Cómo manejar las primeras vacunas de tu bebé

 
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Por Rachel Rabkin Peachman, de Parents Magazine

5 formas de hacer que las vacunas del bebé sean menos dolorosas

No puedo decir que esperaba con ansias las primeras vacunas de mi hija, aunque sabía que eran esenciales para su salud. Apenas había entendido cómo empacar mi bolso de pañales y destrabar el coche, así que la tarea de acompañar a Lena en sus vacunas me desmoralizaba. Por suerte había aprendido formas de ayudarla a mantenerse tranquila que en verdad funcionaban. Sigue tú también estas pautas para eliminar parte del estrés de la experiencia de tu bebé.

Conceptos básicos sobre vacunas

En primer lugar, recuerda que vacunar a tu hijo es una de las mejores cosas que puedes hacer por él. La vacunación enseña al sistema inmunitario a defenderse de enfermedades mortales. Las diminutas cantidades de bacterias y virus debilitados o inactivos (conocidos como antígenos) que contienen las vacunas despiertan al sistema inmunitario para crear anticuerpos que luchen contra ellos. Esos anticuerpos están preparados para atacar si el cuerpo vuelve a exponerse a esos virus o bacterias. “Más allá del agua limpia y la higiene, no hay otra intervención que haya salvado más vidas que las vacunas infantiles”, afirma Patricia Stinchfield, enfermera profesional pediátrica y directora del Proyecto de Prevención de Infecciones y Control de Vacunación Infantil en los Hospitales y Clínicas de Niños de Minnesota en St. Paul.

Aunque recientemente ha habido bastante controversia pública en torno a la vacunación, los expertos en medicina garantizan su seguridad y eficacia. Las vacunas han reducido radicalmente las hospitalizaciones y muertes por enfermedades infecciosas. El brote de sarampión del invierno de 2015 en Disneylandia fue un recordatorio de la función esencial que cumplen las vacunas. En Estados Unidos, se han eliminado muchas enfermedades que alguna vez estuvieron descontroladas, como la poliomielitis. “Los beneficios sobrepasan por mucho a los riesgos”, destaca Stinchfield.

En su cita de los 2 meses, tu hijo deberá recibir entre tres y cinco pinchazos de aguja (según la combinación de vacunas que se utilice) y una vacuna líquida, y entre todas lo protegerán contra siete enfermedades diferentes. Si le dieron una dosis de la vacuna contra la hepatitis B en la consulta del primer mes, entonces le darán una inyección menos. Rebecca Pellett Madan, M.D., especialista en enfermedades infecciosas pediátricas del Hospital de Niños de Montefiore, en la ciudad de Nueva York, asegura: “Es importante seguir el cronograma de vacunación para dar al bebé la mejor protección”.

Aliviar el pinchazo

Hay estudios en los que se ha hallado que una de las mejores estrategias para reducir el dolor de los pinchazos es sostener al bebé sobre el regazo (en lugar de recostarlo sobre la camilla del consultorio) y dejarlo que se amamante, tome el biberón o succione el chupón bañado en una solución de agua y azúcar. “La comodidad física, el sabor dulce y la succión reducen el dolor en los más pequeños”, señala Anna Taddio, Ph.D., profesora de farmacia en la Universidad de Toronto, quien investiga la reducción del dolor durante las aplicaciones de vacunas. Si bien hay otras estrategias, como distraer a tu bebé con un juguete favorito o una canción para ayudar a aliviar el sufrimiento, ninguna es tan eficaz como la combinación de acurrucarse y dejarlo que se alimente o succione.

Si te parece que el bebé es muy sensible al dolor durante las vacunas, pide al pediatra que te recete un anestésico de uso tópico para la próxima vez. Puedes ponerle la crema sobre la piel una hora antes de una inyección para insensibilizar el área. La Dra. Taddio advierte: “El impacto del dolor repetido durante las inyecciones puede provocar que incluso bebés sanos terminen con miedo a los médicos y las agujas”. El control proactivo del dolor puede ayudar mucho a evitar posteriores fobias médicas.

Cuidados posteriores inteligentes

Una vez terminada la aplicación, dale a tu bebé muchos mimos y amor. El sitio del pinchazo puede estar dolorido, así que intenta darle un baño tibio para ayudar a aliviar el dolor. Es muy poco frecuente que un bebé tenga un efecto adverso serio, pero si llora en forma desconsolada por más de tres horas, le sube mucho la fiebre, tiene convulsiones, se le hincha el rostro o se ve flácido, busca ayuda médica de inmediato. Sí es común que un bebé experimente una reacción menor, como enrojecimiento del sitio de inyección, fiebre baja, que esté un poco quisquilloso o tenga una pérdida leve del apetito. Stinchfield asegura que “en realidad, estas son señales alentadoras de que la respuesta inmunitaria está funcionando”. Está bien darle acetaminofeno después de la inyección, pero los expertos no recomiendan darle un antitérmico de antemano, porque hay investigaciones que sugieren que podría interferir con su respuesta inmunitaria a la vacuna. Y no olvides pedir a tu pediatra una copia de los registros completos de vacunación de tu bebé para que puedas seguir la información.

Publicado originalmente en el número de julio de 2015 de la revista Parents.

Foto: iSock 

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