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El estrés de ser mamá

 
Aprende a manejar y disfrutar el estrés de tener hijos.
 
El estrés de ser mamá Su sonrisa, su cuerpecito tierno de bebé, sus primeros pasos, sus primeras palabras (especialmente el sonido de mamá o papá en sus labios), sus tarjetas de navidad y el infinito amor que te dan.
              
 

Su sonrisa, su cuerpecito tierno de bebé, sus primeros pasos, sus primeras palabras (especialmente el sonido de mamá o papá en sus labios), sus tarjetas de navidad y el infinito amor que te dan. La imagen externa que se presenta sobre tener hijos es bastante hermosa, pero también incompleta. Tener hijos puede causarte estrés. El convertirte en mamá implica una serie de cambios que si no se saben asimilar pueden llevarte a estados anímicos de irritabilidad e impaciencia. Tu nueva labor de mamá, el impacto en tu relación de pareja y vida social y los cambios en tu cuerpo, la responsabilidad de tus pequeños en la medida en que estos crecen y sus propios cambios de humor son algunos de los puntos con los que deberás aprender a lidiar. Sigue estos consejos para lidiar con el estrés de ser mamá.

Haz ejercicio

Comenzando por el hecho de que hacer ejercicio te ayudará a librarte del exceso de peso que ganaste durante el embarazo, incluir una rutina de ejercicio dentro de tu vida diaria ayudará a que te mantengas relajada, activa, con un mayor nivel de energía y en general más feliz. Hacer deporte aumenta el nivel de endorfinas, lo cual te pondrá más despierta y positiva. “No tener tiempo” no se te puede convertir en una excusa, mientras estés viendo la novela de la noche o mientras tu pequeño toma una siesta, róbate 20 minutos para hacer una rutina de ejercicio. También es una excelente idea involucrar a tus hijos dentro de este plan de mantenerte activa: saca a tu bebé a caminar en su cochecito, inscríbete con los mayorcitos en algún tipo de deporte familiar o simplemente corre y juega con ellos en tu patio trasero.

Ríe

Aunque hayan factores que influyen en tu estado de ánimo, finalmente la única persona que lo puede manejar eres tú. Aprende a reírte, hasta de ti misma. Los seres humanos no somos perfectos y en esta regla las mamás no son la excepción: si cometes un error, si tu hijo mancha su vestido de graduación, si se levantaron tarde y los niños se quedaron del bus del colegio, ríe. Eso no significa que no tengas reglas en tu casa, pero el exceso de seriedad suele no funcionar con los niños y sólo aumentará su nivel de estrés. Si necesitas algo de ayuda externa, acuérdate de alguna memoria que te haya hecho reír, pon una película chistosa o habla con una amiga que sea divertida.

Disfruta de las cosas simples

Un café dulce en la mañana, tu tema favorito en la radio, lo blanco de la nieve en invierno, el sonido de los pájaros en primavera, tu comida favorita hecha por tu abuela. La idea es aprender a ser agradecidos y felices de tener las cosas que la vida diaria nos brinda. Seguro extrañas el silencio de tu casa, la salida a bailar con las amigas, pero la vida siempre te ofrece maravillas que sólo tienes que aprender a ver.

Delega responsabilidades

Es verdad que sobretodo el los primeros meses los niños necesitan primordialmente de sus mamás, sin embargo puedes pedirle a tu esposo que se quede con el bebé mientras éste toma una siesta, así tú puedes salir a tomarte un café con tus amigas. En la medida en que crecen, puedes tener una noche con tus amigas en la que contraten un par de niñeras que cuide de todos los pequeños para que ustedes puedan salir a cenar. Pídele el favor a tu mamá o a tu suegra de que se vaya con los niños de compras por un par de horas para que tu te puedas dedicar a consentir a tu esposo.

El truco es mantener el balance entre tu vida como mujer y tu rol como mamá. Tómate las cosas con calma y recuerda que la única persona sobre la que tienes absoluta influencia eres tu misma.

Foto: Creatas

 
 
 
 
 

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