Dificultades para amamantar en público

 
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La lactancia es una de las cosas más hermosas que une a una madre con su hijo recién nacido. La capacidad de la mujer no solo para cargar a una criatura por 9 meses y darle a luz, sino también para darle de comer es increíble. El cuerpo de la mujer es una creación divina con capacidades maravillosas.

Sin embargo el mundo moderno ha logrado erradicar muchas de las maravillas de ser mujer y de la maternidad. Una de ellas es la falta de espacio y acceso para que una madre amamante a su hijo.

La leche materna se puede poner en una nevera, pero no todos los empleadores disponen de espacio para que una madre se pueda extraer la leche y refrigerarla hasta llevarla a su casa y dársela a su bebé.

A veces, algunas personas ven a una mujer amamantando y tienen prejuicios arcaicos de pudor o de miedo a aceptar la belleza del acto de dar de comer a un hijo con el propio cuerpo. El amor y el lazo que se crea entre la madre y el bebé son un vínculo estrecho que dura por toda la vida. El mundo moderno exige a la mujer a que regrese al trabajo en pocos meses (y a veces semanas) después de dar a luz, por lo que muchas madres tienen que decidir si pueden seguir amamantando a su hijo.

Es difícil y es un reto que muchas mujeres han enfrentado en sus empleos y en su vida diaria. Por no tener acceso a un espacio o tiempo para sacarse la leche y guardarla cuando están lejos de sus bebés, a veces las madres terminan acudiendo, sin querer, a la fórmula, que no se compara con la leche materna.

En este mundo moderno es bueno considerar opciones y ponerlas en una balanza. Aún estamos en una época en la que la madre no puede dejar de trabajar para amamantar o traer a su bebé a la oficina y, salvo en algunas compañías, pocas son las comodidades ofrecidas por empleadores para facilitar el proceso de la lactancia.

El esfuerzo por darle al niño leche materna será agradecido por los médicos al ver que el niño no se enferma mucho ya que a través de la madre recibe anticuerpos. Si estás en el trabajo, usa un sacaleches y guarda la leche en porciones de acuerdo a las onzas que tome tu bebé. Si tu empleador no tiene una nevera, compra un bolso térmico para guardar la leche y mantenerla fresca hasta que llegues a la casa. Aun si no guardas la leche, es bien importante sacarla para prevenir mastitis y para no perjudicar la producción de leche.

Algunos lugares son aún muy conservadores y retrógrados, pero movimientos por los derechos a lactancia, de organizaciones como La Leche League, han ayudado a abrir las puertas para que las madres puedan amamantar en cualquier lugar. Estos movimientos han logrado una conciencia global y aceptación del proceso natural y hermoso que es lactar.

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