Cómo sobrellevar un divorcio como el de James Rodríguez y Daniela Ospina

 
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El futbolista James Rodríguez y su esposa, la deportista Daniela Ospina, anunciaron su separación tras poco más de seis años de matrimonio y ocho desde que empezaron su relación. La noticia cayó como un balde agua fría a los fanáticos de la pareja, pues en numerosas ocasiones los jóvenes aseguraron que tenían un matrimonio sólido y que, incluso, había planes de darle un hermanito a su hija Salomé.

Todo parece indicar que los gajes del oficio fueron la causa principal –James con su carrera deportiva en Europa y Daniela iniciándose en la industria de la moda y el modelaje en Colombia— pero ninguno de los dos dará declaraciones al respecto. En el comunicado oficial, la publicista de Ospina expresó que el divorcio finalizó en buenos términos, siempre pensando en el futuro de la niña, de 3 años, quien residirá en Medellín con su mamá mientras Rodríguez empezará una nueva vida en Alemania, con el Bayern München.

Si bien un divorcio es un proceso doloroso para los adultos, a final de cuentas es el bienestar de los más pequeños la prioridad. James y Daniela confirmaron que cada uno seguirá al pendiente del otro –algo esencial para la crianza de un hijo único en medio de la separación. Sin embargo, en el caso del futbolista, el tiempo que no pasará con Salomé y perderse momentos preciados de su crecimiento es una de las consecuencias que más preocupa a las parejas que piensan en tomar caminos distintos.

James y familia FB

La experta Dora Davison, presidenta de la Fundación Familias Siglo XXI y autora del libro “Familias Ensambladas”, señala que la comunicación abierta con los niños es imprescindible para que la transición sea más sencilla. “Aunque ya no vivamos todos juntos, los dos te vamos a seguir queriendo mucho toda la vida y te vamos a seguir cuidando juntos”, debe convertirse en el lema de los padres.

Si tienes hijos de entre 3 y 9 años, existen ciertos puntos clave que no debes pasar por alto durante una separación o divorcio. Es normal que cambien de actitud –sean más rebeldes, más tímidos, modifiquen hábitos (como orinarse en la cama) o vuelvan a aquellos que le dan confort (chuparse el dedo o abrazar una mantita, por ejemplo), miedos o volcarse a la fantasía para aliviar el trauma. Siempre debes estar pendiente, ya que cada niño vive el proceso a su manera y a veces tienden a pasar años para demostrarlo.

Mientras tanto, ¿qué puedes hacer si estás pasando por una situación similar?

-Conversa con tu hijo. De forma clara y calmada, explícale que papi y mami estarán allí sin importar las circunstancias. Muéstrales con hechos y palabras que el amor siempre va a prevalecer.

Evita hablar mal de tu ex pareja. Mejor aún, evita llamarlo ex delante de tus hijos. Los niños absorben como esponja cualquier palabra negativa hacia papá o mamá; no refuerces una imagen dañina que a final de cuentas quedará grabada en su mente y tampoco los utilices de mensajeros o espías.

-Asegúrale que el divorcio no es su culpa. Simplemente es cuestión de “adultos” y que mami y papi serán un equipo para toda la vida a pesar de no convivir como antes.

Cuando la separación física sea inminente (James y Daniela, por ejemplo, tomaron la decisión de vivir en diferentes países), explícales el porqué de cada decisión, cualquier arreglo de vivienda o visitas y refuerza el hecho de que seguirán viendo a su papá o mamá constantemente.

-Por último, ten paciencia. Nunca sabrás los resultados de un divorcio hasta que quizás tu niño o niña comience a mostrar cambios extremos. Pero no todo está perdido –los expertos concuerdan que un ambiente civilizado, lleno de amor, paz y conversaciones abiertas es clave para minimizar los traumas de la separación.

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