  para Parents 

Cómo aliviar los gases del bebé

A menudo, los flamantes padres se sorprenden cuando alguien tan pequeño produce tanto ruido. De hecho, los recién nacidos pueden ser una orquesta bastante audible, y los gases con frecuencia forman parte del repertorio. Es un hecho natural y común en los bebés y, aunque algunos parecen no tener problemas para expulsarlos, otros pueden estar algo atascados. Así se detecta a un bebé con gases y se lo ayuda a liberarlos.

Qué buscar

Los bebés no pueden decirnos que necesitan dejar salir un gas, así que, como sucede con muchas cuestiones de los niños pequeños, suele ser un proceso de eliminación descubrir qué lo está fastidiando. Antes de que puedas culpar a las burbujas, es importante observar un par de detalles. Todos los bebés producen gases. “Los bebés comen todo el día”, nos recuerda Ari Brown, M.D., pediatra radicada en Austin y autora de Baby 411. “Por eso sus intestinos se mueven las 24 horas y producen gases en forma incesante”. La frecuencia de su producción no es, por lo general, motivo para preocuparse, y un bebé quisquilloso podría ser perfectamente normal también. A diferencia de los adultos, los bebés tienen un poco menos de decoro y mucho más entusiasmo para estas cuestiones. Comenta la Dra. Brown: “Puede estar incómodo o en verdad fastidioso cuando tiene gases que necesitan salir. Pero es raro que un bebé en realidad sienta malestar por este problema”. Este vivaz espectáculo podrían ser solo sus excentricidades normales al expulsar gases.

Pero si sospechas que tu bebé extraquisquilloso está incómodo en forma genuina, y sigue retorciéndose y levantando sus piernas, podría tener gases que se rehúsan a salir. La mejor forma de confirmar tus sospechas es intentar algunas técnicas para aliviar el malestar. “Si el bebé parece estar mucho mejor después de expulsarlos, es señal de que ese era el problema”, subraya Jennifer Shu, M.D., pediatra radicada en Atlanta y coautora de Food Fights: Winning The Nutritional Challenges of Parenthood Armed with Insight, Humor, and A Bottle of Ketchup.

Lidiar con el problema

Si tienes en tus brazos a un bebé con gases, hay varias medidas que puedes tomar para ayudar a que los libere. Comienza por colocarlo en una superficie plana, boca abajo. Levántalo ligeramente por el estómago y masajea su vientre con suavidad. O colócalo de espaldas e “intenta mover sus piernas y caderas en círculos como si anduviera en bicicleta”, recomienda la Dra. Brown. Con frecuencia, esos movimientos rompen las burbujas y les dan al pequeño el empujón extra que necesita para encontrar la salida. Agrega la Dra. Brown: “También se puede intentar darle un buen baño tibio para aliviar el malestar”.

Si aún estás frente a un pequeño que no es feliz, podrías consultar al pediatra para probar unas gotas. “Algunos bebés responden bien a las gotas antiflatulencias de venta libre que contienen simeticona”, informa la Dra. Shu. Algunos productos con este ingrediente son las gotas de alivio de gases Gerber, Mylicon y Phazyme. Otra opción es considerar qué podría ser la causa del exceso de gas y ver si puedes reducir de entrada la ingesta de burbujas.

Emplea medidas preventivas

Haz salir las burbujas por arriba. El momento de la comida puede venir con muchas acciones, como llorar, tragar, devorar y succionar… en otras palabras, mucho ingreso de aire que al final se manifiesta en forma de eructos o gases. “Y si bien el alivio de un eructo podría ser más inmediato, el aire que sale como gas tiene un trayecto más largo por el tracto intestinal primero”, señala la Dra. Shu. Intenta prestar un poco más de atención a hacer eructar al bebé mientras lo alimentas y después de comer, para ver si puedes mantener a raya parte del problema.

Tranquilízate. Los bebés alimentados con fórmula pueden ingerir muchas burbujas. Para combatir esto, inclina el biberón a un ángulo en el que se llene de leche el chupón entero. Aclara la Dra. Shu: “De otra forma, tu bebé aspirará aire, y cuanto más aire trague, más gases podrán formarse”.   Si alimentas a tu bebé con fórmula en polvo, intenta dejar reposar el biberón primero, antes de dárselo. Hay mucha agitación en el proceso de preparación, y el biberón con frecuencia se llena de burbujas sobre el líquido. Las fórmulas listas para usar y los biberones especialmente ventilados pueden ayudar a reducir la cantidad de burbujas.

• Ajusta el ángulo. Recomienda la Dra. Shu: “Cuando alimentes a tu bebé, asegúrate de que su cabeza esté más alta que su estómago”. Deberías sostenerlo de manera que la posición permita que el líquido baje con lentitud mientras las burbujas suben. Si mantienes las burbujas cerca de la superficie, el medio más natural y fácil de salida es por la boca. Las burbujas que queden atrapadas probablemente salgan por la otra vía.

• Examina el menú. Se sabe que ciertos tipos de alimentos (los que son más difíciles de digerir) provocan exceso de gases, y la introducción de alimentos sólidos puede ser algo revolucionario en el mundo del bebé con este problema. Así que si te enfrentas a un bebé particularmente quisquilloso o con gases constantes, podría valer la pena analizar la dieta de él… y la tuya. Los alimentos que comes aparecerán en tu leche materna, lo que podría convertirse en más gases para tu bebé.

Foto: iStock 

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