Reglas para visitar recién nacidos: ¿Las aplicas?

 
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Un bebé es una de las alegrías más grandes, no sólo para la familia, también para las amistades o seres queridos que están alrededor. Por supuesto, todos desean conocerlo, mimarlo y llenarlo de amor. Sin embargo, visitar a un recién nacido (y a su mamá, que apenas habrá dormido un par de horas y que, sin duda, continúa con las molestias postparto) no es algo que se deba tomar a la ligera.

A pesar de que en nuestros países permanezca la costumbre de atiborrar a la nueva madre con consejos (no solicitados) e imponer las visitas al día siguiente de haber salido del hospital, es esencial que, como nuevas generaciones, logremos implementar ciertas reglas que ayudarán a la mami y al bebé a tener un poquito de paz mental en sus primeras semanas juntos.

Recuerda que el parto es un momento difícil para cualquier mujer. Su cuerpo pasa por estrés, sin mencionar lo que ocurre después de dar a luz (sangramiento, falta de sueño, adaptación a la lactancia). Entonces, si de verdad quieres hacerle la vida más simple a una mamá “recién estrenada”, apégate a los siguientes consejos al conocer al nuevo integrante de la familia. 

Dales tiempo. Un parto “ideal” es aquel donde en 24 horas o menos te dan alta. Pero, seamos realistas, ¡eso casi nunca sucede! Un tiempo prudente para visitar a los recién nacidos es después de una semana, de manera que ya ha completado la primera ronda de vacunas y chequeo médico. Si te mueres por ir a ver al bebito justo cuando llegan a casa, presta atención al resto de los tips.

No vayas de sorpresa. Jamás aparezcas en casa sin avisar, en hora pico (como en el almuerzo, tempranito en el día o tarde en la noche). Además de ser de mal gusto (sobre todo si buscas que te llenen la pancita), el bebé debe lactar cada dos o tres horas, resultando en una incomodidad para la madre.

Evita críticas. ¡Cierra la boca! Lo que menos quiere escuchar una recién parida son tus “reglas” de cómo hacerlo bien, así tengas la mejor de las intenciones. Limítate a escucharla y ser lo más sensible posible o aconseja sin imponer tu punto de vista.

La higiene es lo primero. Te sorprenderías la cantidad de personas que no se lavan las manos al visitar recién nacidos. Es algo básico que, literalmente, podría salvar vidas (los bebecitos son muy susceptibles a las bacterias). De igual forma, no visites si estás enfermo, aunque sea sólo tos o una “gripecita”; no los toques sin permiso o si has estado fumando.  

Ofrece tu ayuda. No esperes que te traigan el café a la mesa si vas a visitar. Al contrario, lo que unos nuevos padres necesitan es colaboración. Préstate a hacer ciertas tareas del hogar o, en lo más mínimo, llévales comida preparada.

Como dirían por ahí, el sentido común a veces no lo es tanto. Desi, mamá de gemelas, bloguera y creadora del canal Una Piccola Idea, comparte su experiencia en el siguiente vídeo y añade 13 consejos más que debes tomar en cuenta al visitar recién nacidos. No olvides que las primeras horas de vida de un bebé son delicadas y aunque parezca que tanto la mami como el chiquito están en buen estado, la verdad es que ambos están tratando de “sobrevivir” en todo el sentido de la palabra. ¡No juzgues!

Foto vía Pixabay

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